SEMBLANZA DEL EMINENTISIMO Y REVERENDISIMO Dr. BALTAZAR ENRIQUE CARDENALPORRAS CARDOZO EN EL ACTO DE CONFERIMIENTO DEL DOCTORADO HONORIS CAUSA

Esta semblanza fue preparada y leida por el exrector de la ULA Genry Vargas Contreras en el acto del confermiento de la Doctorado Honoris Causa en Filosofía al Cardenal Baltazar porras en el Aula Magna de la ULA el miércoles 06 de diciembre del 2017

SEMBLANZA DEL EMINENTISIMO Y REVERENDISIMO Dr. BALTAZAR ENRIQUE CARDENALPORRAS CARDOZO EN EL ACTO DE CONFERIMIENTO DEL DOCTORADO HONORIS CAUSA EN FILOSOFIA,OTORGADO POR LA LA UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. Mérida, 6-12-2017.

Hoy acudo ante ustedes con la honrosa y delicada misión de presentarles una semblanza del Eminentísimo y Reverendísimo Dr. Baltazar Enrique Cardenal Porras Cardozo,VI Arzobispo Metropolitano de Mérida desde el 5 de Diciembre de 1991 (ayer hace 26 años);en este acto en el que se le confiere el Doctorado Honoris Causa en Filosofía a proposición de la Asamblea de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes;y digo delicada porque según el diccionario de la Real Academia Españoladefine:“la semblanza como un esbozo biográfico. Suele decirse que una semblanza es una biografía de poca extensión que no abunda en los datos históricos sino que presenta información sobre el carácter y la personalidad del individuo en cuestión.

Ahora bien, hacer un resumen con estas características de una personalidad como el nuevoDoctor por Causa de Honor de nuestra querida Alma Mater, la Universidad de Los Andes,un intelectualcon tan amplia trayectoria, con tantos logros y una personalidad tan cautivadora por su trato humano, franco, llano y sincero, que lo convierte en un genuino apóstol de la Iglesia Católica. Su personalidad hace que quienes hemos compartido con él,hayamos confrontado la gran dificultad de mantener el protocolo en el tratamiento requerido por de ser la primera autoridad de nuestra Arquidiócesis, segunda en antigüedad en nuestro país y,ahora como Cardenal, que lo convierte en autoridad mundial primera en jerarquía luego del Santo Padre.

Caraqueño de nacimiento, en la parroquia Candelaria, obteniendo el singular premio de no pagar los honorarios clínicos por ser el parto número cien de dicho centro, viniendo al mundo a las diez de la mañana del mes diez del año 1944. Recuerdo de esta fecha es la dedicatoria del galeno en el álbum: Que la vida te sonría como te sonrió al nacer. Es el mayor de ocho hermanos y sus nombres “Baltazar” de origen Hebreo, significa protegido por Dios y “Enrique” de origen Germánico, significa jefe de la casa.

