comunicArte: Emociones con la OSV…

Saludos Amigos!

Dirigir una orquesta, ante todo, tiene que ver con la magia de las relaciones humanas. Es cierto, es una profesión que requiere mucha técnica, cierto talento y sobre todo una inmensa preparación y dedicación antes de subir a la tarima del director. No se trata solamente de una tremenda preparación musical, sino también de una preparación de cultura general artística, estética, filosófica etc… Dar vida a unas notas que se mueren en un pentágrama supone una profunda reflexión y un amor infinito para cada nota, cada frase, cada soplo que permite crear un ambiente milagroso. Para el famoso director de orquesta italiano, Carlo Maria Giulini, uno de los últimos demiurgos del siglo XX, dirigir era un acto de amor. De hecho, la dirección de orquesta exige liberar una parte de sí mismo, de su interioridad, para volver a vivir en carne propia cada compás, cada sonido que hemos imaginado anteriormente.

Sin embargo, la parte más compleja de la dirección, o mejor dicho su secreto, no se consigue en la parte técnica. Más bien es el encuentro humano entre una orquesta y un director, entre unos músicos y otro músico que tiene la responsabilidad de defender la visión musical de una obra. Y para este, no hay receta milagrosa, no hay trucos! Es la vida en todas sus dimensiones, con su complejidad en las relaciones humanas. A veces, “el matrimonio” funciona de una vez (para retomar la expresión del maestro italiano especialista del repertorio lírico, Nello Santi), a veces, hay que esperar… o aceptar que la fusión no existe! Pero, cuando uno logra esta comunión humana al servicio del misterio musical, es un placer sin palabras, un gozo que ofrece una felicidad intensa.

Recientemente, viví nuevamente grandes emociones humanas y musicales con una orquesta venezolana, la famosa Orquesta Sinfónica de Venezuela, para la cual tengo un gran cariño. Desde mi primer contacto con dicha orquesta, el año pasado, al dirigir la obra magistral de Richard Strauss “Una Vida de Héroe”, sentí humildemente que la corriente fluyó entre nosotros, sin forzar las cosas, solamente a través del amor por la música. En octubre pasado, tuve el honor de dirigir el concierto de su 86° aniversario y hace dos semanas, tuve la suprema felicidad de dirigir la 4° Sinfonía de Mahler, con la voz diáfana de la soprano Margot Pares Reyna. Un instante mágico de casi una hora de música, que termina en el silencio tras las últimas resonancias del arpa celestial… un silencio que compartimos con el público durante largos y conmovedores segundos.

Sin ninguna duda, la Orquesta Sinfónica de Venezuela (la OSV) es una de las instituciones pilares en el paisaje musical venezolano. Patrimonio Artístico y Cultural de la Nación, es la agrupación sinfónica profesional más antigua de Venezuela, y la de mayor trayectoria ininterrumpida en el continente Latinoamericano. Primera orquesta profesional creada en Venezuela, la OSV fue fundada el 15 de enero de 1930 por los músicos más virtuosos de su generación, con el Maestro Vicente Emilio Sojo como factor aglutinante y se apresta desde sus inicios a liderar el movimiento orquestal en Venezuela y en América Latina. Dicha agrupación estrenó la mayoría de las obras de compositores venezolanos e innumerables veces ha realizado la primera audición de la obras clásicas en el país. Además, la OSV puede enorgullecer de haber tocado con los mejores solistas del mundo (Jascha Heifetz, Yehudi Menuhin, Arthur Rubinstein, Martha Argerich, Claudio Arrau etc…) bajo la batuta de prestigiosos directores, como por ejemplo el famoso director alemán Wilhelm Furtwängler, el mítico Otto Klemperer, Antal Dorati, el compositor más emblemático del siglo XX Igor Stravinsky, Heitor Villa-Lobos etc… Por último, la OSV tuvo el honor de contar como Director Musical en los años 60, al maestro Sergiu Celibidache, reconocido como una de las grandes figuras de la historia de la dirección orquestal.

Ante un pasado tan rico y emocionante, me siento muy honrado y agradecido de tener oportunidades para dirigir esta orquesta tan valiosa, con unos músicos muy talentosos que  siento siempre muy dispuestos para abrir su corazón y dar lo mejor de sí mismo, en el nombre de la magia musical.

Muchísimas gracias estimados amigos de la OSV por esta relación que fortalecemos cada vez más y con la cual podemos hacer soñar al público.

Hasta luego!

Christophe Talmont

Director Musical

Orquesta Sinfónica de la Universidad de Los Andes

 

https://www.youtube.com/watch?v=ZMNVet3YNOM

https://www.youtube.com/watch?v=FIERbB98wwc

https://youtu.be/otR6xMMRtcU?list=PLqyYH6SWu6QXLq66pHCt0Yi87OUkhF976