Con fundamento: Universidad, autonomía y subsidiariedad

Por: Bernardo Moncada Cárdenas…

«No podemos más que volver a partir de un proyecto subsidiario, sin el cual ningún proyecto de interés público podrá ser alcanzado. Por “proyecto subsidiario” entiendo aquel que tiende a valorar las iniciativas “de abajo”,de las realidades sociales que persiguen interés público [….]

Si el estómago está vacío es necesario activar el cerebro para comprender cómo no sucumbirGiorgio Vittadini, economista,Presidente de la Fondazione per la Sussidiarietà

…”cualesquiera políticas tendentes a buscar ingresos paralelos, con el propio Estado o con la industria, por actividades realizadas en sus unidades académicas, son vías para fortalecer su expresión autonómica […] En efecto, es necesario convertir a la universidad en una institución social estratégica…” Profesor William Lobo Quintero

En los albores de la naciente República, Simón Bolívar decretó la concesión de la Hacienda Ibarra a la Universidad de Caracas, hoy UCV, con el criterio de que las universidades necesitan tener un patrimonio propio para gozar de autonomía plena del Estado; una visión futurista que –paradójicamente- recogía la exigencia medieval de que las instituciones de servicio, como universidades y hospitales, contasen con suficiente patrimonio propio para no ser coartadas por los gobiernos. Pudiéramos pensar que estos órganos,primordiales para la vida social, surgieron de la mano del desarrollo del Estado, pero en realidad proceden de la Iglesia en sintonía y respuesta frente a las necesidades del pueblo, no dependiendo de otra cosa que de su propio financiamiento, y poseían, como el Libertador quiso prever para la de Caracas, tierras donde producir para auto-sostenerse. Bien entendió el prócer la suficiencia económica como condición para la autonomía académica.

Nació la universidad, entonces, autónoma ya en la difamada Edad Media. Fue la Edad de la Razón, con Napoleón a la cabeza, la que la intimidó y cercó, con la idea de restringirla a una fábrica de burócratas ilustrados para el todopoderoso Estado, atándola a la carreta presupuestaria del mismo.

Ante la crisis en que se ve comprometida en grado nunca visto, conevidente decaimiento de gran parte del personal, agotados de tanto maltrato y de la inutilidad de su protesta, la instituciónse va entregando al dominio del despotismo. La universidad se ve nuevamente cercada y debilitada, y apagada en su base misma: el corazón de profesores y personal de apoyo.

Pero, si hay algo que se puede aprender de los asesores de los rufianes que todavía ejercen el gobierno, es la capacidad de huir hacia adelante. Las grandes dificultades marcan el momento de grandes cambios, “a grandes males, grandes remedios”, y es propicia la circunstancia para que el personal, autoridades, y gremios, así como organismos intra-universitarios (AVERU), lo asuman.“Si el estómago está vacío es necesario activar el cerebro para comprender cómo no sucumbir”, escribe Vittadini. Es lo que quienes carecemos de incidencia directa en las decisiones de la alta política podemos hacer. ¡Y que potencia puede alcanzar!

Aquí es donde se entreteje el tan ponderado concepto de autonomía con la idea medieval de ésta (que modernamente asumió Bolívar), con el de subsidiariedad tal como la define la Doctrina Social de la Iglesia: “Así como no es lícito quitar a los individuos y traspasar a la comunidad lo que pueden realizar con su propio esfuerzo e iniciativa, así tampoco es justo, con grave perjuicio y perturbación del recto orden social, quitar a las comunidades menores e inferiores lo que pueden realizar y ofrecer por si mismos, y dárselo a una entidad más elevada, ya que toda acción de la sociedad, en virtud de su propia fuerza y naturaleza, debe prestar ayuda a los miembros del cuerpo social, pero no destruirlos y absorberlos”(Quadragesimo Anno, n. 79). Es favorecer el desarrollo de la persona y organizaciones intermedias en tanto y en cuanto no pongan en peligro el desarrollo de los demás, o sea el Bien Común; sólo si no pueden hacerlo, debe intervenir el Estado subsidiariamente. Subsidiariedad significa verdadera Democracia Participativa.

Volviendo a citar al maestro William Lobo, quien enseñándonos estructuras asomaba sabiduría en todos campos de la vida,nuestras “universidades necesitan afirmar una profunda integración venezolana, donde se reconozca que la Universidad de Los Andes ha hecho avances en calidad académica y puede configurar bloques nacionales e internacionales con instituciones de excelencia, para el intercambio de conocimientos, programas, profesores y alumnos, tomando en cuenta que las instituciones que se hagan líderes académicas y se vinculen con los sectores productivos tendrán menos dificultades financieras y serán necesariamente las mejores.” Así mismo, generar recursos en divisas usando la globalización académica para financiar programas y retribuir la productividad de su personal.

Si el Artículo 109 expresa: el derecho constitucional a”la administración eficiente de su patrimonio bajo el control y vigilancia que a tales efectos establezca la ley”, debemos ampliarlo para incluir la generación y administración de los recursos universitarios.