A los 6 años inicia su formación escolaren segundo grado en el Instituto Escuela Guárico en San Juan de los Morros y continúa en Caracas en el Colegio Fray Luis de León (3° y 4° grado); en la Escuela Parroquial Santa Teresa (5° grado) e ingresa al Seminario Menor Interdiocesano de Caracas (desde 6° grado hasta 3er año de bachillerato) y 4° y 5° año en el y Seminario Mayor Interdiocesano de Caracas, donde realiza el trienio filosófico y también obtiene en 1962, el título de Bachiller en Humanidades,a los 17 años.En ese momento, su Obispo y mentor Monseñor Miguel Antonio Salas Salas lo envía a estudiar a la Universidad Pontificia de Salamanca, España,como colegial del Hispanoamericano Santa María de Guadalupe,donde compartió con más de 70 seminaristas de Latinoamérica, Filipinas y España, obteniendoen 1966 el título de Licenciado en Sagrada Teología, con la mención Magna Cum Laude. Vuelve a Españapara realizar entre 1975 y 1977 estudios de postgradoen el Instituto Superior de Pastoral de la Universidad Pontificia de Salamanca en Madrid,doctorándose en Teología Pastoral, mención Summa Cum Laude. En aquella oportunidad compartió apartamento con los sacerdotes José (Pepe) Berciano de León de Castilla, España, y el mexicano de San Luis Potosí CarlosMedina López, con quienesmantiene permanente amistad y contacto. Ambos se trasladaron a Roma para acompañarlo en los actos de su incorporación al Colegio Cardenalicio. En esa oportunidadme comentaron que en aquella época de estudiantes se turnaban para cocinar y a los pocos días acordaron por mayoría que a nuestro Cardenal le correspondía permanentemente el turno de lavar los platos, pues sus dotes de cocinero eran tan precarias que corrían graves riesgos de desnutrición. Esta anécdotala compartimoscon amigos merideños que agregan que queda exceptuado de lavar las ollas para evitar tener que repetir el proceso.

Durante sus estudios de Licenciatura en Salamanca realiza cursos de Francés en el Institut Catholique de Paris (1964) y Alliance Francaise de Paris(1965); en el período que transcurre entre la obtención de su título de Licenciado y el de Doctor en Teología Pastoral, comparte sus responsabilidades como sacerdote con la realización de estudios en el Pedagógico de Caracas (1970-1975) donde obtiene el título de profesor de educación secundaria mención Geografía e Historia. Como reconocimiento de sus compañeros de estudiopor su sólida formación, su dedicación, solidaridad y liderazgo fue elegido como padrino de su propia promoción, compartiendo esta distinción con el Profesor Ramón Santaella, pues durante los cinco años de la carrera fue delegado de curso, teniendo que defender los derechos de sus condiscípulos. Durante sus estudios de Doctorado realiza curso de inglés en el Trinity College de Dublín, Irlanda (1976) y el 24 de abril de 1987 el obtiene el título de locutor de la República certificado 14.066 expedido por el Ministerio de Transporte y Comunicaciones.

En la actividad de formación académica, su posterior desempeño como sacerdote y líder eclesiástico, su permanente contacto con las comunidades siempre estuvo acompañado de la práctica cotidiana del ciclismo y del futbol; permítanme ejemplificar con dosanécdotasla pasión de nuestro querido Cardenal por estos dos deportes. Cuando a los 38 años llega a nuestra ciudad como Obispo titular de Lamdia y Auxiliar de Mérida, por su juventud y forma humana, sencilla franca y jovial, los merideños lo citaban con el calificativo del “Chamo Porras”. El nuevo Obispo Auxiliar practicaba diariamente el futbol con los seminaristas y siempre formaba parte del equipo de los más pequeños; aprovechandoque debía quitarse los lentes para jugar, justificaba los involuntarios empujones a los más grandes, a que no veía bien sin lentes, para de esta manera descontar parcialmente la ventaja de los mayores sobre los más pequeños. En una de esas ocasiones a mitad de un partido se presentó el Arzobispo Monseñor Miguel Antonio Salas y observó como todos los seminaristas que jugaban y los que observaban el juego se dirigían al Obispo Auxiliar como “Monse”, pásala “Monse”, así no “Monse”, así se hace “Monse”, etc.;cuando llegó el final del partido Monseñor Salas les hizo una reprimenda pública a los seminaristas por confianzudos y falta de respeto al Obispo Auxiliar a quien también le llamó la atención. A partir de ese episodio, cada vez que el Obispo Auxiliar participaba en una práctica o juego, siempre había un observador atento para prevenir una inesperada visita del señor Arzobispo.

