El viacrucis de la ayuda humanitaria

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

La escasez en Venezuela ha ocurrido desde la presidencia del galáctico, el país ha experimentado una tasa de escasez elevada desde el año 2008, a partir de ese año la escasez se convirtió en algo común en la nación. Desde que Maduro llego al poder en el 2013, la crisis humanitaria en el país se ha hecho palpable, a pesar de que el gobierno se negaba a su reconocimiento y al rechazo de la ayuda internacional. Posición que empeoró las condiciones de vida de la población. El 24 de enero de 2016, la Asamblea Nacional de Venezuela, declaró una «crisis humanitaria de salud», en vista de la grave escasez de medicamentos, insumos médicos y deterioro de la infraestructura humanitaria, exigiéndole al gobierno de Maduro, garantizar de manera inmediata el acceso a la lista de medicamentos esenciales que son básicos, indispensables e imprescindibles y deben estar disponibles en todo momento.

Durante los años 2017 y 2018 la situación tendió a empeorar, obligando a los venezolanos a huir para buscar atención medica en otras naciones del continente.   El 24 de enero de 2019 el presidente de la AN Juan Guiadó solicitó a Estados Unidos ayuda humanitaria para el país. El secretario de Estado Mike pompeo se comprometió a ofrecer 20 millones de dólares de apoyo. De igual manera Guaidó solicito ayuda a las Naciones Unidas, la cual fue negada, porque la organización consideraba que la solicitud debería hacerla el gobierno usurpador. Lo cierto es que relatores de ACNUR, elaboraron informes sobre la existencia de una crisis migratoria en el continente por el desplazamiento de venezolanos, quienes son forzados y obligados a salir de su país para sortear las condiciones de genocidio impuestas por la Tiranía venezolana.

En conclusión, la crisis humanitaria es una realidad imposible de ocultar. En estos días santos que vivimos el viacrucis, o “camino de la cruz”, podemos hacer una analogía con las distintas fases o momentos vividos por nuestro señor Jesucristo desde que fue aprehendido hasta su crucifixión y sepultura, con los obstáculos sorteados por la ayuda humanitaria. Teniendo en cuenta que el término también se utiliza usualmente para explicar todo tipo de dificultades que se presentan en la vida, cuando se persigue alcanzar unos objetivos, la ayuda humanitaria paso por un viacrucis que marcaron la vida de nuestros enfermos. En la Venezuela presente los ciudadanos, estamos atravesando un conjunto de peligros generados por un gobierno que ha pasado todos los límites imaginados, para impedir la transición hacia un modelo democrático, que garantice los derechos a todos los venezolanos sin exclusión de ningún tipo. Derivado de la incapacidad en la gestión, los ciudadanos realizamos reclamos totalmente justificados, hastiados de la inseguridad, el desabastecimiento generalizado, la escasez, la inflación, la corrupción, el abuso de poder y en general, de las acciones de una Tiranía que pretende perpetuarse en el poder utilizando la fuerza de forma desproporcionada, en contra de un pueblo, que lo que exige es, la solución de los problemas presentes en el marco del texto constitucional. En la nación se sobrevive, se lleva al miedo como sombra y lastimosamente todos los días se desafía a la muerte.

El 23 de febrero de este año, se anuncia la entrada de la ayuda humanitaria acopiada en Colombia y Brasil, lastimosamente su entrada fue impedida dejando muertos y heridos. Jamás nadie podía haber pensado que la tan anhelada ayuda humanitaria, podría tener ese decorado, marcada por restos de medicinas y alimento chamuscado por la barbarie y el salvajismo de la Tiranía. El desprecio del régimen por las dificultades que padecen nuestros enfermos, es más que elocuente. La megalomanía mostrada por Maduro, refleja su condición psicopatológica caracterizada por fantasías delirantes de poder, relevancia, omnipotencia y por una hinchada autoestima. A pesar que Maduro y su corte tiránica se ha opuesto a la ayuda humanitaria, calificándola como medio precursor para una invasión dirigida por Estados Unidos, tuvo que aceptar el socorro de la Cruz Roja Internacional. Maduro señalo de forma irresponsable que había negado el socorro internacional, porque en su opinión nos quieren tratar como mendigos,  que en Venezuela tenemos la capacidad de cuidar a nuestros niños y mujeres, negando la existencia de una emergencia humanitaria compleja.

Muy poco duro su hinchada autoestima, debió reconocer la existencia de la emergencia humanitaria compleja y permitir el acceso del socorro de la cruz Roja y la Media Luna Roja. El jueves santo cientos de venezolanos en Caracas realizaron una larga cola, para recibir bidones y pastillas para potabilizar el agua, ayuda recibida el día martes de esta misma semana. En este primer cargamento ingreso 24 toneladas de asistencia humanitaria, entre medicamentos para urgencias, 14 plantas eléctricas para hospitales y bidones para el almacenamiento de agua.

Pareciera que esta vía dolorosa es elaborada de forma intencional, con la finalidad de quebrar la resistencia del pueblo. Cada medida, cada improvisación, cada represión son latigazos recibidos; sin embargo, no serán suficientes para quebrar nuestro amor por esta tierra. Nos negamos a morir crucificados por una dictadura que ha dejado a su paso un país devastado por una economía de guerra, con consecuencias gravísimas en la sustentabilidad de los programas sociales. Es obvio que parte de esta pandilla, sobre todo del estamento militar, busque desde una posición de fuerza derivada de la represión obtener una “negociación” favorable para regresar de forma fácil y placentera a los cuarteles sin ninguna responsabilidad.  

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