El Big Ben Deportivo: ¿Para salir del “slump”’? ¡Perseverancia!

Por: Andrés E. Mora M…

Hasta en tres ocasiones, y en apenas diez días, fue publicada en números extraordinarios de la Gaceta Oficial la fulana ‘Lista de Precios Acordados’, eufemismo usado por el madurismo para controlar el precio de 25 productos. Estrategia catalogada como fiasco en el mundo económico pero que, junto al control de cambio y la corrupción, conforman el trípode en el que este régimen de casi 20 años de existencia se ha apoyado para destruir el país. De ahí que no causó extrañeza que, en un tiempo tan breve, la artificiosa lista hubiese incrementado su costo en un 25,7% al pasar de 1117 a 1404,50 bolívares soberanos ante el rápido reajuste en el ‛precio acordado’ de siete de sus productos”, le comenta Ingenuo Sinduda a Incredulina, su esposa, mientras estaciona el carro en los alrededores del Mercado Periférico de Mérida, la primera estación de las muchas que conforman el calvario en que se ha convertido para los Sinduda hacer mercado. Cruz que carga la población entera debido a la total sumisión del régimen rojo-rojito a los designios de los jerarcas cubiches.

El incremento promedio referido a esos 7 productos fue del 110%, fluctuando entre el 47,2% experimentado por el cartón de huevos, que se deslizó de BsS 81,50 a 120, y las cinco veces que aumentó la mortadela, ítem que pasó de BsS 18 a 90 el kilo”, le señala la dama a su marido camino a la entrada del popular mercado merideño. “El programa de Maduro es tan descabellado que el espiral hiperinflacionario aceleró su ritmo – Ecoanalítica lo determinó en un 50% semanal luego del paquetazo ¡Algo inédito por estas tierras! – sin que hubiese entrado en vigencia aún la ‛nueva base salarial de protección’, la manera cursi con que se refieren al salario mínimo los actuales castradores de la democracia venezolana. Con esos 1800 bolívares soberanos se firmó la sentencia de muerte del sector privado y se incrustó el clavo que le faltaba al ataúd donde yace, desde inicio de este siglo por obra y gracia del presidente difunto, la meritocracia. Me temo que con las tablas presentadas por Jorge Rodríguez, las cuales implican un indudable aplanamiento de la escala salarial, se inicia el transitar hacia el salario nacional único. De tal manera que la cubanización de Venezuela avanza de manera indetenible ante la falta de respuesta de una oposición atomizada y la apatía de unas fuerzas armadas que avergüenzan la memoria del ejercito libertador”, reflexiona la dama cuando entrando al mercado se le escucha decir a un cliente frustrado por su infructuosa búsqueda de carne de res y huevos: “Maduro debería de regularse para que desaparezca”.

¡Todos somos responsables!”, dice el profesor jubilado de la ULA. “Los ciudadanos que amamos la libertad y la democracia nos encontramos en un prolongado ‘slump’ al no poder descifrar los ponzoñosos picheos de un régimen que, estando en la lomita de manera ilegítima, recurre a un arsenal de lanzamientos prohibidos a sabiendas de la impunidad que le rodea al jugar en el escenario totalitario que construyó a su medida y en el que comete todo tipo de desafueros”, opina el catedrático. “Esa impotencia colectiva ha hecho que un sinnúmero de ciudadanos ingresen voluntariamente a una suerte de ‘lista de incapacitados’, abandonando el terreno de juego, renunciando a continuar la lucha por sus derechos, para seguir los acontecimientos desde el ‘dogout’. A no pocos, incluso, la desesperación – o quizás el conformismo en algunos, la resignación en otros, o el miedo en muchos – los ha llevado a enrolarse en el carnet de la patria sin importarles las consecuencias de venderle el alma al diablo”, añade.

¡De un ‘slump’ se sale con trabajo y perseverancia!”, exclama Incredulina, quien había estado muy atenta a las palabras de Ingenuo. “Gleyber Torres es un ejemplo de eso”, agrega la acuciosa fémina refiriéndose al joven caraqueño de 21 años que está cabeza a cabeza con el dominicano Miguel Andújar, su compañero en Nueva York, en la disputa por el ‘Novato del Año’ de la Liga Americana esta temporada. “A su regreso al terreno de juego el 25 de julio después de pasar 20 días en la lista de incapacitados, el segunda base de los Yanquis estuvo lejos de ser el peligroso toletero de principio de temporada bateando para un pírrico 182, producto de 6 incogibles en 33 turnos, con tres extravases y 11 ponches, en los primeros 10 juegos. La sequía ofensiva se prolongaría hasta el 17 de agosto. Pero a partir del siguiente día, volvió a ser el peligroso toletero. Desde entonces, tiene una reñida puja con Ronald Acuña – otro firme candidato a ‘Novato del Año’ pero en la Liga Nacional – para ver cuál de los dos se queda con el máximo registro de jonrones para un venezolano en su año de debut, una vez dejada atrás la marca de 16 impuesta por Jesús Aguilar en 2017”, comenta Incredulina.

Con trabajo y perseverancia Gleyber salió del ‘slump’ y logró ubicarse al lado de Joe Di Maggio y Mickey Mantle como los únicos yanquis en tener una campaña con al menos 20 jonrones antes de cumplir los 22 años de edad. Los demócratas venezolanos debemos vernos en ese espejo, perseverando en la lucha para salir de nuestro ‘slump’ y enrumbar el país al destino que se merece doblegando al gobierno de facto ¡Es nuestra obligación histórica!”, concluye Ingenuo.

(٭) Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo

aemora@gmail.com, @amoramarquez