Rector Mario Bonucci: La Universidad de Los Andes a Venezuela frente a las horas cruciales

Todo apunta a que se aproximan horas muy oscuras para los venezolanos, producto de la tozuda actitud del régimen de mantenerse firme en la idea de imponer la llamada “asamblea nacional constituyente”, la cual pretende cambiar el máximo contrato social, la Constitución Nacional, sin seguir los pasos establecidos para tal fin, condicionando a militancia política la participación y desconociendo la voz del poder originario, la voz del pueblo venezolano.

Horas oscuras, sin embargo, cargadas de gran esperanza y firmeza por parte de una sociedad que se ha asumido protagonista de su historia, hombres y mujeres que han comprendido el rol que el tiempo les ha otorgado y la oportunidad que la vida les ha brindado, de presenciar en primera fila el renacimiento de una Venezuela cargada de conciencia, de hermandad y de reconciliación. No olvidemos aquella frase que dice que es justo el punto más oscuro de la noche el que marca el comienzo de un nuevo amanecer.

Casualmente cuando el país parece acercarse, peligrosamente, al borde de un abismo se hace cada vez más evidente que la muy marcada y destructiva división ideológica de Venezuela ha sido superada, dejando de un lado una minoría empeñada en destruir nuestro amado país desconociendo toda legalidad, nacional e internacional, y del otro extremo una inmensa mayoría de Venezolanos que se han reencontrado en la esperanza, en la disposición de reconstruir un país próspero, respetuoso y justo.

Nuestro llamado, frente a este histórico panorama, va dirigido a cada venezolano, a cada hombre, a cada mujer, a cada joven, a mantenerse firme en la defensa de sus derechos, conscientes que somos libres, y para ejercer nuestra libertad no requerimos permiso ni autorización de nadie, siempre y cuando el ejercicio de nuestros derechos respeten los derechos de los demás.

Hoy cada ciudadano tiene la responsabilidad de defender su país, y eso implica colaborar en el restablecimiento de la Constitución Nacional, la cual no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella, además de desconocer cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos, siendo así fieles a nuestra tradición republicana, a nuestra lucha por la independencia, la paz y la libertad. Léase Artículos 333 y 350 de la Carta Magna.

A esos individuos que hoy traicionan de manera sostenida todo legado, reciente o histórico, les invitamos a aprovechar la última oportunidad que la vida les está ofreciendo para desistir en la comisión de sus delitos; Dios, Venezuela y el mundo los está observando.

Al mundo, a los ciudadanos y los gobiernos de los países hermanos…este es el momento de defender la Democracia de la región, de levantar la voz para evitar tragedias de dimensiones inimaginables por el mundo actual.

Mario Bonucci
Rector de la Universidad de Los Andes

Mérida, 27 de julio de 2017