¿Qué lograron, cuál fue su hazaña?

Una ciudad con una historia libertaria, intensa, luchadora, donde un 23 de mayo de 1813, el Padre de la Patria, Simón Bolívar, fue aclamado por primera vez como Libertador al llegar a Mérida  en el contexto de la Campaña Admirable. Una  ciudad estudiantil, turística, familiar, con una belleza paisajística inigualable, esté 9 de agosto, amaneció ultrajada porque en las paredes y pisos  de estas construcciones emblemáticas como el Rectorado de la Universidad de Los Andes y el de la Gobernación, individuos sin escrúpulos, y mucho menos cultura y respeto hacia el patrimonio merideño  se dedicaron a pintar consignas tan incoherentes y desorientadas que en realidad son muestra fehaciente de la poca capacidad intelectual de sus autores.

¿Qué lograron, cuál fue su hazaña? Ninguna, perdieron su tiempo, porque lo único que esta acción vandálica trajo como consecuencia fue el rechazo total y absoluto de todos los habitantes, sin distinciones. Sí, es verdad, molesta, y causa emociones encontradas observar el abuso, la intolerancia, de algunos grupos, que expresan su opinión , supuestamente contra “el bloqueo “de una forma tan desacertada, porque en qué cabeza cabe que ensuciando con pintas rojas las paredes que albergan la historia de una ciudad, se pueda llamar la atención sobre un asunto que debe dirimirse a otras instancias, y de ninguna manera, arremeter contra lugares que cumplen una función muy especial en la vida de unapoblación Las redes sociales estallaron mostrando las imágenes detestables de esos edificios que son centros de estudio, de trabajo, dónde se celebran los grados, se realizan conciertos y actividades culturales, rayados con esas absurdas consignas.Inmediatamente con la fuerza de un huracán,  la noticia recorrió las calles y avenidas; el resultado: unrepudio general  ante este acto vandálico. Resurgió, entonces, en la comunidad,  ese sentido de pertenencia y de unión, ante lo que consideramos nuestro.

Sectores estudiantiles, culturales, empresariales, gremiales se están poniendo a la orden para colaborar  con la limpieza, comprar pintura, brochas y lo que haga falta para devolverle cuanto antes la fachada honrosa que siempre han tenido estas edificaciones. Contrario a lo que los agresores buscaban: causar desasosiego o angustia, la reacción fue muy distinta y digna de aplaudir porque todos,motivados por el sentimiento de amor a las cosas que nos son queridas están expresando con palabras y acciones “aquí estamos, somos merideños, o vivimos en Mérida y esta agravio lejos de asustarnos o acobardarnos nos hace más fuertes”.

Ataques de este tipo, son muestra de la intolerancia y el fanatismo que lamentablemente se ha instalado en muchos compatriotas quienes sin medir las consecuencias actúan ilegalmente y causan daño, sin comprender que la intimidación y la irracionalidad no son el camino para disentir. Los autores materiales de este hecho le hicieron un flaco favor al sector oficialista porque dejaron claro en cada grafiti que son incapaces de vivir en democracia.

Paro, ánimo, de estas y otras afrentas la ciudadanía saldrá fortalecida. Los dichos no se equivocan y hay uno que cuadra perfectamente con lo que venimos sosteniendo: “la violencia es el arma de los que no tienen la razón”. El rencor, el odio, los malos pensamientos y acciones, lesionan es a quienes lo sienten y lo practican.Las personas que cometieron el repudiable hecho muestran, claramente una conducta antisocial, llevadas por un fanatismo extremo que no tiene justificación alguna.

Deseamos que pasados los vientos de tormenta que nos azotan diariamente a los venezolanos y que no nos permiten vivir en paz y armonía , llegue la unión, la tolerancia, el respeto a pensar distinto, porque no hay que olvidar que somos hermanos, que nacimos en esta misma tierra y nos cobija el mismo cielo; es una verdadera lástima que las diferencias tan marcadas en cuanto a un modelo político nos hayan trastocado nuestra capacidad para vernos como hijos de Bolívar, herederos del honroso legado de nuestros libertadores.

CC- A E