Crónica de un apagón anunciado

Eran las cinco de la tarde de un jueves siete de marzo, cuando toda Venezuela se quedó sin energía eléctrica. Fuimos una mancha oscura en el mapa del mundo. Nos volvimos invisibles, desaparecimos. Inmediatamente se cayeron todas las comunicaciones. No había telefonía celular, ni fija, mucho menos internet, total, poco o nada se sabía de lo que estaba sucediendo. Comenzaron los rumores “estalló una turbina de Gurí, se  está quemando la planta eléctrica  de Macagua. Ahora sí llegó la invasión”, en fin las noticias boca a boca, distorsionadas en su mayoría, corrían por doquier. ¡Que me lo dijo un primo, que lo  escuche en televisión! Muy pronto la preocupación se extendió y muy rápidamente, sobre todo porque era un apagón en todo el país. Hasta la Gran Caracas, la más protegida en estas circunstancias, estaba en tinieblas

Aquí en nuestra ciudad  la gente iba y venía en busca de información, pero  la falta de noticias  por razones obvias, era la noticia. “La  tarde empezó a declinar para dar paso a una de las noches más tenebrosas que se haya podido  sentir en Mérida. El temor a lo ignoto, la incertidumbre, el desasosiego se fueron apoderando de quienes vivimos en la ciudad y regiones aledañas. Resignados ya a los innumerables, desagradables y dañinos cortes de luz, algunos pensaban que, el servicio se restablecería pronto, pero pasaron las horas, los días, y la situación se hacía más dolorosa, más exasperante, más perversa  para los ciudadanos de bien, que no tenían cómo hacerle frente a un ambiente tan difícil e inmanejable como la de intentar adaptarse a la vida sin energía eléctrica.

Lo mejor y lo peor.

Dicen que en las crisis se conoce a las personas, que en los malos momentos se caen las caretas, y, sí es verdad. Durante este tiempo pudimos observar cómo  mucha gente se creció, ayudó a su comunidad, fue solidario y generoso. Jóvenes y adultos quienes con sus buenas acciones iban marcando la diferencia entre el bien y el mal: compartir una  sopa, prestar una cocían a gas para que una señora calentar un tetero, llevar una comida a un anciano, compartir la luz de una vela y la conversación en la calle con los vecinos, para procurarse esa sensación tan agradable del no sentirse en soledad. Vimos una iglesia comprometida y a sus pastores cuidando a sus ovejas. Escuchamos las campanas rompiendo el silencio, para llevarnos  miles de mensajes inspiradores con cada sonido. Palpamos la creatividad del hombre que con palos y una rejilla hizo, en una construcción, una fogata para tomarse un café. Pero, también y, lamentablemente, nos topamos cara con los especuladores, que, aprovechándose del desconcierto general,  cobraban en moneda extranjera una recarga para un celular, o vendían hielo en dólares para que una persona pudiera conservar una medicina. Nos tropezamos de frente con esa casta  de seres sin conciencia que  llamamos bachaqueros. También se desataron los bajos instintos, y los malhechores hicieron de las suyas .hubo saqueos, robos a personas. Las noches traían imágenes dantescas. Definitivamente. La luz es importante, necesaria, imprescindible porque básicamente aleja la oscuridad y reconforta. 

De ahora en adelante.

Como pueblo, de ahora en adelante, nos toca estar más  preparados. Episodios como los que estamos viviendo se pueden volver a repetir en cualquier momento, porque es un hecho que  Venezuela acusa un deterioro progresivo en todas sus áreas prioritarias: agua, electricidad, transporte, seguridad, vialidad, educación. Recursos que antes teníamos hasta para exportar ahora fallan, basta observar las colas para poner gasolina, o las miles de protestas por la falta de gas. De ahora en adelante nos toca sacar fortalezas de nuestro espíritu combativo y valiente, para poder sobrellevar con éxito todas las circunstancias que en este momento nos agobian. Debemos preservar por encima de cualquier obstáculo  nuestro equilibro mental y emocional.

El gobierno sostiene que lo sucedido con el gran apagón  “fue un  ciber ataque”.” Sin embargo, expertos en la materia eléctrica y conocedores del funcionamiento de plantas como la de Guri, dan explicaciones técnicas a través de las cuales, es posible refutar lo asegurado por Nicolás Maduro en su alocución. Además desde hace mucho tiempo profesionales vinculados al sector de generación eléctrica, miembros activos del Colegio de Ingenieros venían denunciando y alertando sobre un posible colapso de todos los sistemas por cuanto no han recibido el debido mantenimiento que toda maquinaria requiere .Sea lo que fuere, el apagón general ya ocurrió y con desastrosas consecuencias para la ciudadanía, es tanto el deterioro que por mucho tiempo vamos a sufrir las consecuencias , están allí, sobre nuestras cabezas como una espada de Damocles.

 Las páginas de esta historia la estamos escribiendo, todos y cada uno de los venezolanos que hacemos sobrevida en este nuestro amado y vulnerado país. Tal vez es fácil decirlo, pero al enfrentar tantos problemas, a veces nos sentimos desfallecer, es natural, pero reconozcamos nuestros valores, saquemos nuestras fortalezas, actuemos bien con el prójimo, porque la luz de un nuevo día llegará, refulgente, esplendorosa   y la  veremos igual que al sol que nos ilumina con cada nuevo amanecer. Y como dice Santa Teresa de Ávila: ” Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta: Sólo Dios basta.

C.C.