En la oportunidad en que la Universidad de Los Andes organizó los actos de inicio de la celebración de su bicentenario, el Obispo Auxiliar había sido invitado para dar el discurso de orden en ese acto. Como era su costumbre, en los días previos, Monseñor Porras, decidió hacer su habitual sesión de ciclismo en San Javier del Valle y en esa oportunidad, se hizo acompañar por sus dos sobrinas y una de ellas le pidió que la montara con él en la bicicleta, a lo cual accedió; con tan mala suerte que la niña metió el pie en la rueda provocando que ambos rodaran por el asfalto y en su preocupación por proteger a su sobrina, la abrazó y al no protegerse sufrió una aparatosa lesión en el rostro que provocó una herida, una fuerte inflamación y por supuesto una buena reprimenda del Arzobispo, por estar realizando actividades no propias de su oficio, indicándole que en su opinión no podría aparecer en el acto público en semejantes condiciones. Gracias a la rápida y oportuna atención médica de su amigo el Dr. Aníbal Mussa, y los cuidados de su tía Ángela Emma con compresas de manzanilla y un buen número de oraciones a todos los santos, se operó el milagro y de acuerdo con el Rector, Dr. José Mendoza Angulo, los camarógrafos de TAM y un buen paraguas, pudo aparecer en público y cumplir con el discurso.

Así mismo, las visitas pastorales han sido y son cantera para las anécdotas. En ellas cumple con su labor episcopal de animación religiosa, pero también con ojo inquisidor ha recogido tradiciones que dan a conocer historias y leyendas, a veces relegadas. Fue el primer obispo que visitó el Páramo de los Conejos. El frío que le tocó soportar fue grande, pues por insinuación de algún despistado feligrés, se le ocurrió afirmar que los obispos vivían entre alfombras. Fue así como prepararon la sala de la casa con una cama hospitalaria prestada en Ejido. Tenía como colchón y sábana una alfombra de piso, y como cobertor y cobija otra del mismo talante. No le quedó más remedio que arroparse con la ropa que llevaba y poner unpaño cubriendo parte de las alfombras para que el olor a tierra no le causara molestia. En otra ocasión, de visita pastoral en La Azulita, un fin de semana, el padre Deogracias Corredor informó a los feligreses del anuncio de la visita del prelado para quien pidió el mejor comportamiento y solicitó al prefecto poner orden y sobre todo silencio en horas nocturnas ya que la habitación donde iba a dormir el joven Obispo Auxiliar, quedaba hacia la calle frente a la plaza y debajo de la ventanadonde los fines de semana solían pernoctar algunos borrachitos. Sin embargo, se le escapó al prefecto recoger a tres individuos ebrios que pasaron la noche allí en permanente tertulia, lo cual desveló al prelado y ya en horas de la madrugada, cuando decidió abrir la ventana para llamarles la atención, uno de ellos, entre jipeos dijo: Chito, chito que aquí está el obispo, lo vamos a despertar y él merece respeto y consideración. Al oir esta frase, cerró la ventana y desistió del regaño.

Este muy esquemático resumen nos indica claramente alguna de las facetas de la forma de ser de nuestro homenajeado de hoy y que su trayectoria ejemplar no es el producto del destino, la suerte o la casualidad, sino por el contrario, la consecuencia lógica del trabajo, la constancia y la preparación, en un programa ejecutado magistralmente por nuestro querido Cardenal, pero con gran visión de su maestro y guía espiritual Monseñor Miguel Antonio Salas Salas, quien desde sus años de seminarista en Caracas, como sacerdote en Calabozo y su trabajo como su Obispo Auxiliar en Mérida, siempre estuvo preocupado por su formación y desempeño.

