A media semana: Es la maquinaria electoral ¡Estúpido!

Por: Alex Vallenilla…

Las elecciones que la oposición ha perdido ante el chavomadurismo, ha sido por la maquinaria electoral que el régimen, con todo el poder político y económico en sus manos y sin escrúpulos algunos, ha empleado a fondo, así fue como derrotó a Capriles dos veces, luego las elecciones de alcaldes de 2013. A raíz de los eventos electorales se ha hablado de fraudes, de cambio de votos por el CNE, y se ha lanzado cualquier cantidad de teorías conspiranóicas, alimentadas por el propio discurso de los dirigentes políticos, que en ese sentido no le han sido sinceros al país, cuando alegan de “fraude electoral” y no aclaran, como sí lo hizo Carlos Ocariz en las pasadas elecciones regionales, que no tuvieron equipos electorales correctamente montados y operativos.

Ha sido típico en la Unidad que cuando un candidato pertenece a un partido político determinado, los miembros de los otros partidos sencillamente no se emplean a fondo a trabajar en la búsqueda de votos y en la conformación del padrón electoral, así como construir ejércitos de testigos y miembros de mesa que defiendan los votos en el momento del escrutinio. Es una norma en la política, quienes cuentan los votos, por lo general son los que ganan, eso no es nuevo, eso pasaba en los gobiernos antes del chavismo, con aquellas famosas “actas mata votos”, es una práctica harta conocida, pasa que actualmente se hace con máquinas electrónicas, pero es lo mismo.

Las confabulaciones e historietas para atacar a la Unidad y señalarles de traidores y colaboracionistas, son parte de una campaña de un sector que no ha podido controlar políticamente los partidos que dirigen la Unidad, tampoco es nada nuevo este asunto, la plutocracia involucrada en tal acción, viene siendo anti-política desde el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez, incluso desde Jaime Lusinchi, la razón, el endeudamiento del país y los bajos precios del petróleo, lo que obligó por ejemplo con Lusinchi, un control de cambios, que desató una pelea de grupos económicos por el control de las divisas, pasando al paquete económico de CAP y luego a la crisis bancaria de Rafael Caldera.

Mientras el cahvomadurismo atesta los centros electorales con miembros de mesa y testigos de ellos, la oposición no logra cubrir todos los espacios para el día de la contienda electoral. Con 25% de centros electorales en manos del PSUV, ahora mutado a “Somos Venezuela”, estos hacen desastres electorales: votan por los abstencionistas, permiten el voto de personas con muchas cédulas, votan personas que no pertenecen a esos centros electorales, y ha habido casos extremos que un activista toma la máquina y sencillamente mete votos sin control alguno. Esto ha ocurrido porque no ha habido manera de que se repita la hazaña lograda en las elecciones a la Asamblea Nacional en el 2015, cuando la Unidad, si pudo organizar un ejército de ciudadanos en todo el país, que estuvieron en la enrome mayoría de centros de votación y con resistencia evitaron las irregularidades del régimen. En esa ocasión se actuó en Unidad, con la tarjeta de la “manito”, que el régimen ha eliminado porque comprendió que cuando es por partidos, los dirigentes se enfrentan entre sí, se desunen.

Si la Unidad no conforma una maquinaria electoral que tenga presencia en las mesas, donde se ganan las elecciones y activa militantes para la defensa del voto en horas de escrutinio, no ganarán otra elección. En las elecciones Capriles-Chávez de 2012 y Capriles-Maduro en 2013, hubo un patrón que se repitió, la ventaja de la oposición era amplia desde horas de la mañana y a partir de las 4:00 pm, la tendencia comenzó a revertirse, luego que el régimen activara todos sus mecanismos, el remolque de gente, el acosamiento a miembros de mesa de oposición que estaban indefensos y solos en centros electorales, lo que permitió que en estos los activistas del oficialismo hicieran las trampas con las actas, los cuadernos, con todo lo que les permitiera elevar los votos que no tenían. En ese sentido hay que señalar que el CNE si tiene una capacidad y es la de monitorear en tiempo real como va la votación, estimando con los captahuellas la cantidad de personas que han votado. @alexvallenilla.