comunicArte: ¡Sir Michael…

¡Saludos Amigos!

En mi última crónica, mencionaba el título de una obra hermosísima del compositor británico, Sir Michael Tippett, “Un niño de nuestro tiempo” (A child of your time). No he podido resistir al placer de presentársela este domingo; mejor dicho, al escribir este artículo, quisiera reparar cierta injusticia.

En efecto, y no es un secreto a voces, la música inglesa es víctima de un prejuicio muy tenaz. Poca tocada en Francia y Europa, no la veo tampoco apoyada en este continente. ¡Solo algunas personalidades artísticas la defienden en el mundo, como por ejemplo el director musical actual de la prestigiosa Filarmónica de Berlín, Sir Simón Rattle… sujeto británico de su majestad la Reina Elizabeth II de Inglaterra!

Es verdad, la música inglesa no ha conocido la riqueza y la diversidad que Alemania e Italia tuvieron, especialmente en los siglos XVIII y XIX. Sin embargo, a partir del final del siglo XIX una nueva generación muy inspirada, a semejanza del compositor Frederick Delius (¡el Debussy ingles!), ha impulsado un movimiento de renacimiento inglés extraordinario, que llegó a su cumbre en la mitad del siglo XX con Benjamin Britten, un compositor absolutamente magistral, que hoy en día sigue conociendo un tremendo éxito en el mundo entero, a pesar de la dificultad de su música. Sir Michael Tippett (nacido en 1905 y fallecido en 1998) se inscribe en este movimiento y tras la muerte de Britten en 1976 quedó como el gran compositor inglés.

Además, hay que destacar que los ingleses tienen una tradición coral muy fuerte (desde el siglo XVI), una de las mejores del mundo sin ninguna duda. Eso explica porque una gran parte de los compositores británicos escriben de manera tan espectacular para los coros. En su gran mayoría ellos fueron organistas en las famosas catedrales del país y desarrollaron un conocimiento muy fino y sutil de la escritura coral. No fue el caso de Tippett, sin embargo, realizó de manera extraordinaria y virtuosa numerosas obras construidas alrededor del coro, como por ejemplo el oratorio “Un niño de nuestro tiempo”, su obra más interpretada en el mundo.

Dicha obra es una re-creación, en términos contemporáneos, de una forma tradicional de la música occidental, la de las Pasiones de Johann Sebastián Bach (1685-1750), escritas a partir del Nuevo Testamento Luterano, y la de los grandes Oratorios de Haendel (1685-1759) concebidos a partir del antiguo y nuevo Testamento. Como sus modelos, la obra de Tippett, con la presencia permanente de la orquesta, se desarrolla de manera fluida y tradicional con aria de solista, recitativo (un canto más cerca de la palabra y más libre), ensamble y coro. Pero, su innovación principal es el remplazo del coral luterano por la presencia de Negro spirituals, esos cantos llenos de esperanza y fervor religioso que los esclavos africanos desarrollaron en las plantaciones del sur de los Estados Unidos; una idea genial para asociar dos comunidades perseguidas por razones raciales, los judíos y los negros de América.

¿Por qué esta referencia a los judíos? Tippett decidió escribir su obra (entre 1939 y 1941) tras la lectura de un artículo de prensa muy emotivo. El 7 de noviembre 1938, un joven judío refugiado en Paris, Herschel Grynspan, mato, en un gesto de desesperanza frente a los padecimientos vividos por los suyos, al secretario de la Embajada de Alemania en Paris, el señor Von Rath. Su gesto desencadenó el más salvaje pogromo que los nazis habían organizados hasta entonces, la siniestra “noche del cristal”, prefiguración diabólica de “la solución fínale” que Hitler decidió en 1942 para eliminar a los judíos.

Pacifista de izquierda, humanista ardiente, Tippett estuvo bajo un choque ante este crimen de la humanidad y decidió componer su oratorio para el cual escribió no solamente la música, sino también la letra; una letra que va más allá del gesto trágico del muchacho judío y se inscribe en la perspectiva más amplia del psicoanálisis de Carl Jung (psiquiatra suizo 1875-1961), que se puede resumir de la siguiente manera: cada uno de nosotros posee un alter ego tenebroso que hay que conocer y asumir. Razón por la cual, la obra se termina, justo antes del famoso negro spiritual “Deep River”, en la frase clave de la obra: “Quisiera conocer mi sombra y mi luz para que por fin sea un todo”

Tippett hizo unos comentarios sobre el contenido de su obra, explicando que quería escribir una Pasión, “no de un hombre-Dios, sino de un hombre cuyo Dios ha dejado la luz de los cielos para las tinieblas del inconsciente colectivo… ¿Qué sucede a este hombre mientras la confusión crece y las fuerzas colectivas son cada vez más injustas?”

En esta obra de una potencia musical increíble, de una emoción a flor de piel, Sir Michael Tippett deja con mucha claridad su moral, su filosofía: “El hombre no conseguirá la salvación en los actos de protesta o de venganza, solo la conseguirá en una fuerza universal de compasión, que debe entender la aceptación de su lado negativo, de la violencia y de la destrucción, presente en él y en cualquier lugar, sin excepción” (Eric Roseberry/ CD Chandos).

A continuación, les invito a descubrir uno de los grandes frescos sonoros del siglo XX, verdadera obra maestra de la literatura inglesa, que va dirigida a todos los hermanos de este planeta, cualquier sea su color, su raza…

¡Hasta luego!

Christophe Talmont

Director Musical

Orquesta Sinfónica Universidad de Los Andes

Tippett – A Child Of Our Time (Un niño de nuestro tiempo)

https://youtu.be/uH9kXjjK3-4

«Go down, Moses » (arr. Tippett) / Rattle · Rundfunkchor Berlin · Berliner Philharmoniker

https://youtu.be/HB1cyFiHCUU

« Steal Away » Arr. Michael Tippett, ETSU Chorale 2006

https://youtu.be/rXFDBfJyvcA