El apostolado en el área de la docencia la ha ejercido en diversos planteles públicos y privados tanto en educación media comosuperior.En Calabozo y Caracas combinó la docencia con cargos directivos.En Mérida, Caracas y Bogotá, ha alternadocomo profesor, tutor, asesory jurado evaluador de tesis doctorales en la Universidad Javeriana, en el Instituto Teológico Pastoral de América Latina -ITEPAL-; en la UCAB y en la ULA, en los doctorados en Ciencias Humanas y Antropología. En Maracaibo, Profesor Honorario de la UNICA. En el Seminario San Buenaventura, imparte ocasionalmente diversas cátedras y esfundador del Centro de Estudios Teológicos Juan Pablo II de la Arquidiócesis, destinado a la formación de religiosas y laicos. Su precupación por la calidad en estos programas de formación se ha traducido enpermanentes esfuerzos por invitar a profesores extranjeros destacados en el área para dictar seminarios en los doctorados antes mencionados y en la especialidad de paleografía y archivística.

Entre las múltiples responsabilidades que le ha tocado asumir, destacan a nivel del Vaticano el haber sido consultor y más tarde miembro de la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales (1995-2010). Ha participado en los Sínodos de los Laicos (1987), de América (1997) y de la Familia (2015). Miembro de la Comisión Postsinodal de América (desde 1997), y actualmente miembro de la Comisión para América Latina CAL por un quinquenio (2016-2021). Es Presidente Honorario de los exalumnos del Instituto Superior de Pastoral de Pontificia Universidad de Salamanca, en Madrid.

A nivel Latinoamericano ha sido miembro destacado del CELAM, desde la vicepresidencia de la Organización de Seminarios de América Latina -OSLAM-, miembro y presidente de varias comisiones hasta la primera vicepresidencia (2007-2011), siendo a la vez Presidente del Instituto Teológico Pastoral de América Latina (ITEPAL) y del Centro deEstudios Bíblicos para América Latina (CEBIPAL).Participó en la IV y en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo, República Dominicana (1992), y en Aparecida, Brasil (2007). Ha representado al episcopado venezolano en múltiples encuentros continentales en casi todos los países de América Latina, del norte y en varios europeos.

Como miembro de la CEV,le tocó presidir las Comisiones Organizadoras de las dos visitas del Papa a Venezuela (1984-1985 y 1995-1996);miembro de la Comisión Permanente del Episcopado desde 1984(33 de sus 34 años como miembro del Episcopado venezolano), y ha sido presidente de varias comisiones episcopales,vicepresidente durante tres períodos,Presidente durante dos períodos y actualmente Presidente Honorario y Presidente de Cáritas de Venezuela.

Simultáneamente con sus responsabilidades eclesiales ha participado activamente como cronista de la ciudad con una producción promedio de unas 100 crónicas anuales productividad que no fue óbice para que a principio de los años 2000 el gobierno local le solicitara infructuosamente la renuncia. Así mismo ha desarrollado una intensa actividad en instituciones de la sociedad civil como la Sociedad Bolivariana, seccional Mérida, la Casa de la Cultura Juan Félix Sánchez, las Asociaciones merideña y nacional de cronistas de Venezuela;presidió la Comisión Presidencial del sesquicentenario del nacimiento de Monseñor Jesús Manuel Jáuregui Moreno (1997-1998). Y como colofón, una de sus labores más preciadas que esla modernización y actividad plural del Archivo Arquidiocesano y del Museo Arquidiocesano de Mérida, en los que ha contado con excelentes colaboradores.

Producto de su intensa labor intelectual y de hombre público ha recibido distinciones y condecoraciones nacionales y extranjeras, que suman más ciento sesenta. Es miembro correspondiente de la Academia Nacional de la Historia, individuo de número de la Academia de Mérida desde su creación, miembro de la Academia Internacional de Hagiografía y miembro Honorario de la Academia de Historia del Estado Táchira. Su obra escrita es prolija con 51 publicaciones sin contar con las homilías, disertaciones en diferentes eventoseclesiásticos yculturales. Adicionalmente se ha desempeñado como articulista semanal en periódicos regionales y nacionales. Y en el ámbito nacional e internacional colabora con publicaciones históricas y pastorales.

