Por la calle real: En el limite de la firmeza

Por: Fortunato González Cruz…

La Universidad Venezolana pasa por uno de sus momentos más dramáticos. Todas ellas: públicas y privadas, autónomas y experimentales, todas acusan la terrible crisis global que azota al país. Nada escapa a la maldición de Macarapana que desde Apure echó Maduro sobre todos los venezolanos.

Los alumnos, alma y razón de ser de la Universidad, menos de la mitada duras penas llegan a sus clases porque no tienen transporte, ni para comer algo antes de salir de sus casas. Hace años que no se adquieren libros para las bibliotecas, ni revistas para las hemerotecas, no hay papel ni tinta para imprimir algún texto que se logre bajar de Internet con una lentitud pasmosa. Los que llegan a clase son héroes que sortean las dificultades, motivados por el sueño de coger el título y largarse del infierno del socialismo del siglo XXI.

Los profesores universitarios estamos en la indigencia, viviendo de las economías que logramosen los mejores tiempos y que nos permitió comprar casa, carro, gozar de las comodidades de una clase media culta que ahora trata con desesperación de mantener al menos la dignidad. Hacemos el sacrificio de llegar a las aulas y laboratorios para no dejar solos a los alumnos y todo el terreno a la barbarie. En condiciones semejantes están todos los trabajadores de las universidades venezolanas. Los espacios académicos lucen desolados, descuidados, sus jardines mal mantenidos, sus espacios sin la iluminación adecuada, sin dotación de las cosas más elementales como papel y tinta, mucho menos reactivos en los laboratorios.

Hay todavía algunas dependencias que no comprenden que pedir una fotocopia o exigirle a un alumno un papel ministro para hacer su examen es obligarlo a un imposible, dada la extrema precariedad de esta pobreza que se nos vino encima de repente.

Pese a la desgracia, es deber de las comunidades académicas resistir. No es posible que este colapso nacional no arrastre a sus autores porque se llegó al límite, y debemos estar preparados para reasumir la reconquista del nuevo país cada uno en sus propios espacios. Dios nos de la fuerza para seguir al lado de los muchachos acompañando sus sueños.