Ciencia para empoderar

Por: Ramsés Uribe…

En la hora menguada undécima como amarga del siglo 21, en Venezuela hay un retroceso catastrófico en todos los ámbitos de la sociedad nacional, a nivel macrosocial, como a nivel más doméstico, microsocial. Está suficientemente documentado el estado deplorable del país. Aún es magnífico por su belleza paisajística natural sinigual, además de sus hermosas féminas, gente amable y bromista, a pesar de ser notoria la presencia importante de caras tristes como preocupadas. Aunque este es un país grande humillado y manchado por la monstruosa corrupción, la impericia gubernamental y la indiferencia preocupante de muchos ciudadanos, todavía hay esperanza pues la educación,  la ciencia y la universidad son cerebros y músculos sociales formidables aliados para este propósito.

Cualquier ciudadano mínimamente informado sabe de antemano, a priori, dicen los filósofos, la relevancia y necesidad capital del conocimiento para obtener el progreso y la estabilidad de los pueblos civilizados. Todo escolar, estudiante, también está claro al respecto, a pesar de su reducida experiencia existencial. Inclusive la gente más ignorante aunque no sabe, tiene la sospecha, a regañadientes, de que esa cosa curiosa y extraña a sí mismo, de algo le sirve, le resuelve la salud, “más que sea”.

En este orden de ideas, siempre acostumbramos realizar una prueba diagnóstica en los cursos relacionados con  investigación y ciencia, en la Universidad de los Andes, para determinar los conocimientos previos, las expectativas y las competencias básicas mínimas en lenguaje y redacción, constituyen herramientas fundamentales para el éxito universitario y profesional. En una muestra de bachilleres de pregrado de una asignatura relacionada con la metodología científica, encontramos que la mayoría (90%), entiende o intuye la importancia y relación de la ciencia con sus estudios superiores y su futura profesión.   En cambio muchos de nuestros gobernantes a pesar de ser graduados universitarios, pareciera que no solo ignoran la ciencia, sino también despotrican contra ella y sus casas de estudios, menos aún aplican o emplean los resultados de las investigaciones para resolver la problemática de sus regiones. Las universidades hace años han hecho diagnósticos muy serios sobre la penosa realidad venezolana y ofrece soluciones puntuales sin ser casi nunca escuchadas por las autoridades competentes.

A pesar que la investigación científica y tecnológica se ha venido a menos en los últimos años en el país, aún quedan heroicos rezagos en las universidades autónomas que intentar enarbolar el estandarte del conocimiento con un esfuerzo titánico que produce resultados todavía significativos. Sobre todo se hace estudios para las ciencias sociales en un afán por encontrar explicaciones y soluciones válidas para poder abarcar o manejar esta confusa como difícil situación. Algunos logros extraordinarios de nuestros científicos son:   En 2015, el dr. Oscar Noya Alarcón  y otros de la UCV, apoyados por científicos extranjeros, descubrió un microbioma diverso único en una comunidad yanomami en el Amazonas. En ese mismo año,  10824 investigadores fueron acreditados en el Programa de Estímulo a la Investigación e Innovación. La UCV y la ULA en 2017, aparecen en el ránking Times Higher Education , THE, traducida como Tiempos de educación superior, de las mejores  universidades del mundo. Para ese período, Venezuela ocupa el puesto número 9 en la escala de producción científica en Latinoamérica. USB, ULA y UCV se ubican en las mejores 50 universidades latinoamericanas. ( Diario El Nacional, 2017) (Globovisión.com, 2017).

El tema de la ciencia, aunque de manera resumida, interesa para entender, en gruesa parte, una causa de la situación país actual. Una definición de ciencia que es bastante digerible como ideal es la que ofrece Ortega y Gasset. En un texto sobre historia, éste señala que la ciencia empieza donde acaba el método.  En otra magnífica obra titulada, “ Meditación de la técnica y otros ensayos sobre ciencia y filosofía”, el célebre autor y pensador madrileño, aclara la  importancia decisiva de la ciencia y la tecnología para las generaciones contemporáneas; consiste en crear una nueva naturaleza sobre la circunstancia o sobre el entorno natural, de tal manera que puede satisfacer sus necesidades.  Sin la ciencia la humanidad no habría sobrevivido.

La definición filosófica anterior es aclaratoria en buena medida para encontrar una explicación a la situación complicadísima por grave de hoy día en Venezuela. Dios quiera sea posible un cambio de timón a la política retrógrada del país para lograr el añorado progreso material y espiritual al que bien puede contribuir la educación, y principalmente la ciencia y las universidades junto al pueblo pujante que lucha cotidianamente por un mejor porvenir. Así dice proverbios 24:5, “El hombre sabio es fuerte, y el hombre de conocimiento aumenta su poder”.

Ramsés Uribe, profesor de la ULA,  Nuvm.

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