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Estudiantes anuncian Junta Patriotica Estudiantil y Popular(JPEP)

Marcha al Consulado de Col (7)

Los estudiantes hemos unificado a la Nación en torno a la conquista de la Libertad de Venezuela. Por eso el régimen castro-comunista con grupos paramilitares y la Guardia Nacional, han asesinado, torturado y apresado compañeros en todo el territorio nacional. El pueblo se ha sumado con nosotros: se ha despertado el espíritu libertario ante la opresión de 15 años de este sistema político. En virtud de este momento histórico, sostenemos ante el país la siguiente postura de manera contundente, honorable e irrenunciable, frente a los que nos quieren dominar y sus colaboradores:

1)  Todo sistema político es vigente en la medida que sean representativos sus líderes: el pueblo en la calle ha demostrado que hoy dejaron de serlo. En este sentido, nos piden dialogar luego de 15 años de opresión. Nosotros no queremos paz de esclavos: nosotros somos venezolanos libres. No hay diálogo posible con un régimen clientelista y totalitario, que busca hacernos dependientes. La Libertad no está en venta. Nosotros no vamos a legitimar un régimen que ha empobrecido a la mayoría de los venezolanos. Las mesas de diálogo del año 2004, en las que estuvieron  Jimmy Carter y César Gaviria, demostraron que no hay buenas intenciones. Este tipo de regímenes son ineficientes: a propósito destruyen a las Naciones para poder controlar mejor. No dialogaremos para perpetuar en el poder a los peores venezolanos. Cualquier posibilidad de diálogo para nosotros, está condicionada imperativamente, por un cambio de raíz del régimen.

2)  Exigimos como patriotas la retirada de toda fuerza de ocupación militar cubana. Queremos que salgan de nuestro territorio, todos los funcionarios dentro de nuestras instituciones por cuanto representan con su injerencia en nuestros asuntos internos una amenaza a la seguridad de la Nación. Nosotros queremos una Nación soberana.

3)  Vamos a conquistar nuestra Libertad. Libertad individual. Libertad económica para poder vivir producto de nuestro propio esfuerzo. Libertad de expresión para informarnos y expresarnos sin controles de ningún régimen. Libertad política para manifestarnos, reunirnos y organizarnos sin que sea un delito. Libertad para elegir sin que signifique una farsa. No toleramos los controles de este régimen castro-comunista ni de ningún otro que atente contra los valores y principios de los venezolanos.

4)  Exigimos la disolución y desarme de los grupos paramilitares que protege y arma el régimen para infundir el miedo entre los venezolanos. En este sentido, mientras siga el ataque terrorista por parte de estos grupos de manera impune, llamamos al pueblo a que se defienda. Nosotros nos protegemos con las “Trincheras de la Libertad” en nuestras ciudades y pueblos, porque no permitiremos que ataquen a lo más sagrado para nosotros: la familia y el patrimonio.

5)  Exigimos la liberación inmediata de todos los presos políticos, libertad plena para los que fueron detenidos y el regreso de todos los exiliados.

Venezolanos,

Es este el momento de definir nuestro destino. Está a prueba nuestro gentilicio y hemos sensibilizado al mundo con nuestro coraje. No hay posibilidad de cambio real si no logramos llegar hasta el final: por eso, está prohibido perder. Vamos a vencer, y con el pueblo refundar a la Nación como la más libre del continente. Por la memoria de nuestros caídos no nos vamos a rendir. Es el momento de reescribir la historia de Venezuela y suscribirla con el sudor de nuestro esfuerzo.

Es por ello, que a partir del día de hoy 02 de Marzo del 2014 desde las trincheras de la Libertad de la Ciudad de Mérida, declaramos constituida la JUNTA PATRIÓTICA ESTUDIANTIL Y POPULAR (JPEP) con la finalidad de devolverle la Libertad y la Soberanía a Venezuela, en reunión de los dirigentes estudiantiles,  juveniles y luchadores populares del país, suscribimos los abajo firmantes,

Libertad o nada.

Anzoátegui: Eduardo Bittar, Marialvic Olivares, José Petete, Johan Infante, Juan Ibor.

Barinas: Luis Octavio Rivas.

Bolívar: Samuel Petit, Ligia Bolívar, Rafael Tirado, Jonás Díaz.

Carabobo: Julio Cesar Rivas, Gustavo Galea, Lorent Saleh, Carlos Graffe, Ivan Uzcátegui,  Alfredo Stelling, Dimitry Belov, Marco Bozo, Francisco Abreu, Ángel Morales.

