Pido la palabra: Odisea en octubre (azul)

Por: Antonio José Monagas…

Si acaso la unidad política convocada por la oposición democrática funciona dentro de sus
esperados parámetros, las conclusiones no dejará de ser de difícil argumentación.
Sin embargo, su análisis será fundamental.

Cualquier evento político, no necesariamente resulta sorprendente en términos de los alcances logrados. Pero aunque sus efectos pudieran conmover, su trascendencia sería no tanto de forma como de magnitud y trascendencia. Por eso se habla de hechos revolucionarios, dada las secuelas que dejan ver, tanto como las que sus circunstancias registran ante la historia.

Lo que habrá marcado los hechos del domingo 15 de Octubre de 2017, fecha arbitrariamente escogida por el régimen a través de su envenenado órgano vengador, la asamblea nacional constituyente, para llevar a cabo las elecciones de gobernadores en todo el país, no será en vano. Su discurrir fijará referencias que seguramente servirán de pautas a los fines no sólo de reescribir la historia política contemporánea de Venezuela. También, de producir u originar nuevos paradigmas de teoría política mediante los cuales podrán interpretarse las contingencias que están determinando la aparición de nuevas y desconocidas variables sociales, culturales y económicas. Con la certeza que cada caso lo requiera para su análisis y debida comprensión.

No cabe duda de las múltiples lecturas que tan significativa fecha pueda desatar. Bien para impugnar su propósito, o bien para reivindicar su importancia, pertinencia y necesidad. Sin embargo, debajo de lo que las distintas traducciones pudieran deparar, lo que primeramente debe ser atendido y entendido es lo que sus realidades permitirán inferir. Por supuesto, partiendo del concepto más excelso de política y su ejercicio constructivo. Aunque, seguramente, no faltarán irascibles, siempre pendientes de apostar a la derrota de toda causa.

Si acaso la unidad política convocada por la oposición democrática funciona dentro de sus esperados parámetros, las conclusiones no dejarán de ser de difícil argumentación. Sin embargo, su análisis será fundamental. De sus prestaciones dialécticas, será posible estructurar un tramado teorético evitando lucubraciones huecas. De esa forma, toda disertación en la dirección de animar reflexiones constructivas, aportaría razones capaces de afianzar consideraciones de inmediata valoración politológica.

En principio, cabe aludir al problema de praxis política inducido por el régimen toda vez que, valiéndose de su perversa capacidad de manipulación, diseñó unos comicios desarticulados de la normativa, tiempos y condiciones políticas. En consecuencia, generó la confusión que ha necesitado a manera de desvirtuar y alterar alevosamente las circunstancias y razones de confiabilidad. Esta situación así provocada, incitó animadversión con la fuerza necesaria para avivar desencuentros al interior de la sociedad democrática nacional. Fue la primera estrategia aplicada por el régimen.

De algún modo, esa forma de estimular la abstención del voto opositor, configuró un particular esquema de guerra apoyado en la represión, la violencia política, la amenaza como patrón de feroz intimidación. Asimismo, en la humillación a manera de resquebrajar el espíritu de lucha y la dignidad de la población demócrata que está convencida de salir a manifestar su preferencia democrática el 15-O próximo.

Otro factor de perjudicial efecto político, es el carácter encubierto de un discurso gubernamental hipócritamente moralista y groseramente falso. En ello el régimen ha intentado sumar a su juego sucio, datos impostados con el propósito de hinchar no sólo emociones de ilusos, sectarios y furibundos. También, de ideales patrioteros dirigidos a chantajear esperanzas. Por tal razón, se vale del manido carnet patriotérico como medio de cobro de servicios que son derechos legítimos del venezolano.

En el fragor de tan desvergonzados escenarios, el régimen se sirve de patrañas que aplica con el rigor que puede animar ante la conmoción que sus estridencias avivan. Muchas veces bajo pusilánimes amedrentamientos. De ese modo, ha preferido jugar al papel de tirano arrogándose ínfulas militaristas que le han servido para amilanar al opositor, venezolano sólo armado de su palabra y su opinión. Posiblemente, la táctica filibustera empleada, consistente en arremeter injusta y desmedidamente en contra del pueblo opositor, ha provocado y seguirá provocando que su reputación se torne del color con el cual bien ha sabido pintar las desgracias e infortunios que sus ejecutorias determinan.

Pero por justicia y derecho, este 15-O representará un día ganado a la mentira. Muy a pesar de que la superioridad proveniente de la fuerza, el resentimiento y la violencia protagonizada por el régimen, han estado de parte del régimen. Como en efecto, ha venido haciéndolo desde 1999. De todos modos, y por más que estas líneas son impresas a razón de la esperanza de reconquistar la democracia, la institucionalidad y la constitucionalidad, el optimismo (azul) será un sincero acompañante de tan memorable fecha. Por tanto ese día, debería ser representativo de una operación cívica y civilista que bien puede llamarse: Odisea en octubre (azul).

“¿Hasta dónde la viveza se utiliza como instrumento para entrampar la democracia? Todo a solicitud de esquemas facinerosos adelantados por ideologías embriagadas de fascismo. Cuando esto sucede, es
porque la desesperación obnubila cualquier atisbo de ordenamiento político de necesaria
aplicación, aunque de infructuosa respuesta. Es el problema típico de toda tiranía”
AJMonagas