Con Fundamento: Antonio Luis Cárdenas: La Venezuela posible para los posibles venezolanos

Por: Bernardo Moncada Cárdenas…

Con las presentes conmociones, como pesada gota en las lluvias torrenciales de estos días, nos cayó la noticia del deceso de Antonio Luis Cárdenas Colmenter. Mérida es ciudad adoptiva de grandes personalidades y no alcanza la memoria para enumerarlas, pero entre ellas descuella sin dudas este trujillano que ahora se nos ausenta. En hora menguada, cuando nos toca darlo todo por la sobrevivencia del país, habiendo caído en los hechizos del primer malabarista ideológico que se atrevió a intentarlo, y llevados como nación a la Unidad de Cuidados Intensivos de la historia, es preciso aprovechar el mutis del ilustre educador que fue para que, sirviendo de ejemplo y guía, nos ofrezca el último de sus inmensos servicios.

Pertenece a los recovecos de la crónica universitaria el cómo fue atraído a la ULA desde su cátedra en la Universidad Central, donde respondía a una vocación indudable desde 1956. Cierto es que, entre las novedades que acarreó la recién encendida democracia moderna en 1958, la Serrana Altiva tenía nuevo Rector y éste hizo venir al Profesor Cárdenas Colmenter. Era geógrafo, fiel seguidor de Von Humboldt, Bompland, Cajigal y Pittier, quien en algo llamó la atención del Rector Pedro Rincón Gutiérrez para la visión que éste acunaba respecto al Alma Mater. Con todo y su dedicación a la ciencia médica, el primer rector elegido en democracia para la Universidad de Los Andes soñó desde el comienzo con el sello de la custodia del ambiente natural para la institución, enclavada como está en los imponentes paisajes de nuestra Sierra Nevada. Hombre de sueños y proyectos, pero también hombre de acción, el Rector “Perucho” se abocó de inmediato a la creación del Instituto de Geografía y Conservación de Recursos Naturales (alcanzada en febrero de 1959). Intuyendo las cualidades de aquel andino circunspecto y formal, pero apasionado por su trabajo, encargó a Antonio Luis Cárdenas de conformarlo y dirigirlo. Éste convocó a científicos del ambiente como José Eliseo López, Orlando Venturini, Juan Bautista Castillo, Leonel Vivas, Francisco Martínez, Luis Fernando Chaves, Jean Tricart, Pierre Perrin, José Ernesto Torres, Arturo Eichler, un verdadero “Think Tank”, y se empeñó dentro de la naciente Facultad de Ciencias Forestales en gestar la Escuela de Geografía, la cual dirigiría a su creación, un lustro después. Inició así Antonio Luis Cárdenas una excepcional carrera de precursor y visionario, especialmente apto para romper fronteras y crear nuevas realidades. Comprobada su eficiencia, que corría pareja con su fervor y su arrojo, en 1969 le pidió el amigo Rector que tutelase la creación de otro de sus anhelos: la futura Facultad de Ciencias, de la cual se ocupó en agosto de 1969. Otro acertado proyecto del Rector Rincón Gutiérrez fue puesto en sus manos y así retornó a su nativo Estado Trujillo para organizar algo mucho más ambicioso que las tradicionales extensiones universitarias: el Núcleo Universitario Rafael Rangel, inaugurado en 1972.

Cuando iniciaba estudios de secundaria en el Liceo Libertador, mi madre decía que teníamos una pariente enseñando allí. Se refería a la Profesora Elvia Rodulfo de Cárdenas, su señora esposa, y también al Profesor Cárdenas mismo, pues este venezolano de tan versátiles intereses tenía uno primordial, como era la educación de la juventud venezolana, su labor inicial desde 1946. El Presidente Luis Herrera Campíns le convocó a innovar el sistema formativo del magisterio, reconociendo la carrera docente como profesión universitaria y centrando la transformación en el Instituto Pedagógico de Caracas, que pasó a ser Universidad Pedagógica Libertador UPEL. Como su flamante Rector, en 1983, articuló el vasto organismo de institutos universitarios pedagógicos en toda Venezuela, sistema cuyas bondades no han sido optimizadas todavía. De su mano, el primer gobernador de Mérida elegido democráticamente, Jesús Rondón Nucete, fundó las Escuelas Integrales, donde la idea de recobrar la dedicación de ocho horas diarias a la formación del escolar se complementó con nuevas concepciones y métodos didácticos. Tan exitoso experimento llevó a que Rafael Caldera, en su segundo mandato, le llamase a ser Ministro de Educación a partir de 1994, llevando las Escuelas Integrales a escala nacional. Las Escuelas Bolivarianas, exhibidas como novedad por el sucesor de ese gobierno, no fueron más que una apropiación de la propuesta del ilustre educador, para desvirtuarla y descuidarla con los tristes resultados de ahora.

En su blog, manifestación de su visión crítica y su incansable dedicación al futuro de su país, escribió: Recientemente, con el asesoramiento de Cuba, tratan de transformar las escuelas para que su principal función no sea la de educar, que ha sido su función tradicional porque para eso fueron creadas, sino la de adoctrinar de acuerdo con lo que Chávez llamó ¨Socialismo del Siglo XXI¨. Pero las escuelas no han sido las únicas víctimas. Todas las instituciones educativas, culturales y científicas han sido víctimas de esta idea que yo, como educador y padre de familia, considero la más abyecta de las intenciones de Chávez. Pongamos unos pocos ejemplos, sin entrar en detalles y pensemos en el trato a las universidades, a INTEVEP, al Teatro Teresa Carreño,  a los museos… (Abril 7, 2013) y en otra entrega escribía: Venezuela vive hoy la época más negra de su historia… lo que deja esta nefasta Revolución es un país con un gobierno ilegalmente constituido, hipotecado, lleno de odios, violencia, crímenes sin castigo, que ha perdido su soberanía y ha generado una fuga de cerebros que hará más difícil su recuperación, en fin, un caos que nos avergüenza y que no podemos ni debemos perdonar. (Febrero 12, 2013).

En esta Venezuela, tan distinta a la que espoleó sus sueños y acogió sus logros, fue callando su voz profética y su mente siempre dispuesta a nuevas iniciativas. El pasado miércoles 10 de mayo partió al reino definitivo de lo inalcanzable. Antonio Luis Cárdenas jamás fue conformista en una realidad que veía en constante transformación, preñada de potencialidad y atrayendo su dedicación. Nos deja un paradigma que es menester conservar y destacar para quienes han de asumir el futuro, a la par de no pocas realizaciones cuyo origen debe ser recordado para animar la verdadera recuperación de Venezuela.

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