Pido la palabra: ¿”Petro” o Crip-nita?

Antonio José Monagas

Por: Antonio José Monagas…

Por donde se vea o analice, el “petro” no tiene mucho de que valerse para soportarse en un mercado cuya base es la confianza.

Los continuos fallos cometidos por la desesperación de un régimen obtuso como el venezolano, ha conducido a determinaciones cargadas de más errores. Es la teoría de la reticencia que explica por qué y cuándo un problema conduce a otro. Aunque contraría la heurística moderna, cuando refiere que un mismo problema puede ser útil a otro problema. No sólo por el tipo de problema, sino por el método de solución empleado. Sólo que las realidades venezolanas, a decir por las ejecutorias de un gobierno sórdido y maula, o quizás intencionado a embotarlas para así radicalizar su proyecto de conspiración, acusan gruesas contradicciones por todos lados. Posiblemente, para rebatir la lógica de la ciencia política y el juicio de las ciencias económicas. Cuestión ésta, bastante lejana en manos de su demostrada ineptitud.

En todo caso, el gobierno central intentando ajustarse frente a sus graves omisiones y recurrentes deficiencias, azuzadas por los problemas de una economía profundamente colapsada, gracias al desparpajo de sus torpezas en el manejo de una administración pública bastante enredada y deficitaria, ha creído que algunas de sus propuestas son capaces de sacar a Venezuela del marasmo al cual la condujo en diecinueve años de recurrentes fracasos. De atorrante injusticia y autoritarismo.

Ahora, quienes están al mando del gobierno nacional, están presuntamente convencidos que el desaforo causado por una administración pública que llevó el país a la ruina, al extremo que entró en fase de impago o “default” por la deuda contraída ante organismos financieros internacionales, pueden rebatirlo con la creación de la llamada cripto-moneda. Y que el régimen socialista criollo, le ha endilgado el remoquete de “petro”.

Justamente, ante lo que la intención gubernamental confabula de modo solapado ante la opinión nacional, es que el fulano “petro” es sólo un artificio utilizado para ganar un mínimo espacio en las finanzas internacionales que, como se precisara al inicio de esta disertación, atraerá otro problema. O problemas. Quizás, de mayor consideración y dimensión.

No obstante, debe tenerse claro que el “petro”, es apenas dinero fiduciario. O sea, que su configuración depende del crédito o de la confianza que pueda ganar. Y para eso, se sirve de la publicidad. Su condición financiera está sujeta a que sea aceptado como medio de pago. Y además, que luego pueda convertirse o no en divisas o monedas duras, constantes y sonantes. Sin embargo, mucho peor que esto es que no será controlada por institución o por el Estado mismo ya que es anónima. Aunque el gobierno haya dicho lo contrario. Su manejo no dejaría rastro, pues no generará información de su manejo. Y esto no permitirá ningún respaldo jurídico-constitucional lo cual, indiscutiblemente, incita un riesgo de extraordinarias proporciones.

Que el “petro” haya sido propuesto por el alto gobierno y sea promovida oficialmente, no significa que se vea impedido o excusado de cualquier “reventón”. Su condición de cripto-moneda la lleva a que pueda ser objeto de cualquier explosivo “sacudón” como consecuencia de que está “manchada” por una ideología política que, por su beligerancia, el mundo democrático -y con sentido de la economía real- rechaza y combate a nivel de los ámbitos financieros internacionales. Por donde se vea o analice, el “petro” no tiene mucho de que valerse para soportarse en un mercado cuyo base es enteramente la confianza de la sociedad. Y ello, es lo que incita seguridad en cualquier terreno. Pero saliendo esto de Venezuela, hay mucha duda a dicho respecto.

Además, porque tal cripto-moneda está avalada por un Estado tildado de corrupto y sus gobernantes acusados por tribunales y oficinas internacionales. Y porque también, es por todos conocidos que ésta se crea bajo cuestionados subterfugios que levantan agudas desconfianzas. Ello, sin aludir a que infringe la Constitución de la República para la cual “la unidad monetaria de la República Bolivariana de Venezuela, es el bolívar. En caso que se instituya una moneda común en el marco de la integración latinoamericana y caribeña, podrá adoptarse una moneda que sea objeto de un tratado que suscriba la República”.  Y dicho precepto (art. 318) ha sido totalmente obviado. Aparte que toda transacción de tal naturaleza, deberá aprobarse por la auténtica Asamblea Nacional. Es así que tomándole el pulso a tan oscura pretensión monetaria, habrá que preguntarse si tan presunta cripto-moneda es ¿“Petro” o Cripto-nita?

 “En un país donde la moneda circulante vale lo que a su composición corresponda, lo que avale la institución que la respalde, o lo que la confianza de la sociedad le otorgue, luce extraño que, agobiado por la crisis de su economía, ese país decida aventurarse a correr el riesgo de comprometerse con el manejo de dinero inorgánico o fiduciario. Es la endeble disyuntiva sobre la cual cabalga la economía venezolana”

AJMonagas