El caminante: La maldición del oro negro

Por: Valentín Alejandro Ladra…

Recuerdo que Uslar Pietri mencionó al petróleo como el “excremento del diablo”, por las ambiciones de poder que desata y por ser el mundo esclavo del mismo.

Me salgo un poco de los temas de opinión que por un año he vertido en estas páginas de Comunicación Contínua, una ventana que brinda un poco de frescor a los merideños por su información “veraz” –una palabra que hace 20 años yacía olvidada en un sarcófago-, porque me llegó a las manos, como ávido lector que soy desde la niñez, devorando páginas tras páginas, un libro que en la biblioteca de la Embajada de la India en Caracas junto con otros importantes me obsequiaron.

Un libro que habla, de varios escritores expertos, sobre diferentes temas relacionados con la India y su flamante Primer Ministro Narendra Modi, electo por abrumadora mayoría en la democracia –libre- más grande del mundo, con más de 800 electores inscritos en los numerosos estados del país, con una diáfana conciencia de su obligación ciudadana, de una organización gubernamental y estatal ejemplar.

Interesantes temas de las necesidades del país –“Modi y lo que la India Necesita”, publicado en Nueva Delhi, 2014-, tanto de las Relaciones Internacionales como internas; uno de los capítulos escritos por el experto petrolero Talmiz Ahmad me llamó la atención.

No solamente señala las necesidades de energía que la India necesita en su pujante y rápido desarrollo en todas sus facetas, sino que ofrece unos números que son prácticamente una advertencia tanto a Occidente y Asia, y por ende a Latinoamérica.

Veamos: “la alta demanda y necesidades crean inconsistencias a nivel geopolítico cada vez más en aumento en los mercados de gas y petróleo, contribuyendo a la volatilidad de los precios”.

Bueno, eso quizá no sea nada nuevo. Ocurre desde hace muchos años. Pero: “la necesidad tanto de los países desarrollados como en desarrollo requieren cada vez más energía sustentable, mayor demanda según pasan los años y aumenta la población mundial”.

“India será en 2035 el tercer consumidor de energía en el mundo, detrás de China y Estados Unidos. Globalmente el petróleo está pasando por grandes cambios geográfica, geológica y químicamente, y por supuesto económicamente. El petróleo CONVENCIONAL estará dando paso a energías no convencionales desde diferentes fuentes, tanto de petróleo de aguas profundas como de zonas árticas. En el corto tiempo ya en el año 2020 se incrementarán las demandas en 40 millones diarios, tanto por el convencional de Irán e Irak como el no-convencional de Estados Unidos, Canadá y…Brasil”.

“La demanda en los países asiáticos se ha incrementado en un 400%. En 2035 las necesidades energéticas de Asia configurarán el 60% del total mundial”

En una visión global, se puede visualizar los enormes problemas que todo ello produce y ya lo está haciendo, quizá sin que el mundo se dé todavía por enterado, ya que el ser humano común vive sin realmente comprender todo lo que su propio futuro, y de su familia, está en juego: LA SUPERVIVENCIA.

Y continúa diciendo el experto petróleo Talmiz Ahmad, un poco sombríamente: “dentro de 40 años el mundo necesitará del doble de energía con la mitad de emisiones de carbono. Se podría remediar este grave problema con gas natural, depósitos de metano no-convencional y sistemas energéticos renovables. El gas natural es el menos dañino de los hidrocarbonos con respecto al medioambiente, generando un 40% menos de dióxido de carbono que el petróleo, y un menos de 75% que el carbón. Las industrias de energías renovables como el solar, ventoso, hidroeléctrico, de biomasa, geotérmico y otros sistemas modernos -¿basado en el hidrógeno?- proveyeron sólo un 35% de energía comercial consumida en 2000”.

Señala el experto que en Latinoamérica el poder hídrico –aguas, ríos, mares- podrían solucionar o paliar en parte las necesidades de energía.

Pero, claro, Venezuela cuyo déficit de producción diaria de petróleo está en abismo, sin inversiones como hacen los grandes países petroleros, que piensan más en sus habitantes que en poderes y ambiciones irracionales, construyendo, realizando, más allá de los consabidos conflictos comerciales o políticos, para el bienestar de su gente, que no deben hacer insufribles colas para cualquier situación, suficiente alimento, poder viajar y así culturizarse con otras sociedades, vestirse en forma adecuada, tener el transporte para ir al trabajo o visitar amigos o familiares, o simplemente divertirse, tener medicamentos necesarios para cualquier tratamiento de salud, y todas esas cosas que hacen al ser humano más humano, terminarán vistiendo taparrabos, comer bazofia y tratar de curarse con matas indígenas en montes olvidados.

Sus pies se cubrirán de llagas de tanto caminar. Las lágrimas se secarán. Y la mitad de la población caminará por las calles como zombis o alienígenas olvidados en el planeta Tierra.

El “excremento del diablo” será más excremento y más diablo. Los beatos y beatas tendrán la boca seca de tanto rezar en espera de que venga la espada flamígera del Arcángel Miguel, que por lo visto, está muy ocupado.

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