La extinción del deporte regional merideño está cerca

La crisis económica y social que enfrenta Venezuela está afectando actividades cotidianas que realizan los merideños. La hiperinflación, escasez de efectivo y la pérdida del poder adquisitivo son algunos de los factores económicos que golpean al deporte; mientras que la diáspora, problemas con el transporte y la inseguridad lo hacen desde el punto de vista social.

Cada vez es más común ver merideños practicando actividades deportivas con zapatos rotos o implementos en condiciones paupérrimas; el precio del calzado especial para realizar este tipo de actividades alcanza los 500.000.000 Bs, mientras que algunos balones tienen un costo de 70.000.000, lo cual complica la adquisición de implementos nuevos para gran parte de la población.

Personal humano

Organizadores de torneos y entrenadores de baloncesto del estado no cuentan con apoyo para mantenerse realizando su trabajo que cada día tiene menos personal ante la poca utilidad económica que proporciona el salario de un árbitro de baloncesto. Un arbitraje en el estado Mérida tiene un valor de 100.000 Bs por partido, monto que no satisface la necesidad de quienes se encargan de organizar el baloncesto en el Estado, ya que es insuficiente para comprar hidratación, lo cual es muy importante ante tan desgastante labor.

Miguel Mousalli, quien es árbitro de baloncesto desde hace 20 años comenta que los campeonatos en el estado están próximos a concluir definitivamente, además asegura que no existe una generación de relevo que haya sido preparada y a la cual le interese mantener dicha labor.

“Mi pronóstico no es positivo, si esta situación sigue así va a llegar el momento en donde no se podrá practicar deporte en general. Entonces en mi opinión es cuestión de 3 a 5 años para que el baloncesto se paralice” comentó Mousalli con desanimo en su rostro ante el posible cese de los campeonatos de categoría libre.

La diáspora

La salida del país por parte de los venezolanos también afecta el deporte regional. Algunos equipos que participaban en diferentes torneos han dejado de hacerlo ya que varios de sus compañeros han decidido emigrar; esta situación afecta la calidad del equipo profesional de baloncesto que compite en divisiones a nivel nacional, ya que muchos de los jugadores pertenecientes a Tatuyes de Mérida ya no se encuentran en el territorio nacional.

En el mismo sentido personal de mesa técnica y árbitros de baloncesto ahora proporcionan su talento en otras ligas en diferentes países, en donde tienen participaciones importantes y además el pago los motiva a continuar siendo los jueces del deporte del tabloncillo.

Un futuro nublado

Calzado con la suela desprendida unidos de manera improvisada con cintas y cordones, jugadores que a mitad del encuentro se detienen para quitar trozos de sus zapatos que se ha desprendido, atletas de todas las edades que dejan de entrenar o de ir a las canchas en las tardes a “caimanear” por no poder adquirir un par de botas, uniformes rotos con números desprendidos. Equipos que ya no pueden comprar un uniforme y ahora juegan cada quien con la franela que pueden conseguir. Preocupación por parte de los que se mantienen en la disciplina para lograr encontrar el transporte público que los lleve a entrenar o a competir. Estas dificultades auguran la extinción del deporte regional.

José Rojas- Practicante UNICA