Estoicismo y situaciones extremas

Por: Ramsés Uribe…

Un poco de historia. Después de Aristóteles aparece en la escena histórica la denominada filosofía helenística romana con toda su carga de ética, lógica y física, aunado a un pragmatismo social en beneficio de la población sufriente de la época. En ese tiempo florecieron unas tres corrientes de pensamiento afines a los nuevos tiempos convulsionados de cambio político y social, quizás muy similares a lo experimentado en la Venezuela del siglo XXI.  Estas eran el epicureísmo, el escepticismo y el estoicismo. El último es el que interesa aquí y aunque se escucha de cuando en vez que fulano de tal actuó como un estoico en la vida, pocos saben su significado a ciencia cierta y palpable.

Los estoicos fueron gente muy inteligente y culta y descollaron sobretodo en un momento harto difícil de la historia griega. El estoicismo según Julián Marías, pensador discípulo de Ortega y Gasset, dice que la ética estoica está basada en la idea de la autarquía, una especie de autogobierno o suficiencia. Entiéndase como independencia personal. El sabio ha de bastarse a sí mismo sin terceros. El bien mayor es la felicidad en tanto virtud, que es la vida en completa conexión con la naturaleza, la sociedad y la razón. Esta personalidad como es independiente, soporta toda eventualidad, como una roca que hace frente a todos los embates del agua. Simultáneamente es autosuficiente al reducir sus necesidades pues no se apega a nada, rehúye de sus deseos desmesurados o no. Así logra la imperturbabilidad o ataraxia. Es cierta forma de apatía o desinterés para lograr su finalidad anhelada. Es dueño de sí, evita dejarse afectar por nada; no se deja apabullar por los eventos contingentes; logra ser feliz a pesar de los mayores dolores y males que lo asedien. Los bienes de la vida pueden ser estimables aunque carecen de valor e importancia auténtica. Sólo interesa la virtud: la felicidad que consiste en una especie de conformidad intelectual con el orden de las cosas.  

Praxis ciudadana. Ante las dificultades los estoicos asumían una postura desconcertante e inusual para nuestro gusto actual. Ahora en este estadio severo de conflictividad social y económica es extraño que alguien se desentienda y aisle de la cruda realidad venezolana. Bien vale la pena seguir las enseñanzas estoicas para rehuirle a tanta calamidad so pena de enfermar el alma o el cuerpo. Reflexionando acerca de lo necesario en este momento extremo de la vida nacional y personal de cada ciudadano, consideramos que ahora urge más que alimento y salud, que es fundamental, junto con otros bienes y servicios imprescindibles como un buen transporte, vivienda confortable, servicios públicos eficientes,  algo verdaderamente olvidado por la pérdida de tiempo en tantas colas de supervivencia cotidiana. Esto es: la felicidad en sentido estoico.   

Un arquetipo estoico. Un ejemplar ilustrativo lo tenemos en el emperador romano Marco Aurelio, quien era además un filósofo distinguido con sus hermosos escritos. Otro es Epicteto quien afirmaba que hay que esforzarse en poder decir ante cada adversidad: no eres más que apariencia; revisa si es algo ajeno a tu control o no; y si es algo que no depende de ti, prepárate para decir que no te importa. Ningún efecto causa sobre ti pues no dependes de eso. Así te haces más fuerte para continuar luchando por la vida.

Hoy día un caso estoico puede ser el venezolano promedio que se ha quedado para sobrevivir y luchar a duras penas pero con mucha gallardía en la esperanza Dios mediante, de un mejor país. Sin embargo no hay que olvidar a los otros estoicos connacionales que han tenido que huir del país haciendo de tripas corazón en la búsqueda de otras oportunidades para su bienestar y el de sus seres queridos.

Ramsés Uribe, profesor de ULA, Nuvm

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Autor imagen artística: Ramsés Uribe