Razones y pasiones: El protector

Por: Eleazar Ontiveros Paolini…

El protector sería un buen título para alguna película vaquera protagonizada por Jhon Wayne, Henry Fonda o Clint Eastwood, o titular así alguna del hombre araña, supermán  o del fantasma.

Pero ahora, el término se emplea en  algo tan mediocre que solo puede explicarse en función del sustento que da el poder arbitrario. Nos referimos a los protectores que nombró el Gobierno en las gobernaciones que ganó la oposición y para disimular en la del Zulia, en donde el indigno (recuerdan lo de gallina y ladrón) Arias Cárdenas, asumirá su papel en sainete tan burdo

Así, el chavista que perdió las elecciones en Mérida, Jhason Guzmán, será su protector, en Anzoátegui el perdedor Aristóbulo Istúriz y en Nueva Esparta  el también perdedor general Mata Figueroa. En al Táchira lo será Fredy Bernal. Ahora bien, protector es, obviamente, el que protege  o impide que la o las personas  o cosas resulten perjudicadas; o también el que ayuda o favorece con fuerza e influencia a alguien o algo para que esté en buenas condiciones.

Llama la atención que los mencionados protectores que han tenido cargos en los cuales han sido más que ineficientes, sean nombrados, según lo dicho por Maduro,  “Para garantizar el poder popular de los recursos que aporta el ejecutivo nacional” y “Para no dejar el pueblo a la deriva”.

En otras palabras, se nos dice que los gobernadores chavistas no necesitan de protectores porque poseen capacidades intelectuales, morales y administrativas relevantes, a diferencia de lo que sucede los gobernadores de oposición, pues  sin necesidad del protector resolverán adecuadamente los problemas para que nadie ni nada en su estado resulte perjudicado y para que todo esté en buenas condiciones. Veamos el caso de Mérida. Nuestro protector debe ser descendiente directo de Mandrake para protegernos, por ejemplo, de la inseguridad, nos asegure medicinas, comida, servicios médicos adecuados, hospitales funcionando debidamente, transporte satisfactorio, carreteras en perfecto estado, recursos  para la Universidad, vacunas, aseo urbano satisfactorio, continuidad en el servicio eléctrico y en el del agua, eliminación de las colas, asegurar dinero en efectivo a la colectividad, sustancial mejora de los sueldos, educación primaria y secundaria de calidad, eliminación de la corrupción y por último evitar la migración de nuestros profesionales porque satisfacerá sus  expectativas con propiedad.

Ahora bien, si todo se queda en el simple nombramiento no ha pasado nada. Será  un desplante más. Pero la cuestión puede adquirir visos de delicadeza extrema si la inconstituyente, como no se sabe cuáles son las funciones del protector desde el punto de vista normativo, termine por decidir que todo lo que debe administrar la gobernación pase por sus manos y por su visto bueno, dándole así un a bofetada a la población que decidió con los votos quien es en administrador y cuentadante de los recursos con que debe contar nuestra entidad federal. “Aunque la guerra es el compendio de todos los males, la tiranía es el compendio de todas las guerras” (Simón Bolívar)