Al Filo de La Verdad. Nadie quiere a Mérida

Por: Giovanni Cegarra…

Mérida no tiene dolientes, ni en el gobierno municipal ni en el gubernamental, ni en sus instituciones, gremios profesionales, empresarios, comerciantes, en la que llaman Alma Mater, ni mucho menos entre sus habitantes y a las pruebas me remito, el grado repugnante e inmundo en que se encuentran sus calles, avenidas, cualquier sector de la ciudad, a punto de generar una epidemia, con lo de la basura y para el colmo de males, el pleito de cocineras que tienen el Alcalde del Municipio Libertador y el Gobernador del Estado Mérida, definitivamente, nadie quiere a Mérida, al que le caiga el guante que se lo plante, sin mucho cuento.

Da pena ver en lo que han convertido a Mérida, nadie la quiere.

Inconcebible aceptar que en medio del caos que se vive y convive en esta ciudad, en todos los órdenes de servicios públicos, el Alcalde Alcides Monsalve desprecie el apoyo que ofrece el Gobernador Ramón Guevara porque no es de su competencia, que es populismo, carajo pero si no ha podido resolver con todo y las excusas que da, de no contar con recursos técnicos ni humanos para recolectar la basura, se planta un rollo casero público ante un problema, que ya le es un punto político, en vez de planificar como es debido, la recolección de los desechos sólidos que están por todos lados de la ciudad, sancionar sin contemplación a quienes en actitud irresponsable la botan por doquier, ¿acaso es tan complicado hacerlo?, ¿será no cuenta con especializados en la materia y los que tiene terminan de embarrar la situación?.

Reitero, nadie quiere a Mérida. Una ciudad que lo tiene todo pero al mismo tiempo nada tiene porque no tiene dolientes, la anarquía gobierna en ella, da dolor, impotencia, coraje, rabia, observar la deprimente imagen que muestra a todos, pareciera poco importar vivir entre basura, zamuros, perros realengos, alimañas, roedores, exponerse a infecciones, enfrentarse a una epidemia que no tarda en presentarse, vaya papeleta y mientras, el Alcalde y el Gobernador, de pleito de cocineras, quizás  aupado por grupos interesados ya que en esto de política, ni se sabe.

La ciudad sucumbe en todo tipo de problema ante la deficiencia negligente en la prestación de sus básicos servicios públicos, no hay una respuesta de solución inmediata, eficiente, concreta, precisa, contundente, en fin, nada quiere a Mérida, no hay gobierno que valga, pareciera que el nuevo atributo atractivo turístico que se ofrece a propios y extraños, es una imagen repugnante e inmunda, generada por la acumulación de basura en todos lados, cruda realidad, duela a quien le duela, guste a quien le guste y no le guste, mentiras no son y punto en boca.