El Caminante: ¿Qué es lo que quiere la Humanidad?

Por: Valentín Alejandro Ladra…

¿Evolución o involución? ¿Cuál es la razón de nuestra existencia?

El gran místico y yogui hindú Sri Aurobindo dijo en cierta ocasión en medio de sus numerosos seguidores, sedientos de sus palabras iluminadas: “Debemos estar conscientes de la tragedia del mundo. Aquellas personas que tienen ira, son violentos, soberbios, crueles, egoístas, injustas, faltas de amor, crean el desorden e infelicidad, son almas que aun no han evolucionado, y deben pasar por muchas experiencias para llegar a la paz que da la iluminación… las almas sensibles y conscientes debemos realizar nuestra difícil tarea en la Tierra para combatir esa negatividad y así dar la luz imprescindible para sus evoluciones”.

Es muy cierto. Alrededor vemos, en todas partes, personas nerviosas, agresivas, tensas; otros con las miradas perdidas, extraviadas, buscando sus sombras olvidadas.

Y quizá desde hace poco más de treinta años aparece un terrible flagelo en escena, para complicar aún más las cosas de nuestra evolución y de la mayoría de las almas sobre la Tierra, incluso aquellos que creen que se han salvado: el ESTRÉS.

Hoy día lo vemos a diario: en el trabajo, la oficina, en la profesión, en el hogar, en las relaciones sentimentales, existenciales, en el caótico tráfico de las ciudades, el ruido ensordecedor de música estridente, motores, disputas, el sustento diario, la supervivencia, el afán por sobresalir de los demás, la falta de amor y cariño entre las personas, la falta de comunicación, miedos, temores ante la agresividad y desbordada violencia, depresiones, angustias, diferentes manías, desconfianzas, y muchísimas cosas más que producen todo ello un enemigo mortal para los seres humanos de nuestro país y del planeta, que puede aniquilar súbitamente a una persona, destruir una familia: el ESTRÉS aunado a la IGNORANCIA.

Ataca los nervios, estados emocionales, el corazón, el cerebro que se destruye, el organismo en general.

Esas tensiones muchas veces la persona las acomoda de acuerdo a lo poco que sabe sin darle la importancia necesaria, y traduce o produce soluciones que lo enferman más y más, como el alcohol, drogas, tabaco, sexo desequilibrante, vértigos en el peor de los casos. En algún momento todo estalla y la persona puede cometer barbaridades, romper todo y hasta destruir a sus congéneres, tal es su estado de tensión acumulada. El estrés puede tener muchas formas, incluso algunas ignoradas por los expertos investigadores de la conducta humana.

¿Cómo escapar, aliviar, detener o erradicar el estrés?
Proliferan libros, artículos y revistas, conferencias sobre el importante tema, alertando, informando, aconsejando. Pero hay algo que se les ha escapado: el estrés puede ser también combatido por medios espirituales. Fortaleza y fe en sí mismo. Meditación. Ver más allá de lo que sucede. Elevar la autoestima. Tener y dedicar tiempo a uno mismo, contacto con la naturaleza. Ver más allá del horizonte y de su entorno. Comprender y aceptar la realidad de lo que acontece a su alrededor, y no huir buscando un escape fútil. Encontrar las soluciones a sus dilemas. Ser siempre positivo. Engrandecer su alma y así ayudar a los demás. No herir sino dar comprensión y cariño. La bondad espiritual es la llave que eleva al ser humano entre las bestias.

Lo más importante es reconocer que se sufre del estrés, de la ignorancia de la realidad que se vive a diario. Nadie puede escaparse de ello, especialmente en esta vida tan agitada, exigente y nerviosa, donde todo el mundo parece haber enloquecido, y nadie tiene tiempo para detenerse un minuto y pensar sobre las terribles consecuencias.

La importancia de una vida equilibrada, sana, armónica, tanto para sí mismo como para las personas que están a su lado, es vital.

Dice el viajero místico, buscador como nosotros del conocimiento evolutivo en lo positivo Andrew Harvey en su libro “A Journey to Ladakh”, donde yo mismo estuve en 1996 haciendo investigaciones en la frontera tibetana china del norte de la India y cerca de Pakistán y Afganistán: “…el peligro supremo actual es la pérdida de la visión humana y espiritual en el mundo, y la labor de todas las personas conscientes, sean tibetanos, europeos, africanos, latinos o de cualquier parte del planeta es la de mantener y alimentar esa visión celestial en la Tierra, en el corazón y mente de todos los seres humanos, para que el caos y agresiones no logren destruir aquello que jamás podrá ser destruido… estos tiempos oscuros serán cada vez más cruentos, por lo que cada individuo debe ser responsable de sí mismo y de los demás”.

Nosotros mismos hemos creado y alimentado el estrés con nuestra ignorancia y vanidad egoísta, contaminando a los demás. Una epidemia abominable surgida de lo más profundo de los abismos. La hemos acelerado en forma irracional con nuestra falta de humanidad y sentido armónico de a naturaleza. El desequilibrio se hace más patente en nuestras vidas. ¿Nos estamos equivocando con nuestra evolución? El poder irracional es el demonio de la actualidad.

Parte del prólogo de mi libro “Manual Antiestrés” publicado por Editorial Panapo, Caracas 1991.

valikvalik@hotmail.com