La aventura de ser ¡mujer!

La celebración del día de la mujer no debe ser solamente de 24 horas, ¡Qué va! sino los 365 días del año y más y más, porque la condición femenina es una tarea diaria, múltiple, de variadas facetas y a veces extenuante. Nacimos preciosas y en muchos casos, consentidas. Fuimos creciendo jugando a las muñecas, a las casitas y al papá y la mamá. A algunas, las más “salvajes” también nos gustaban las actividades como competir con los hermanos varones, correr, montar árboles, y hasta ser villanas, aprender a manejar motos, practicar deportes extremos y disfrutar de las aventuras que este mundo tan complicado, ancho y ajeno nos podía ofrecer.   Por lo general,somos muy estudiosas y comprometidas con nuestros saberes. Eso queda demostrado en cómo hemos invadido todas las carreras universitarias habidas y por haber. Una vez que nos emancipamos, nada nos detiene. Demostramos fehacientemente que podemos ser las profesionales más eficientes y competitivas, aunque sintamos el dolor que cada mes nos regala nuestra naturaleza para recordarnos que solamente nosotras tenemos la mágica oportunidad de crear vida dentro de nuestro cuerpo, porque solamente nosotras tenemos ese don divino de “dar la luz a un nuevo ser”.

Poseemos facultades especiales que nos permiten hacer varias cosas a la vez, somos “mujeres orquesta”, podemos estar cocinando una rica sopa, mientras tanto, limpiamos la casa, revisamos la tarea que está haciendo nuestro hijo, atendemos la llamada del jefe que pide a gritos una información que solamente nosotras tenemos, y por si fuera poco, nos ponemos un poquito de maquillaje  porque pronto llega el hombre de los sueños ,incluso  nos da tiempo de colocar unas rosas en el florero para que el hogar tenga aroma a cosas buenas, a felicidad.

Seres maravillosos y especiales, así somos las mujeres, capaces, tenaces, celosas, lloronas, fuertes, vulnerables, pero sobre todo amorosas, dedicadas, solidarias, valientes, inteligentes, resueltas vitales y para usted de contar.

Un caudal de emociones nos acompaña. Muchos anhelos aun sin alcanzar. Noches de insomnio mirando por la ventana, esperando al hijo que todavía no llega y ya es medianoche o mirando el cuarto que ahora está vacío porque el mayor se nos fue para un remoto país, y quién sabe si podamos volverlo a ver. Hoy salimos a palpar deseos, cruzamos la calle, fuimos a la esquina donde venden flores, sentimos el sol de marzo en el rostro, anduvimos libres por allí, y preguntamos ¿qué te gustaría que te regalaran en el día de la mujer? Y ellas, altas, medianas, blanquitas, trigueñas, muy jóvenes, ancianas, tristes y alegres tal vez solteras, casadas o solitas, contestaron con entusiasmo.

-Que nos respeten y nos valoren.

-Que nos ayuden en las tareas del hogar,

-Que pronto regresen mis hijos porque los quiero abrazar.

-Quiero un chocolate y una flor.

-La paz de mi hogar y de mi nación.

-Que valoren mi esfuerzo.

-Que el hombre que amo no me desilusione.

-Que mi pareja jamás me agreda ni física ni moralmente.

-Quiero una blusa nueva de pepitas de colores.

-Quiero salir a comerme un helado con mi esposo y mis dos hijos.

Quiero recuperarme de mi enfermedad y encontrar las medicinas que necesito.

-Quiero viajar por el mundo y ser muy feliz.

-Quiero a mi Venezuela libre y democrática.

Estos son algunos deseos que pudimos anotar de las hermosas mujeres que encontramos en el camino. Como somos “brujitas y también hadas” seguramente haremos de esos anhelos una realidad, recordando siempre que la mujer debe tener un sitial de honor en la sociedad, porque somos, la abuela la madre, la hija, la hermana, la esposa, la amante, todas en una ¡Qué maravilla!; somos sonrisas, dulzura, alegrías. Iluminamos como el sol las noches oscuras, sanamos con las manos cualquier dolencia, sabemos amar, orar, perdonar y bendecir, somos únicas en nuestra especie, somos MUJERES.

Desde Comunicación Continua, nuestro cariño, respeto y gracias por leernos siempre.

Arinda Engelke. Leo León. C.C.