El Big Ben Deportivo: Lima 2019, ¡Otro fracaso del fiasco rojo-rojito!

Por Andrés E. Mora M.

“…. como no más hace un tantico le dije, todos aquí estamos supremamente complacidos con esa actuación tan «bacana» de la delegación «cafetera» en Lima 2019. Pero es que venga y le digo Ingenuo una cosa, en los últimos 20 años nuestro deporte de alta competencia no ha hecho sino crecer. Mire no más el caso de los Panamericanos, se pasó de 7 oros de 42 medallas en Winnipeg-99, a 28 doradas de 84 preseas obtenidas en la capital peruana ¡El mejor registro colombiano en la justa multidisciplinaria regional más importante! Bueno «parcero», este mensaje de voz está ya como muy largo, por lo que es hora de despedirme. Pero no más quiero decirle que por aquí en Bucaramanga se le recuerda a usted y a toda su familia con mucho cariño ¡Ojalá el olimpismo venezolano levante su nivel y pueda reeditarse en un futuro cercano la encarnizada rivalidad vivida entre nuestros dos países hasta no hace mucho tiempo! Un gran abrazo”, se despide Pablo Pinzón Montoya – el «ppm», el amigo cucuteño de los Sinduda, docente de la Universidad Industrial de Santander – para ponerle fin al audio de 23 minutos que le envió por Whatsapp al profesor jubilado de la ULA en la noche del pasado domingo, pero que, debido a los graves problemas de conectividad por los que atraviesa Mérida, es en el amanecer de este sábado 17 de agosto cuando Ingenuo lo puede descargar para escucharlo en modo altavoz y compartirlo con Incredulina, su esposa, quien se encuentra acurrucada a su lado.   

“El pueblo colombiano tiene que estar orgulloso de su delegación porque cumplió con el objetivo trazado al inicio de los recién finalizados Juegos Panamericanos celebrados en Lima, ¡superar lo hecho hace cuatro años en Toronto!”, comenta la dama.

“¡Eso es absolutamente cierto!”, coincide con ella su marido. “Además, ese fabuloso resultado no hace sino consolidar aún más el exitoso modelo de olimpismo implementado en la «hermana república» a partir de 1997”, agrega.

“Del que pudiera aprender mucho el olimpismo de nuestro país, ¡que es un absoluto fracaso!”, expresa con vehemencia la fémina.

“Lamentablemente, ese es un modelo que en nada le importa a este régimen usurpador, como tampoco le importó al de su predecesor y mentor. Porque el chavismo tiene sus raíces en la denominada izquierda coprófaga, «esa que se enriquece de los fondos públicos con la excusa de ayuda a los excluidos», tal y como muy bien la definiera Rubén Darío Gil en una columna que le leí en estos días en alguna red social”, señala el catedrático.    

“¡Muy acertado comentario, mi amor!”, opina Incredulina desperezándose. “Recordemos que como «ayuda a los excluidos» y al grito de ¡exprópiese!, Hugo Chávez acabó con más de cinco millones de hectáreas de tierras productivas con el pretexto de impulsar la fulana «Soberanía Alimentaria», el vil engaño orquestado con bombos y platillos, que al final significó la destrucción del sistema agroalimentario del país, y la implantación del muy lucrativo – para él y sus compinches, lo mismos que, por cierto, usurpan todavía el poder – negocio de las importaciones. Tan lucrativo terminó siendo, que con el tiempo derivaría en el ¡mega-negoción de las cajas CLAP! Del que, según el gobierno estadounidense, el usurpador y su entorno más cercano tendrían mucho que explicar”, dice la señora ya totalmente espabilada. 

“¡Exactamente, mi vida bella! Bueno, algo similar sucede con el olimpismo rojo-rojito”, expresa el ulandino. “Al chavismo, que sólo por renta petrolera tuvo un ingreso cercano al billón de dólares en el período 1999-2014, le pareció más conveniente para sus oscuros intereses no invertir en infraestructura deportiva – lo contrario de lo hecho por el gobierno colombiano que atiborró de complejos deportivos a todo el país al organizar hasta 5 juegos multidisciplinarios en 14 años: Bolivarianos de 2005, en Armenia y Pereira, y 2017 en Santa Marta, Suramericanos Medellín 2010, y los Centroamericanos y del Caribe Cartagena 2006 y Barranquilla 2018 – enviando al grueso de nuestros atletas a entrenar en el exterior, dejando al país sin instalaciones deportivas de primer nivel y abriéndole las puertas a los «gestores gubernamentales», a ellos mismos, para que hicieran de las suyas en el turbio mundo del control de cambio. El «Cadivismo» es el caso más conocido de ese festín corrupto-deportivo propiciado por el régimen”, considera el caraqueño.       

“Ese modelo clientelar, con nuestra Generación de Oro sufriendo las consecuencias, es el único responsable de la debacle del olimpismo criollo en los últimos tiempos y que quedó constatado, una vez más, al finalizar duodécimo en Lima 2019. La segunda peor figuración venezolana en Juegos Panamericanos, con Chile, Perú, República Dominicana y Ecuador superándonos, países que desde Caracas-83 siempre estuvieron por debajo de Venezuela. Con respecto a Colombia, Venezuela se encuentra rezagada años luz. El vecino nos triplicó en medallas de oro y estuvo a dos de duplicarnos en el total. De hecho, en las seis ediciones que hay de Winnipeg-99 a Lima 2019 nos aventaja 111 a 62 en doradas, ¡con todo y el realero que entró al país durante 15 años! De ahí que, al finalizar Toronto 2015, haya desplazado a Venezuela del séptimo lugar del medallero histórico de esta justa”, indica Ingenuo.     

 “Lima 2019 fue otro fracaso más del fiasco rojo-rojito. Fiasco fue también el vergonzoso tema del traje de neopreno, y fiasco es el bochorno de más de seis años sin una pista de atletismo que sirva en el país. Pero así es el olimpismo chavista, ¡un gran fiasco!”, concluye Incredulina.

(٭) Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo            

      aemora@gmail.com, @amoramarquez