Las mil caras de la pobreza

“No podemos comer, no podemos vestirnos, no podemos calzarnos, no podemos curarnos, no podemos planificar un paseo y ni siquiera invitara a un amigo a tomarse un café-dice Rafael Sosa-un filósofo de la vida- que en las tardes lluviosas se sienta a observar la pobreza que llegó sin ser invitada y se quedó con nosotros, quien sabe por cuánto tiempo.

La pobreza por ingreso se elevó de 81,8% en 2016 a 87% en 2017, de acuerdo con los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) realizada por las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar. En tanto la pobreza extrema pasó de 51,1% en 2016 a 61,2% en 2017.Todavía no hay índices de pobreza en lo que va de este 2018, pero a simple vista se puede observar que ha subido vertiginosamente, y como dijo Luis Vicente León “Esto que la mayoría de la gente percibe como el clímax de la crisis es apenas el inicio. El crecimiento de los precios ha sido dramático y el problema es que todo apunta a que en tres meses recordaremos a este trimestre casi con cariño”. Esta sentencia se patentiza en la cotidianidad.

Es indignante ver cómo nos hemos empobrecido todos, especialmente la clase media. Las clases populares, aun cuando también la están pasando mal, se acostumbraron a esperar unos bonos, o una caja de Claps. Según el profesor y columnista Juan Carlos Colmenares “La clase media constituía el pilar básico de la sociedad y la economía,pero desde 1998, la intención del chavismo y de este régimen ha sido la de igualar a los venezolanos hacia abajo y extinguir a la clase media. Para lograrlo ha aplicado intencional y conscientemente políticas públicas y programas económicos como: la hiperinflación (control de precios, expropiaciones, aumento de salarios constantes, emisión de dinero inorgánico), el éxodo del capital humano y el hambre. Los resultados- dice el abogado-están a la vista.

 La clase media está desapareciendo, está desdibujada, está vendiendo sus artículos valiosos(joyas, libros, objetos del hogar) cualquier cosa por la que puedan percibir un dinero a cambio.

“Acabo de empeñar una pulsera de oro -dice Rosa Márquez directora de un preescolar- Tenía muchas deudas, y al no poderlas pagar con mi sueldo, recurrí a empeñar lo único valioso que me quedaba, y lo peor es que le pertenecía a mi querida madre. Ojalá pueda recuperarla, pero no estoy segura, la situación en Venezuela está cada vez peor.

Luisa Contreras, una joven estudiante de enfermería, explica su problema con tristeza e indignación. “Yo no me siento segura con mi aseo personal. Aun cuando hago el esfuerzo, me es muy difícil comprar desodorantes, toallas sanitarias, shampoo. Si antes me lavaba el cabello cada tres días, ahora tengo que hacerlo cada 7, para ahorrar, porque todos esos productos están carísimos. Ni qué decir de aquellos cosméticos a la que estaba acostumbrada. Es imposible adquirir un labial o un compacto, una colonia, además de que no hay buenas marcas en el mercado, sus pecios son inalcanzables. No se trata de vanidad-enfatizó- se trata de que una debería siempre estar bien presentada, aseada y perfumada, es cuestión de dignidad, de feminidad. Tengo fe y espero que esta pesadilla acabe pronto.

Desde hace tres años, no he vuelto a comprar zapatos, ni siquiera una franela, dice Roberto Marcano. Sencillamente, no puedo. Uso los que tenía y si veo que están rompiéndose,los llevo al zapatero para que me los remiende. Esta gravísima situación nos tiene sumidos en una pobreza insoportable. Yo estudié una carrera, me gradué con honores, conseguí un buen trabajo, y cuando creía que todo iba a estar bien, llega este desgobierno a desbaratar el país y a acabar con la vida de los venezolanos.

En cada esquina, en cada lugar, en cada hogar se viven situaciones de miseria. La gente comenta en la calle, con sus amigos, o incluso con quien los quiera escuchar sobre sus casos,que demuestran claramente que vamos en caída libre, sin paracaídas, sin ver, lamentablemente, una luz al final de este túnel oscuro y tenebroso donde estamos metidos. Lo único que vislumbramos son las mil caras de la pobreza, en un paísque antes ofrecía condiciones para progresar.Foto ABC.es

A.E-C.C