El Colapso

Colapso: “destrucción o ruina de un sistema, una institución o una estructura”,  así que cualquier parecido con la realidad venezolana  ya estaba descrito en el diccionario.Pero nuestro colapso es inédito, no está en el catálogo, lo vivenciamos en  el día a día, en la cotidianidad de cada uno de los que vamos quedando en esta otrora “tierra de gracia”.Atendiendo a la definición: “ruina de un sistema”, pero aquíno es uno, sino todos los sistemas los que están colapsados, no hay agua, no hay luz, no hay transporte, no hay medicinas, no hay negocios abiertos, no hay comida, no hay gas, no hay seguridad, lo que sí hay es basura por montones, pestilente y horrible. Nuestras instituciones también están colapsadas: universidades, liceos, colegios, muchos, a punto de cerrar sus puertas porque  los profesores no pueden llegar, porque los alumnos no pueden asistir a clases, porque tienen hambre y se desmayan, porque sin el vital líquido, las aulas tiene mal olor. Bomberos, policías, sin dotación. Ni qué decir del colapso moral. El venezolano ha cambiado y para mal.Se han instaurado conductas viciadas que van en detrimento de nuestra idiosincrasia. Nos referimos al surgimiento de esa “casta” que como animales de carroña, atacan a sus congéneres, arrebatándoles  lo poco que puedan tener.

Nos gustaría hacer una pregunta ¿a su juicio, poniéndose la mano en el corazón, conoce usted, alguna “estructura “que esté funcionando en estos momentos en Venezuela? La hemos buscado, pero no la hallamos. Miramos alrededor y vemos a la gente desesperada encaramándose en camiones para poderes trasladar de un lado al otro, porque definitivamente, el transporte público desapareció. .Observamos dueños de empresas , haciendo un gran esfuerzo por mantenerse  pese a la multiplicidad de problemas que deben enfrentar, y  de repente, otro apagón, que pone en jaque no solo las ventas que tal vez pudieranhaber hecho, sino todos su aparatos eléctricos, computadoras, máquinas registradoras, ventiladores, en fin…. Toca cerrar las puertas y, algunos oran, otros maldicen.

Nos preguntamos ¿hay alguna forma de salvar a Venezuela del COLAPSO que está sufriendo? Duele decirlo, pero si los que tienen todas las posibilidades de hacerlo, nos referimos al Gobiernos Nacional, parece que no sintieran el sufrimiento de la población y siguen empeñados en medidas, paroxísticas, aleatorias, sin fundamento, ¿entonces quién? ¿Será esta oposición desdibujada, fantasmal, que de vez en cuando y hasta desde lejanas tierras, emiten opiniones desacertadas y actúan movidos por resentimientos y sin estrategias, ni planes? ¿Será la ciudadanía que cansada de tantas humillaciones, maltratos y carestías, decide actuar? ¿Cuál y cómo será el desenlace de esta tragedia sin nombre que estamos sintiendo los venezolanos?

¿Existe alguna solución al colapso?

Víctor Álvarez, Economista, Investigador del Centro Internacional Miranda (CIM). Premio Nacional de Ciencia 2013. Ex-ministro de Industrias Básicas y Minería, en una análisis bien sustentado, dijo lo siguiente:”La superación de los problemas de escasez, hiperinflación, colapso de la industria petrolera y deuda externa pasa por un cambio radical en la orientación de la política económica. Abolir los rígidos controles de cambio y de precios que estrangulan el aparato productivo; corregir el déficit fiscal; erradicar su financiamiento con emisiones de dinero sin respaldo; desestatizar las empresas que terminaron quebradas por el burocratismo y la corrupción; asegurar garantías jurídicas y a la propiedad para atraer nuevas inversiones-son según el experto- las líneas de trabajo que está llamado a desarrollar el gobierno para romper la inercia, reactivar la producción, sofocar la hiperinflación y revertir el acelerado empobrecimiento de la población”

Y aun cuando todo lo expresado por el investigador, suena muy bien, cabría otra pregunta  ¿qué se necesita para poner en práctica estas medidas?:voluntad política, reconocimiento de la grave crisis, asumir responsabilidades, cambio de rumbo y de mentalidad, consenso, concertación, dialogo honesto, reconocimiento del otro, respeto. Y por los vientos que soplan, detenciones arbitrarias, más colas para comprar algo de comer, y un largo etcétera, no hay señales de que todas estas acciones, necesarias y urgentes  se alcancen en el corto plazo, y mientras esto no suceda, seguiremos viendo como Venezuela  se quiebra en mil pedazos, se colapsa cada día más, se muere de hambre, se desespera, ante la mirada indolente de unos y  cómplice de otros.

A.E. L.L.