Depositar los restos de la elaboración de cerveza en el agua eliminaría el 40% de los nitratos que se escapan de las depuradoras, según un estudio científico

Restos de la elaboración de cerveza y de poda, así de fácil. Un grupo de investigadores del CEAB-CSIC (Centre d’Estudis Avançats de Blanes- Consejo Superior de Investigaciones Científicas) ha encontrado una “potencial solución sostenible, barata, sencilla y de aplicación inmediata”, para acabar con el principal problema de contaminación de los ríos, embalses, lagunas o balsas: el exceso de nitratos que los ahoga con la reducción del oxígeno y la proliferación de microalgas.

El método es tan simple como dejar en el agua los restos orgánicos de la poda de las plantas acuáticas utilizadas en los sistemas de limpieza natural de las depuradoras o verter los residuos de la elaboración de cerveza que las empresas tiran.”Se consigue incrementar hasta un 40% las tasas de desnitrificación bacteriana, la principal responsable de eliminar los nitratos en el agua en el medio natural”, afirman los científicos. Un porcentaje que “podría llegar a doblarse”. Se trata de aprovechar el servicio de autodepuración que “da el río gratuitamente”, afirma Albert Sorolla, director técnico de la Naturaleza del CEAB y miembro del equipo. Los científicos aseguran que se puede aplicar de forma inmediata y ya se está empezando a usar de manera experimental en parques urbanos de Barcelona donde hay balsas y lagunas.

De la cerveza el proceso aprovecha el mosto residual del proceso de macerado del cereal. Un producto con un alto contenido en materia orgánica de calidad muy buena. De esta forma, la microorganismos que eliminan los nitratos consiguen el carbono de propiedades muy buenas, que eliminan las depuradores y que ellos necesitan para hacer desaparecer los nitratos.

Los datos del estudio, publicado en la revista Environmental Science and Technology, se han obtenido de un experimento realizado en laboratorio, pero los resultados de las pruebas llevadas a cabo en las instalaciones del Urban River Lab (un laboratorio al aire libre construido en la depuradora de Montornès del Vallès) y en el río “sugieren que los porcentajes de reducción de nitratos se podrían duplicar”. La mejor opción sería que los jardineros que poden las plantas que algunas depuradoras tienen en las mismas instalaciones “dejen los restos unos días en el agua”, explica Miquel Ribot, responsable técnico del Urban River Lab y autor principal del estudio, en un comunicado. Esa materia orgánica que se deja en el agua, aporta un carbono de muy buena calidad, que hace que “se dispare la desnitrificación natural del río”, complementando el trabajo de las depuradoras.

El problema al que se enfrentan las aguas se acrecienta en el contexto de cambio climático actual y de escasez de precipitaciones, advierten los investigadores. Un escenario que impide a los ríos mediterráneos diluir los nitratos que les llegan desde las plantas depuradoras, aunque estas cumplan la legislación europea. “No pueden porque no llevan suficiente agua. De hecho, en verano algunos ríos están completamente secos y el agua que contienen procede en su totalidad de los efluentes de las depuradoras”, explican. Sí eliminan, en cambio, parte de los contaminantes del agua como el fósforo, el nitrógeno y la materia orgánica, procedentes de las aguas fecales, “pero tienen limitaciones tecnológicas y económicas para suprimirlos por completo”. Para acabarlo de complicar, en ríos poco caudalosos, esos nutrientes extra se unen con los fertilizantes usados en agricultura, provocando “el exceso de nitratos que padecemos en nuestro país”. Foto referencial.

https://elpais.com/sociedad/2019/07/24/actualidad/1563961319_876930.html