El presupuesto 2015 “otro engaño más”

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

El presupuesto es el documento financiero del Estado u otro poder de la administración pública, que equilibra ingresos públicos y gasto público en el año fiscal. El presupuesto constituye la expresión cifrada, conjunta y sistemática de las obligaciones (gastos) que, como máximo, pueden reconocer y los derechos (ingresos) que prevean liquidar durante el correspondiente ejercicio. La Constitución de La Republica Bolivariana de Venezuela establece, la obligación del ejecutivo de la presentación ante la asamblea nacional de un marco plurianual del presupuesto, en el cual se expongan el conjunto de reglas macrofiscales, que sirvan de premisas para la formulación de los presupuestos anuales; en conclusión con una visión de mediano plazo se elaboran los presupuestos anuales, el propósito es realizar estudios de solvencia y sostenibilidad para verificar si la gestión fiscal, como expresión del conjunto de acciones que conforman la política económica, puede ser mantenida en el tiempo. La solvencia se refiere a que, dado el conjunto de políticas del gobierno, la capacidad de pago de éste debe ser al menos mayor que sus obligaciones, mientras que el concepto de sostenibilidad indica que si el conjunto de políticas no implica un incremento desmedido de la deuda en el tiempo, entonces la política fiscal es sostenible. En todo caso la formulación presupuestaria estará atada al plan operativo anual, en el cual se expresan los deseos parametrizados en acciones concretas a desarrollar por la estructura pública, de acuerdo al grado de desagregación del poder público. La determinación de las premisas obedece a un proceso reflexivo, partiendo de la evaluación de los comportamientos históricos de las mismas, así como, la revisión de la métrica en el momento de elaborar el presupuesto, en consecuencia de acuerdo a esa apreciación se determina su comportamiento futuro, dicha estimación será la guía para la formulación presupuestaria. Por lo tanto las premisas estimadas deben de ser posibles y factibles de alcanzar, es su defecto serán variables para un presupuesto ilusorio. No es suficiente el deseo de promover el crecimiento y acometer importantes proyectos de inversión orientados a mejorar el bienestar de la población, si esto no se expresa en planes operativos con metas creíbles y de procesos de evaluaciones continuas para corregir desviaciones, incorporando un mecanismo dinámico de retroalimentación de causa efecto. Lamentablemente en Venezuela la formulación presupuestaria es una formalidad legal y política; legal ya que se elabora para cumplir con los requisito establecido en normas legales y de aprobación en la asamblea nacional, perdiendo está su competencia de control financiero delegada por la sociedad; de carácter político por el efecto distributivo del presupuesto de acuerdo a la instancias de poder, el cual debe garantizar la equidad y la justicia en la asignación de los recursos, lastimosamente la realidad esta bien lejos de esta aspiración. Es imposible con el presupuesto del 2015 cumplir con los objetivos nacionales establecidos en el plan de desarrollo, de propiciar el desarrollo del país, el bienestar de sus ciudadanos y un crecimiento económico sostenido. En la realidad existe una desarticulación de las políticas fiscal, social, monetaria, cambiaria, financiera, precios e industrial; que impiden el desarrollo de proyectos de obras o de nuevas medidas de gobierno; eso sí, se asegura el pago de deudas o cánones internacionales, privilegiando a los tenedores de bonos soberanos en deterioro de los venezolanos; no hay una estrategia clara para atender gastos extras e incluso de la previsión de posibles alteraciones al presupuesto original, a partir de los resultados obtenidos, esta circunstancia se pretende resolverse con créditos adicionales, violando el marco constitucional.

De cualquier modo, la importancia del presupuesto siempre radica en realizar una proyección seria y fundada sobre los movimientos económicos, monetarios y financieros que caracterizarán a la nación. Así, con un presupuesto incierto se puede fácilmente entrar en caos al generarse más gastos de lo necesario o incluso al no controlar los ingresos. En conclusión el presupuesto 2015 es una herramienta de control político y no de control de gestión del ejecutivo, convirtiéndose en un engaño más de la revolución.