Del mayo Francés al mayo Venezolano

Por Germán Rodríguez Bustamante…

A comienzo del año 1968, en Francia, se produjeron una serie de protestas, fundamentalmente de estudiantes universitarios, quienes criticaban la incapacidad del anticuado sistema universitario para dar salida al mundo laboral a un número, cada vez más elevado, de profesionales. Los sucesos sorprendieron al gobierno. Charles de Gaulle y su primer ministro Georges Pompidou estaban fuera del país y su respuesta fue vacilante, oscilando entre una postura conciliadora y la represión. En los últimos días de mayo, François Mitterrand declaró que estaba preparado para suceder al general De Gaulle. El 30 de mayo, miles de personas ocuparon los Campos Elíseos en apoyo de De Gaulle, manifestando que habían sufrido ya suficiente chienlit (‘desorden’).

La revuelta de mayo del 68, como tal, no provocó cambios realmente decisivos en la sociedad francesa. La Universidad sí cambió: los estudiantes y el profesorado progresista se adueñaron prácticamente de ella, pero luego fueron perdiendo ese poder poco a poco. En las fábricas, los trabajadores obtuvieron ciertas mejoras salariales y de condiciones de trabajo, y los sindicatos, un aumento de su influencia. El Estado mejoró las prestaciones sociales, en la vía del tan señalado Estado de bienestar. Las mejoras se produjeron en lo podríamos llamar la evolución natural de la realidad: en otros países de la Europa occidental no hubo una revuelta tan llamativa, y sin embargo avanzaron en dirección muy semejante.

El mes de mayo del 2019, es un mes definitivo para Venezuela, las condiciones de exterminio impuestas por la Tiranía hacen la vida insoportable. Las últimas medidas tomadas por el Tirano y su banda de delincuentes institucionales, muestran la agonía del régimen. La intentona de disolver la Asamblea Nacional, por la vía de la persecución judicial de los diputados, ha contado con el rechazo total de la comunidad internacional. Las realidades imperantes en nuestro país, exigen un cambio urgente, en la conducción de la Nación. Quienes ejercen el poder en este momento no cuentan con el apoyo mayoritario de la sociedad, producto de su negligencia, incapacidad y corrupción en la gestión del gobierno. Adicional de su actuación indolente, el poder lo tomaron utilizando medios inconstitucionales e ilegales, rechazados internamente y cuestionados a nivel internacional.

Este 20 de mayo se cumple un año de la fraudulenta elección de Maduro, proceso electoral que fue realizado en una total y absoluta desventaja para la oposición del régimen: partidos invalidados, dirigentes políticos inhabilitados, violación de los lapsos electorales, uso abusivo de la estructura de gobierno para hacer campaña, en definitiva condiciones que hicieron poco competitiva la elección. En los diálogos realizados en Dominicana, la oposición exigía condiciones para poder ir a un proceso electoral presidencial, que estaba planificado para finales del 2018. La Tiranía adelanto la elección con la finalidad de dejar a la oposición sin opciones y lograr perpetuarse en el poder. La constituyente se ha convertido en un supra poder, manejado por 10 personas, con la finalidad de subordinar todas las decisiones de Estado a la misma y para someter a toda la sociedad. La realidad del país es abrumadora, los fenómenos sociales y económicos siguen en desarrollo acabando aún más, con la ya mermada calidad de vida de los ciudadanos. Nos distrajeron con una supuesta consulta para definir un nuevo modelo político, social y económico en el cual el “pueblo” es el protagonista, en el fondo fue una manipulación para mantenerse en el poder y proteger los incrementos patrimoniales. Las calamidades se han profundizado. A dos años de la constituyente, los resultados no se observan, las condiciones de genocidio generalizado son evidentes. La constituyente es un parapeto para acabar con lo poco que funciona.  

Debemos convertir este mes, en el momento de las revueltas pacificas para exigir de forma definitiva el fin de la usurpación. Como dijo Juan Paul Sartre, en los hechos del mayo francés en 1968, los individuos somos libres y totalmente responsables de nuestros actos, en consecuencia debemos luchar por serlos y asumir las consecuencias sin dudas. La sublevación en este momento en Venezuela, más que un derecho es un deber para evitar, las destrucción total del país. Existen estudios realizados por organizaciones tanto nacionales como internacionales, que identifican los problemas sociales, económicos y políticos presentes, en los cuales se muestran las causas, así como, las medidas requeridas para corregir el rumbo y evitar la caída pronunciada que vive la nación.

Es fundamental salir de este criminal régimen, para enrumbar al país por un sendero de progreso y desarrollo. Como lo señalaron Guaidó y López el 30 de abril, el fin de la usurpación comenzó y este mes de mayo es definitivo para consolidar los apoyos internos, que deriven en la ruptura de la coalición dominante. Lo único que les queda es la represión, la amenaza, el castigo en definitiva la siembra del miedo en una población cansada y asqueada de las condiciones de miseria, impuestas por estos insaciables carroñeros financieros. Nada, ni nadie, podrán detener a un pueblo cuando está decidido a conquistar su libertad, vamos a convertir este mes de mayo, en el tiempo y en el momento, para los reclamos, protestas y la sublevación irreversible, de nuestra liberación. El futuro es nuestro no dejemos que nos lo roben. 

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