Actualmente se encuentran en fase de preparación sus siguientes publicaciones:La visita pastoral. Ensayo de teología práctica.Sacerdotes de la nueva evangelización. Ejercicios espirituales para sacerdotes. Santiago Hernández Milanés (1801-1812). Un obispo olvidado. Biografía del IV obispo de Mérida.Rafael Lasso de la Vega. El Obispo de la Independencia (1816-1831). Biografía del V obispo de Mérida y Quito.José Vicente de Unda (1836-1840), mártir de la incertidumbre. Biografía del VII Obispo de Mérida.Juan Hilario Bosset (1841-1873), obispo en los azarosos años de la República. Biografía del VIII Obispo de Mérida.

Al Doctorado Honoris Causa que hoy recibe de nuestra Casa de Estudios se suman los concedidos por la Universidad Católica Andrés Bello UCAB en Historia (2008). El de la Universidad Nacional Experimental del Táchira UNET. (2009) y el de Profesor Honorario (2012) y elDoctorado Honoris Causaen Comunicación Social, otorgado por la Universidad Católica Cecilio Acosta UNICA (2016).

Su extenso y prolífico currículo vital y sacerdotal da cuenta de que el Emmo. y Rvdmo. Dr.Baltazar Enrique Cardenal Porras Cardozo ha realizado “una contribución notable al acervo filosófico y humanístico que define la función universitaria”, desarrollando diversos trabajos que “ponen en evidencia su alta capacidad para realizar un trabajo intelectual independiente y hacer aportes al acervo de conocimientos” dentro del campo de las ciencias humanas y del espíritu y, con ello, en la filosofía teórica y práctica, la cual es el fundamento del saber y el fin de las Universidades.

De ello dan cuenta tres horizontes fundamentales de la valiosa trayectoria de su vida: 1º el ámbito académico; 2º el ámbito filosófico-teológico y; 3º el ámbito ético-práctico; los cuales pueden constatarse en su Curriculum Vitae. En estos tres recorridos de su camino estimamos que ha “rebasado ampliamente las fronteras del conocimiento”, por encima del promedio de los investigadores académicos de las ciencias humanas y del espíritu impulsando a la fundamentación teológica y filosófica de las humanidades mismas y a su implementación práctica, académica y social.

Hoy como ulandinos asistimos orgullosos al Doctorado Honoris Causa en Filosofía de nuestra Universidad como merecido y justo reconocimiento al esfuerzo de toda una vida dedicada a cumplir con sus votos eclesiales y a una intensa actividad intelectual y pública yen su evidente identificación con la Universidad de Los Andesrealizando investigaciones en su rol de historiador. Como simple ejemplo podemos citar el caso en que sus investigaciones sobre la historia de la Institución, lo condujo a buscar y encontrar en el año 1989, en los sótanos del Convento de San Fernando en Ciudad de México el único retrato original conocido de Fray Juan Ramos de Lora que fue restaurado por el gobierno mejicano y posteriormente por gestiones de nuestro homenajeado y las del embajador de Venezuela en Méjico en ese entonces, Rigoberto Henríquez Vera, la ULA pudo obtener en calidad de préstamo el cuadro que fue exhibido en el Salón Rojo durante más de dos años y antes de su devolución se encargó, al recién fallecido artista Francisco Lacruz, la realización de una copia que es la que hoy observamos en el Salón Rojo. Según el testimonio de la restauradora, dicho retrato es uno de los mejores exponentes de la pintura dieciochesca novohispana, pues dichas obras se valoran por el rostro y las manos, que denotan la destreza de un excelente artista.

