comuniArte: Los sabores de Europa Central

¡Saludos Amigos!

La semana pasada, el 1 de junio, falleció el maestro Jiří Bĕlohlávek, muy reconocido y apreciado en el mundo profesional europeo; se inscribe en la descendencia de los grandes directores de orquesta checos que marcaron, no solamente la vida musical de su país, sino también el arte de la dirección de orquesta del siglo XX, como por ejemplo:

Rafael Kubelik: https://youtu.be/eKCBpA5Yccc

Vaclav Talich: https://youtu.be/B3DIXsuxPdQ

Karl Ancerl: https://youtu.be/FvhQ2JwsnWA

Vaclav Neunmann: https://youtu.be/4hLtLN87I90

 

Bĕlohlávek no gozaba de un prestigio mediático como algunos de sus colegas, a pesar de una discografía muy consecuente. Sin embargo, el mundo profesional y especialmente los músicos lo reconocían como un destacado profesional, con el cual ellos podían contar para dar conciertos y funciones de óperas inolvidables.

Pero, sobre todo, su trayectoria profesional quedara marcada por su defensa constante del repertorio checo. La mayor parte de sus grabaciones están dedicadas a estas obras maestras que obtuvieron un reconocimiento y una ejecución internacional regular, desde hace apenas treinta años.

Hay que destacar que La Republica Federal Checa y Eslovaca, nacida como tal en 1992, adquirió su independencia solamente en 1918, tras siglos bajo el control del famoso imperio Austriaco-húngaro. Durante la época nazi, la estabilidad del país se reveló muy frágil y la democracia fue abolida en 1948, durante el golpe de Praga, cuando los Soviéticos impusieron su orden comunista y dictatorial; una dictadura que sobrevivió hasta 1989, cuando “la Revolución de Terciopelo” llevó al poder al intelectual y dramaturgo Vaclav Havel. Obviamente, estas condiciones políticas no facilitaron la difusión de la música checa. Por lo tanto, la generación de Bĕlohlávek, nacido en 1946, tuvo un papel muy importante a asumir.

Al hablar de la música checa, uno tiene la tendencia a resumir este repertorio con el del famoso compositor Antonín Dvorak (1841-1904), que dio sus cartas de hidalguía a la sinfonía checa, sin olvidar, por otro lado, su apego y enraizamiento en las tradiciones históricas y legendarias eslavas. Sin embargo, es desconocer la historia de la música checa, especialmente en la época barroca y clásica, que tuvo dos compositores geniales: Jan Dismas Zelenka y Josef Myslivecek. El ultimo tuvo una influencia muy importante sobre Mozart y puede ser considerado como el padre de la Ópera Checa.

Dvorak y Smetana fueron los primeros compositores que ganaron un reconocimiento internacional muy fuerte, es cierto. Pero luego, vinieron dos compositores que Bĕlohlávek ha literalmente revelado (con la ayuda de otros maestros también), dos genios, dos personalidades excepcionales que tuvieron un lenguaje muy personal y han ilustrado el genio checo, especialmente gracias a un trabajo muy fino alrededor de la riqueza y complejidad del idioma checo…un idioma muy difícil de pronunciar. Se trata de Leos Janacek y de Bohuslav Martinu.

“Es algo común a los hombres y los compositores: mientras más larga es la experiencia, mejor es la expresión. La composición es un fragmento rico de su propia vida espiritual, nutrida por su propia sangre”. Esta cita de Janacek resume a la perfección la trayectoria artística de este compositor, aislado en el mundo de la música del siglo XX, que no tuvo alumnos o discípulos para seguir sus investigaciones. Nacido en 1854 y muerto en 1928, Janacek obtuvo el reconocimiento internacional solamente cuando contaba sesenta y dos años, gracias a su ópera Jenufa, una de las obras líricas cumbres del siglo XX. Tras un trabajo personal incansable para buscar su lenguaje, especialmente a través de una actividad etnomusicológica (con su amigo Bartos) para colectar las melodías folclóricas de su tierra, (específicamente de Moravia, una de las regiones de su país), Janacek va inundar sus obras de la riqueza del lenguaje checo, elaborando una gramaría musical muy sutil al nivel de las células temáticas, de los ritmos, de los colores etc.

Hasta su muerte, Janacek encadena de manera excepcional las obras maestras tanto en el repertorio sinfónico como lírico. A partir de su ópera Jenufa, Janacek deja al patrimonio musical mundial obras líricas de una fuerza dramática extraordinaria, hasta la última, escrita a partir del libro “Recuerdos de la casa de los muertos” del escritor ruso Dostoievski, que cuenta su experiencia de trabajos forzados durante cuatro años en Siberia…Todas demuestran el genio de este compositor, gracias a unos dramas muy poderosos, cuya combinación perfecta entre el lenguaje musical y teatral pinta de manera recurrente un segundo plano social y psicológico que grita la verdad, la cual está muy cerca de la literatura de su compatriota Franz Kafka.

En cuanto a Bohuslav Martinu (1890-1959), se trata de un compositor muy distinto en todos los ámbitos, pero, sumamente prolijo, que cuenta un corpus de 400 obras, entre ellas, 30 conciertos (obras para solista(s) y acompañamiento orquestal), 6 sinfonías, oratorios ( obras para coro, solistas y orquesta), óperas y una gran cantidad de piezas para coro ( a semejanza de Janacek), dado que la tradición coral es muy importante, sino vital como aspecto social, en Europa Central, como por ejemplo en Hungría, Polonia y obviamente en la Republica Checa. Alumno del compositor francés Albert Roussel (el contemporáneo exacto de Maurice Ravel), Martinu logró también conseguir un lenguaje muy personal, que mezcla hábilmente el folclore checo y las influencias impresionistas. A través de una violencia rítmica, de una armonía extrañamente colorada y a veces áspera, dicho compositor nos deja una música de una fuerza expresiva muy intensa, muy representativa de la cultura de Europa Central, y muy alejada del sol tropical, de la alegría de vivir contagiosa que uno siente en el continente suramericano.

A continuación, les propongo descubrir unas páginas de esta música checa que, a pesar de ser francés, me suena de manera muy natural. Estas melodías ilustran de modo maravilloso la diversidad, la variedad de la música que nació en la tierra europea, y que, de cierta manera, devela todas las influencias culturales que ayudaron a fundar este continente único por su historia.

¡Hasta luego!

Christophe Talmont

Director Musical

Orquesta Sinfónica de la Universidad de Los Andes

Lucia Popp “To je mamincina jizba” Jenufa, Janacek:

https://youtu.be/iD3vXE1_mNA

 Lucia Popp “Song to the Moon” Rusalka, Dvorak:

https://youtu.be/uoPTh_q7GYs

Martinů: Memorial to Lidice, H. 296 (Bělohlávek, Česká filharmonie):

https://youtu.be/R9wIFUoIX_s

  1. Martinů – Symphony No. 4, H. 305 (Live) Bělohlávek:

https://youtu.be/ofciLQT2EmE

Leoš Janáček: Glagolitic Mass (Mackerras, Česká filharmonie; Mátl, Pražský filharmonický sbor):

https://youtu.be/OU2IPkoQjXI