Pan y Circo

Por:  Germán Rodríguez Bustamante

El Dictador pretende recrear las desdichas que vivimos los venezolanos, con espectáculos al mejor estilo de la Roma Imperial. El poeta romano Juvenal es quien acuña la frase “pan y circo” para el pueblo. En definitiva es la práctica de un gobierno, que para mantener tranquila a la población o para ocultar hechos como la incapacidad y la corrupción, suministra alimentos y entretenimiento de baja calidad y con criterios selectivos. El ocio impulsado por el régimen para ganarse a la plebe requiere más que pan. La recreación en entretenimientos fachosos y la distribución de alimentos gratuitos, fueron las herramientas utilizadas por los emperadores romanos para el control social del pueblo. Maduro y su corte constituyente utiliza la misma receta, lamentablemente para ellos el pan se agota poco a poco, y únicamente le queda el circo, expresado este en partidas de domino familiares, con la finalidad de mostrar la tranquilidad y seguridad del imperio. Las promesas de perniles y cajas CLAP, no lograron calmar los ánimos estomacales de los venezolanos, por lo tanto los reclamos a pesar de haber culminado las fiestas navideñas, todavía se mantienen, ante el engaño de la promesa. En algunos sectores de la nación entregaron algunos perniles, pero no había gas doméstico ni electricidad, lo que hizo imposible la degustación de la exquisitez.

El régimen ha creado un conjunto de programas y organizaciones para la distribución del pan, fundadas como el bebedizo apropiado para innovar la revolución y distribuir la mayor suma de felicidad posible al pueblo. No podemos olvidar los brebajes revolucionarios de las Cooperativas, los Fundos Zamoranos, Los Consejos Comunales y los CLAP, aliñados estos últimos con el Carnet de la Patria. Son propuestas que no resuelven nada, por el contrario se convierten en mecanismos selectivos y de exclusión social, para  tamizar a la sociedad y  distribuir la corrupción. Los fracasos experimentados por los brebajes se observan a lo largo y ancho del territorio nacional, de las cooperativas no quedaron ni los afiliados, los fundos son terrenos improductivos enmontados y los consejos comunales están totalmente desactualizados. Ante el fracaso total y absoluto de la gestión pública, al régimen le queda el coliseo del TSJ, espacio en el cual de ahora en adelante se presentaran los espectáculos, obviamente con entradas restringidas, el malestar del pueblo no puede perturbar la tranquilidad del Emperador tropical.

Los presupuestos nacionales, las rendiciones de cuentas, los programas de gobierno y cualquier otra extravagancia de esta Dictadura, se presentarán ante la sala plena del TSJ, representante genuina de la plebe. El coliseo abierto se reduce a cuatro paredes, en las cuales se mostrara los resultados extraordinarios del socialismo del siglo XXI. Lo cierto es que las políticas instrumentadas por el régimen, producen condenas a muerte por las fieras de: la falta de alimentos y medicinas, por la delincuencia desatada y por las condiciones generales de exterminio impuestas por la Dictadura. En conclusión el país se ha convertido en una gran pista de arena, en la cual la población lucha por su vida.

Muy bien lo dijo Juvenal en su época….desde hace tiempo exactamente desde que no tenemos a quien vender el voto, este pueblo ha perdido su interés por la política, y si antes concedía mandos, haces, legiones, en fin todo, ahora deja hacer y sólo desea con avidez dos cosas: pan y juegos de circo.

Las bacanales disfrutadas por la elite gobernante forman parte de la recreación para el pueblo, quienes observan por los medios, como sus representantes disfrutan de gloriosas y suculentas comidas, mientras ellos viven en la indigencia total. No tiene el menor escrúpulo, las extravagancias transcienden la esfera local, quienes todavía cuentan con salvoconductos para viajar al extranjero, ostentan uno lujos dignos de un emperador romano.

Los tiempos por venir con toda seguridad serán duros, muy duros, la nación no cuenta con reservas, el desabastecimiento será mucho mayor, la hiperinflación mantendrá su ritmo de crecimiento y la posibilidad de insolvencia financiera con los mercados internacionales es un hecho real. Derivado de la quiebra inminente de la industria petrolera las acciones jurídicas no esperaran, en consecuencia nuestra nación es un cadáver financiero presa de los acreedores. Los compromisos desesperados, alocados e ilegales asumidos con China, Rusia y Turquía se están realizando sobre el sudor y la sangre de los venezolanos. Contratos petroleros otorgados violentando el marco constitucional, de igual manera ocurre con las entregas ejecutadas en el Arco Minero. La destrucción ambiental producida en la mayoría de los casos genera daños irrecuperables e irreversibles para el país.

El circo del TSJ con la juramentación de Maduro, intenta legitimar a una Dictadura repudiada por el mundo entero, no hay presidente electo y ellos lo saben, sin embargo de forma desesperada buscan barnizar un proceso, a todas luces inconstitucional. La decisión final debe tomarla el pueblo con su participación decidida para revertir esta situación montada en la arena política. No será el pulgar, sino nuestra disposición de exigir con fuerza el cese de la Dictadura imperante. En este momento más que nunca en tiempos de hambruna el refrán romano de “pan y circo para el pueblo”, entrara en desuso, ya que, pronto el “pan” desaparecerá, indudablemente nos quedara sobre todo el “circo” de la arena política, en función en estas épocas. Espectáculo que debemos hacerlo a nuestro favor, con la participación de todos los venezolanos.

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