Mi planeta: Record de emisión de Dióxido de Carbono

Nuestro único hogar, el de toda la Humanidad, es nuestro planeta Tierra. Y lo estamos destrozando. Pronto, si el hombre sigue en este rumbo equivocado donde numerosas especies de fauna y flora desaparecen casi a diario en una suerte de galera de un mago maldito, los muros de nuestra casa planetaria se derrumbarán y los 8 billones de habitantes, sin importar el estado social, riqueza o poder, alzarán sus ojos al cielo en busca de alguna ayuda angelical.

¿Qué sucede en la naturaleza, cambios climáticos alarmantes, más allá de sus comportamientos de sequías e inundaciones, huracanes, de terremotos y trágicos incendios, volcanes a punto de estallar? Pues que el año 2016 fue récord de peligrosas emisiones de CO2, dióxido de carbono en nuestra atmósfera.

¿Saben ustedes cuál es el grosor de nuestra atmósfera, la misma que cubre nuestra Tierra? Tomen una pelota de basquetbol y pónganle una sola capa de barniz todo alrededor. Esa tenue o finísima capa es el aire que respiramos.

La Organización Meteorológica Mundial lanzó esta advertencia al mundo en el 2016, que en este año 2017 se incrementó aun más, y que nada bueno puede esperar la Humanidad del nuevo año 2018. Tanto la actividad desbordada humana como el nefasto efecto de El Niño aumentaron en forma dramática la emisión del CO2 más que en los últimos 800.000 años.

El problema real es que el CO2 no desaparece fácil, y puede circular y permanecer en nuestra atmósfera durante siglos. ¿Qué es entonces lo que respiramos en las  ciudades? Aumentan los problemas tanto mentales como físicos. En Mérida todavía los pulmones agradecen nuestra pródiga naturaleza, pero de cualquier manera se debe llamar la atención a este hecho que puede ser mortal, especialmente para aquellos que sufren ataques asmáticos, problemas respiratorios o pulmonares.

Valentín Ladra