Abajo cadenas…

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

A raíz de los sucesos del 19 de abril de 1810 y constituida la Junta Patriótica de Caracas, uno de sus integrantes el médico y poeta Vicente Salias improvisó las primeras estrofas de Himno Nacional: “Gloria Bravo Pueblo”.  El egoísmo, el engaño y la ambición de la Dictadura gobernante en la Venezuela actual, hace vigente más que nunca la estrofa del Himno Nacional. La prometida justicia social, la lucha contra la pobreza, el deseo de combatir la miseria y la pretendida batalla para eliminar todas las desigualdades se convirtieron en promesas vacías sin sustento. El socialismo del siglo XXI fue vendido como una propuesta política, social y económica basada en: la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad, con la finalidad de promover la democracia participativa y protagónica con la incorporación de las organizaciones de base. Oferta fundamentada en el reforzamiento integral del Estado. Lamentablemente para los venezolanos el ofrecimiento se convirtió en la mayor estafa, ya que los problemas tanto sociales, como económicos y políticos se agudizan afectando la calidad de vida de los ciudadanos. En estas circunstancias es necesario recuperar la libertad conquistada, para desaparecer las opresoras cadenas que la Dictadura intenta imponer a la sociedad venezolana, a través de una constituyente engañosa.

De acuerdo al legado del presidente el socialismo es la negación del capitalismo, en tanto que se concibe como un modo de producción que auspicia la convivencia armónica entre las personas con base en una estrategia de supervivencia colectiva. El hombre nuevo es: ético y moral; tiene conciencia de clase; no es individualista; no es egoísta, no es dogmático; no es sectario; no es racista; no es consumista; no es autoritario; no es intolerante; no trata a los demás como mercancía; promueve la unidad en la diversidad; promueve el trabajo digno; ect. Los integrantes de la frágil unión militar-cívica que ejercen la Dictadura están muy  lejos de estos valores y lamentablemente en estas condiciones el hombre nuevo fundido en socialismo: el bachaquero, el especulador, el represor, el corrupto, el narcotraficante  aparecieron para sobrevivir en el contexto del socialismo del siglo XXI.  

La soberanía política del pueblo se hizo incomoda, producto de la pérdida del apoyo popular por parte de la Dictadura, en consecuencia niegan la consulta ciudadana sustento de cualquier modelo democrático. Maduro usurpa la soberanía popular confundiendo de forma mal intencionada, la iniciativa con la convocatoria al poder originario, y los poderes de contrapeso actúan como cortesanas complacientes en la treta. Hecho que profundiza la destrucción institucional programada en estos años de revolución y la intención de disolución de los demás poderes del Estado, perpetrando la consolidación de un régimen a todas luces dictatorial.

Las cadenas de radio y televisión forzadas total y absolutamente abusivas, ambicionan posicionar a unos candidatos a la constituyente inconstitucional, desconocidos sin ningún trapajo de legitimidad, esbozando promesas ilusorias, elaboradas en laboratorios de mercadeo primitivo del régimen. Los medios públicos son del Estado y no de un partido político que ejecuta el gobierno. La  información pública es un derecho humano consagrado en la Declaración Universal de Derechos Humanos emitida por las Naciones Unidas. Los venezolanos demandamos de  información transparente sobre el desempeño del gobierno, la promoción de candidatos a cualquier cargo de elección debe ser una iniciativa del proponente, jamás el Estado debe involucrase en campañas individuales.    

Con la apertura de la información y el acceso de los ciudadanos a ella se consigue mejorar los niveles de transparencia; los ciudadanos pueden formarse una opinión objetiva sobre el estado de la sociedad, las instituciones públicas y la gestión de éstas; se evita la corrupción; se fomenta la participación ciudadana en las decisiones de gobierno; aumenta la calidad de los procesos de decisión política; permite a los ciudadanos y las organizaciones sociales hacer valer sus derechos; hace crecer la confianza de los ciudadanos en los procesos de gobierno; aumenta la eficacia en la administración pública, y por ende su competitividad, legitimando la acción de los que las ejecutan. En este marco las cadenas de radio y televisión realizadas por la Dictadura son inútiles, muestran resultados pobres, incrementando la desconfianza en la gestión del gobierno y deslegitima su actuación.         

Llego el momento de romper las cadenas que nos oprimen, la consulta ciudadana impulsada por la Asamblea Nacional es un mecanismo de participación en rescate de nuestro derecho soberano de elegir. “La Constitución señala de forma clara nuestras obligaciones para colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia, así como, el respeto de los derechos humanos y las garantías establecidas en el pacto social.”     

ULA – FACES

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