El Santo Padre habla y Maduro sordo

Por: Germán Rodríguez Bustamante… 

En su reciente visita a nuestra hermana nación Colombia, el Santo Padre hablo sobre la necesidad de “fijar leyes justas que puedan resolver las causas estructurales de la pobreza que generan exclusión y violencia”. Francisco centró su discurso en la importancia de la paz para la sociedad colombiana, pero también hizo mención a temas muy importantes como el medioambiente y las desigualdades sociales. Señalo que “en Colombia, como en otras partes, hay densas tinieblas que amenazan y destruyen la vida: las tinieblas de la injusticia y de la inequidad social; las tinieblas corruptoras de los intereses personales o grupales, que consumen de manera egoísta y desaforada lo que está destinado para el bienestar de todos; las tinieblas del irrespeto por la vida humana que siega a diario la existencia de tantos inocentes, cuya sangre clama al cielo; las tinieblas de la sed de venganza y del odio que mancha con sangre humana las manos de quienes se toman la justicia por su cuenta; las tinieblas de quienes se vuelven insensibles ante el dolor de tantas víctimas”. Su mensaje dejo en claro “la importancia del desarrollo en comunidad, con la construcción de una red vigorosa que congregue a todos en la unidad, trabajando en la defensa y en el cuidado de la vida humana, particularmente cuando es más frágil y vulnerable: en el seno materno, en la infancia, en la vejez, en las condiciones de discapacidad y en las situaciones de marginación social”.

El Papa no dejó lugar a dudas en cuanto a que la inequidad en la distribución del ingreso es la raíz de los males sociales, abogó por una legislación que combata los orígenes de la pobreza estructural, porque sin ello será imposible el desarrollo en paz y con justicia. Las palabras del Papa son bálsamo para el alma. “Escuchen a los pobres y a los que sufren”, dijo Francisco a los políticos colombianos, subrayando: “En ellos se aprenden verdaderas lecciones de vida, de humanidad, de dignidad”.

A pesar que los mensajes del Santo Padre se realizaron en el marco de la visita a Colombia, muchas de sus reflexiones y deseos encajan en las realidades sociales, políticas y económicas que afrontamos los venezolanos. El presidente Maduro y la casta constituyente debieron de tomar en cuenta sus palabras, para diseñar e instrumentar medidas que logren cortar el círculo vicioso de la pobreza, para conseguir un desarrollo económico con inclusión.

Las medidas recientemente tomadas por la Dictadura, presentadas como leyes a la ANC, contradicen muchos de los deseos formulados por Papa. En resumen son leyes elaborados por una parte minoritaria de la sociedad para someter a la gran mayoría de venezolanos. No se construyeron los consensos necesarios con la participación de la Asamblea Nacional elegida por el pueblo. El régimen se refugia en la ANC para evitar los controles legislativos establecidos en la constitución vigente. En conclusión son un conjunto de medidas aisladas, inconexas e incompletas que no resolverán los problemas presentes en el país. La caída estrepitosa del PIB mantendrá su ritmo, los precios de los bienes y servicios crecerán sin sorprender a nadie, la informalidad de la actividad económica arropará a toda la población activa, la escasez y el desabastecimiento llegará a todos los bienes incluyendo divisas y efectivo y los horizontes de desigualdades sociales se ampliarán. En consecuencia la miseria material en Venezuela crecerá, lo cual es indigna a la condición humana, y es función del Estado tratar de que sus habitantes vivan en condiciones que los alejen de ella. Este gobierno hace muy poco para erradicar el flagelo; por el contrario, las medidas que toma alimentan el desarrollo del caos evidenciado en todos los segmentos de la economía, las instituciones y las estructuras públicas.

El Papa Francisco habló y Maduro y su corte constituyente poco caso hicieron a sus sabias palabras. Venezuela se está cayendo en ruinas y la Dictadura no hace nada para reconstruirla, recordando las palabras recibidas por San francisco de Asís en la iglesia de San Damián. Lastimosamente este es un régimen que no escucha la voz de pueblo, no lo mira a los ojos, no interpreta su silencio melancólico y con la retórica revolucionaria busca manipularlo, sin entender que en la profundidades de ese pueblo se están gestando movimientos sociales, que pueden producir nuevas olas de protesta y huracanes de descontento.

Para finalizar es propicia la fecha para extender mi felicitación a mi hermano de mil batallas Leo León, ya que, uno de sus hijos más mimados “LA CIUDAD EN LA RADIO” llegó a su décimo sexto aniversario de trasmisión ininterrumpida. “Arriba corazones”

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