Hablemos de condominio: Cuando toca flexibilizar la norma

Vivimos tiempos turbulentos. En condiciones normales, seguir las normas debería ser algo cotidiano en cualquier  país del mundo donde se respeten los derechos humanos y exista un “Estado de derecho”, pero en Venezuela, cada vez es más cuesta arriba lograr el orden en este estado de híper anomia. Y es que a veces es humanamente imposible. 

Hemos recibido una lluvia de consultas en referencia a las cuotas extraordinarias, que numerosos condominios se han visto en la necesidad de solicitar a sus propietarios para surfear la crisis.  Y dudas en cuanto a  la solicitud de las mismas  en dólares.  Es comprensible que la solicitud de esa cuota deba hacerse en moneda  extranjera, pues de no ser así la hiperinflación la pulverizaría,   los detalles más relevantes están en la forma y como ha sido el proceso para hacerlo.  Allí hay gran cantidad de dudas y molestias.

Lo cierto es,  que en primer lugar  todo proceso debe ser claro y transparente,  convocado y consultado a todos o al menos a la mayoría y dejarlo por sentado en una carta consulta o en un acta de Asamblea como lo establece la Ley de Propiedad Horizontal.  No en procedimientos de unos pocos, entre gallos y medianoche ¿No es acaso de eso justamente de lo que adolece el país?   Si queremos una Venezuela  que funcione… ¿no es la mejor manera de empezar, haciéndolo bien en nuestro condominio?

En segundo lugar hablemos de la flexibilización de la norma,  que no es otra cosa más que tomar en cuenta la situación país para  quienes están más afectados y son más vulnerables. No todos los propietarios e inquilinos tienen el mismo margen de maniobrabilidad,  algunos están más recortados que otros,  unos pueden  disponer otros no, de los fondos para  aportar en esas cuotas extraordinarias para mantener a flote los condominios y allí es donde vamos en dirección al estudio de casos particulares. Y es que simplemente, no podemos ahorcar a nuestros propios vecinos.

Como se dice en el argot popular “La procesión va por dentro”, recordemos que es muy común encontrar personas que ocultan su situación por pena, para no molestar, o simplemente porque siempre quedaron bien y hoy no pueden hacerlo. Presionar y no identificar estos casos puede llegar a ser peligroso, empujando a nuestros  vecinos por caminos de estrés, depresión y soluciones nada apropiadas.

De manera que es  el momento de ser más flexibles y en estos casos debemos ajustarnos a las circunstancias y no a las normas.  Tal es el caso de cuotas que no se cobran por alícuota sino por unidad de apartamento,   llegar a acuerdos de pago que favorezcan a todas las partes,  conceder exoneraciones a ciertos vecinos con situaciones críticas, alquilar espacios comunes que antes era impensable alquilar, algo tan sencillo como, si antes no se permitía colocar la ropa en las ventanas ahora  hay que dejar que suceda  porque no hay luz o las secadoras  comenzaron a dañarse, o el uso de espacios como áreas que estaban destinadas a otros usos. Como podemos observar,  aquí  prevalecen las circunstancias y no las reglas,  no queda de otra.

Son tiempos de replantearse las normas internas que tenemos en los condominios. De permitir algunas cosas que antes no estaban  permitidas, porque la situación país nos ha llevado a ello.  Por supuesto siempre tratando de mantener la estructura para que no colapse y  el orden social, justamente para que  nuestros espacios sigan siendo  de bienestar  y con calidad de vida dentro de lo posible.

Recordemos que está en nuestras manos ofrecer a nuestras familias espacios más benévolos al entorno al que diariamente nos enfrentamos. Cada día luchamos con la hostilidad, la corrupción, el vandalismo, las carencias. Seamos personas solidarias, responsables y sobre todo visualicemos la necesidad del otro, no exigiendo más allá de lo que puede dar.

 Porque recuerde siempre…  “el país que todos queremos comienza en nuestros condominios”

Danitza Suárez Salas

@elkminteligente