Caracas: Roderick Navarro, Francisco Márquez, Juan flores,  Juan Requesens,  Josmir Gutiérrez, Ana Karina García, Javier González, Juan Carlos Apitz, José Javier Martínez, Guillermo Prieto.

Lara: Jorge López, Luis Soteldo, Álvaro Avendaño, Iraivy Rodríguez, Raúl Rodríguez, Gabriel Lugo, Guillermo Osorno.

Mérida: Gaby Arellano Villca Fernández, Liliana Guerrero, Aimara Rivas, Guido Mercado, Diero Rimer, Eloi Araujo, José Pozo, Rafael Chinchilla, Jackson Durán, Alirio Arroyo, Fabiana Santamaría, Rómulo Canelón, Nilver Torres, Miguel Gómez, Gina Rodríguez, Carlos Velasco, Antonio Intriago, Charly Aponte, Carlos Ramírez, Augusto García,  Edgar Osuna, Jorge Arellano, Jean Paul Méndez, Carlos Velázquez, Antonio Indriago.

Portuguesa: Víctor Uribe.

Sucre: Alberto Mogollón.

Táchira: José Vicente García, Wilmer Zabaleta, Leonardo Montilla, Reinaldo Manrique, Jesús Gómez.

Trujillo: Gabriel Boscán, Elsi Guillén, Jairo Villa, Luis Borrero, Ronald Flores, Gabriel Pérez, Andrea Bracamonte, Jesús Rubio.

Zulia: Yorman Barilla, Juan Urdaneta, Víctor Ruz.

Cuenta oficial de la Junta Patriótica: @jpep2014

Un comentario

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  • […] 6 marzo, 2014 Emma Meléndez Deje un comentario De todas las acciones humanas, una de las más complejas (quizá la que más) es dialogar. Su complejidad radica en que el pensamiento es sustancia y cualquier cambio que experimente (por ligero que sea) se vive como una amputación. El diálogo bien entendido es el medio para llegar a un acuerdo, por lo tanto el participar en uno, debería implicar la aceptación tácita de una potencial -y algunas veces inminente- renuncia voluntaria de algún miembro, sin que ello suponga, desde luego, perder el cuerpo entero.  La protesta, en una sociedad, es una forma de diálogo y ambas son expresiones propias de un sistema social democrático, por ello únicamente tienen lugar en uno. Es decir, se puede dialogar sin querer protestar pero no se puede protestar sin estar abierto al diálogo y eso sucede por la misma razón que nunca se utilizaría una protesta para pedir más corrupción en las instituciones; porque se trata de una estrategia de la democracia que es exclusivamente utilizada para exigir una mejor calidad democrática.  Mientras más descompuesto esté un sistema, más deterioradas estarán sus instituciones y el trato al ciudadano. Es decir, se tratará de un sistema con una calidad democrática tan baja que de forma natural, rechazará opacando, descalificando y reprimiendo cualquier manifestación de protesta. En una sociedad como esa, más que en cualquier otra, es de suma importancia que la protesta exista y que, dado el descontento uniforme existan también, distintas alianzas ciudadanas que definan y persigan cada una, objetivos claros que estén siempre dirigidos a mejorar la calidad democrática de todo aquello que la ha perdido. La protesta ciudadana en una sociedad con una baja calidad democrática, se trata de un diálogo siempre en desventaja, que supone el empleo de una energía individual que sólo unificada y dirigida con inteligencia será fructífera. Comprender que el deterioro de una sociedad se trata de una involución gradual que ha llevado su tiempo, servirá de mucho para aceptar que toda regresión sistemática sólo se puede detener y revertir, con una organización mantenida en el tiempo que trabaje de forma igual de sistemática. Algunas veces el rechazo hacia el diálogo proviene del errado concepto que se tiene de él y la revisión de ese concepto es, en sí mismo, un doloroso cambio de paradigma, que ocurre incluso antes de entrar en materia. Comprender que el éxito de un diálogo no está necesariamente determinado por el cambio inmediato que produzca, si no por los cambios progresivos que propicie y la cantidad de partes que a través del tiempo se unan y participen en él, es necesario para empezar a considerar la estrategia como una opción a aplicar. Y es necesario que esa estrategia se considere, porque esa y no otra, es la opción democrática. Para tener las cosas claras; en una sociedad democrática, los detractores del diálogo son los mismos que están en contra de la protesta cívica. Lo otro, es una paradoja de la que difícilmente se podrá salir y por lo tanto, poco podrá conseguir. Noticia completa […]