La liberación del mercado cambiario: un engaño más

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

El mercado cambiario o de divisas, es aquel en el que se da el intercambio de divisas. El tipo de cambio representa una variable macroeconómica fundamental para cualquier economía, en consecuencia también lo es el mercado cambiario. Las cotizaciones están dadas por los tipos de cambio de las divisas entre sí, informan sobre el precio al cual se debe de comprar o vender una divisa. Las cotizaciones se fijan, en términos generales, por la relación de oferta y demanda. Las tasas de cambio de una divisa en términos de otra permiten facilitar los intercambios comerciales.

La liberación del mercado cambiario significa que el Gobierno o el Banco Central no se inmiscuye directa ni indirectamente en la fijación del valor de la moneda local con relación a otras, de tal manera que el Banco Central no fija límites ni tampoco compra ni vende moneda extranjera. Puede actuar como un actor adicional para adecuar al mercado de acuerdo a la política económica determinada como meta. La Dictadura en los últimos días ha pasado de improvisación a improvisación, no han terminado de aclarar las dudas sobre las medidas decretadas, cuando aparece una nueva, lo cual impide que el mercado con sus actores puede evaluar los impactos. Desde el 2003 la nación entro en un control de cambio que se convirtió en un terreno fecundo, para corrupciones descomunales con pocos responsables.

Las denuncias realizadas por Giordani quedaron en el olvido, las empresas fantasmas y de maletín siguen operando en esta nueva etapa, aprovechando la existencia de tasas de cambio diferenciadas. Los lobbies políticos y las conexiones con la casta constituyente provee ventajas comparativas, que facilita el acceso a los pocos dólares existentes en este momento, luego de haber saqueado las inmensas cifras manejadas por este funesto régimen. Se elimina la ley de ilícitos cambiarios, después de 15 años de la inutilidad de la ley. El control de las divisas por la ausencia de petrodólares, dejó de ser una herramienta adicional para el control político para premiar  fidelidades incondicionales y castigar a los disidentes. Según el texto publicado en la gaceta oficial extraordinaria número 6.405, de fecha 7 de septiembre, el BCV y el Ministerio de Finanzas desplegarán acciones para “procurar el debido equilibrio del sistema cambiario”.

Todo supuestamente contemplado en el plan de recuperación económica. El BCV regulará el mercado donde se podrán transar las divisas y las personas podrán comprar a una tasa que a diario aprobará el instituto emisor. Las ventas de divisas al menudeo también se harán a esa tasa.El convenio señala que el Banco Central publicará en su página de internet el tipo de cambio promedio ponderado de las operaciones transadas en el sistema de mercado cambiario y que fluctuará de acuerdo con la oferta y demanda de las personas naturales y jurídicas. El BCV se reserva el derecho de comprar las divisas que se oferten a esa tasa, según indica el texto. En definitiva, es una liberación disfrazada ya que el BCV y por ende el régimen tiene el control del mercado, en esas condiciones el descalabro de la medida es una apuesta ganada. Ante los fracasos de las últimas medidas adoptadas en materia cambiaria, que hicieron las ofertas del Dicom en una “bodega vacía de divisas”, buscan convencer a los privados que vendan divisas en este nuevo desesperado mercado.

Esperaremos por la instrumentación de la medida. Intentar criminalizar las operaciones en el paralelo no resolverán la incertidumbre y la desconfianza de los actores. La tasa definida por el BCV debe estar cercana a la del mercado, que considere los riesgos y el costo de oportunidad de las inversiones. Mientras la hiperinflación alimentada por el gobierno continué su ritmo de crecimiento descontrolado, el mercado cambiario recibirá esa presión. El BCV debe incorporar ese parámetro para la fijación de la tasa, en caso contrario el mercado paralelo o negro, seguirá como parámetro fundamental para determinar precios. Las presiones especulativas del paralelo lo harán impulsar su alza, la única forma de contener esas presiones es generar condiciones de confianza con transparencia y rendición de cuentas claras por arte del ente emisor. Lamentablemente el BCV y su directorio, mantiene una posición subordinada y complaciente con el ejecutivo, hecho que genera mucha desconfianza de los actores económicos.

El nuevo mercado intenta echarle mano a las divisas que pueden entrar al sistema económico venezolano, por las remesas de venezolanos en el extranjero, quienes envían a familiares recursos financieros, para que puedan soportar el exterminio y el genocidio impuesto por la Dictadura. El régimen conoce la existencia de esa realidad y las amenazas de controlarlas a través de resoluciones de Sudeban, no han dado resultado. Los bolívares siguen circulando en el sistema bancario local y las divisas en mercados internacionales, sin poder identificar las operaciones y mucho menos a los remitentes.

La ignorancia y la incapacidad de este régimen no tiene límite, ensayan controlar operaciones que son encriptadas. Lo concreto es que las dudas que surgen en la implementación de la flexibilización cambiaria, predicen el traspiés de la misma. Una política cambiaria sensata requerida en este momento como la flexibilización del mercado, se convierte en un engaño, por la falta de transparencia y la intervención maliciosa del BCV.

La Dictadura vive sus últimos días y busca iracundamente cualquier acción que surja del laboratorio de control social y económico para mantenerse en el poder, a pesar de su inutilidad. No hay intención de resolver nada, por el contrario, seguir deteriorando y saquear ahora los bolsillos de los ciudadanos.  

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