Como puede observarse su obra trasciende el ámbito de la Arquidiócesis y del país y una sencilla mirada a su trayectoria y su obra nos permite afirmar sin lugar a dudas de su capacidad intelectual, de trabajo y su constancia. Así mismo, queda evidenciado su liderazgo, reconocido en el campo religioso por los miembros de la Iglesia Católica y de otras religiones como queda demostrado en su determinante participación en la definición de lineamientos de políticas de la Conferencia Episcopal Venezolana, del CELAM, de las responsabilidades asignadas por el Santo Padre como miembro del Colegio Cardenalicio y las excelentes relaciones con los líderes de todas las iglesias en nuestro país y en el ámbito internacional desde sus años de estudiante, en los más de 50 años de apostolado sacerdotal y 34 como parte del episcopado venezolano. En el mundo político es reconocido por su honestidad, franqueza y sentido de justicia,lo cual se evidencia cuando, a pesar de la públicas y notorias diferencias, fue llamado por el propio Presidente para tener una participación protagónica en la obtención de las garantías elementales para la vida del mandatario y en la resolución de la crisis política de abril del 2002.

Quiero finalizar esta semblanza destacando, lo que a mi juicio es el principal legado de nuestro apreciado y querido Cardenal, como lo es su condición visionaria y coherente entre pensamiento y acción en la conducción de la Arquidiócesis de Mérida, de la Iglesia venezolana, latinoamericana y mundial y su papel en el desarrollo de la sociedad moderna. Estableciendo como condición imprescindible la formación del recurso humano basada en valores como la excelencia, la honestidad, la solidaridad, la constancia y el trabajo,por constituir la llave del éxito para cualquier proyecto y por ello en las diferentes instancias en las que le ha correspondido actuarhamantenido en forma permanente e inquebrantable, el apoyo al fortalecimiento de los sistemas educativos y los mecanismos de acceso a ellos.

Es así como el Seminario Arquidiocesano de Mérida se ha convertido en pieza fundamental en la formación de nuevas vocaciones en nuestro país gracias a los esfuerzos que personalmente ha realizado para mantenerlo, cuando por las adversas condiciones económicas varias de estas instituciones han cerrado sus puertas; nuestro Seminario se ha convertido en una importante alternativa para formar las nuevas vocaciones de nuestraArquidiócesis y de las otras del país.

Durante su Arzobispado,45 sacerdotes han salido al exterior para realizar estudios superiores en ciencias eclesiásticas y humanas. Así mismo, el impulso de proyectos conjuntos con la Universidad de los Andes y otras instituciones educativas en Venezuela y a nivel internacional, su permanente preocupación por los planes de formación de los sacerdotes, son testimonio fehaciente de esta preocupación. Dentro de ese esquema de prioridades, nuestro Arzobispo realizó las gestiones necesarias para crear y garantizar el funcionamiento en Roma del Colegio Venezolano, como instrumento para que los sacerdotes venezolanos y latinoamericanos puedan acceder en mejores condiciones a su formación de postgrado en Europa. Todo este esfuerzo permanente y coherente entre pensamiento y acciones es reconocido, pero además se traduce en que la Arquidiócesis de Mérida es pionera en muchos de los programas que hoy adelanta la Iglesia Católica Venezolana y Latinoamericana, con un equipo de sacerdotes con una edad promedio inferior a la del resto de las Arquidiócesis del país, con una sólida formación académica que inclusive colabora con recurso humano a Diócesis del resto del país y de otros países.

Por todo lo expresado, hoy felicitamos a las Autoridades y a la Asamblea de la Facultad de Humanidades y Educación, a las Autoridades Universitarias y al Consejo Universitario por haber hecho justicia al conferir el Doctorado por Causa de Honor alEmmo. y Rvdmo. Dr. Baltazar Enrique Cardenal Porras Cardozo ya que esta decisión si alguna interrogante puede generar, al igual que en el caso de su investidura como Cardenal. Es: ¿Cómo no sucedió antes? Pues los méritos son evidentes desde hace mucho tiempo, pero lo importante es que hoy se materializa y todos celebramos este merecido reconocimiento.

Gracias al personal de la Arquidiócesis por su contribución y colaboración para presentar hoy esta semblanza.

Gracias a todos y en especial señora Decana de la Facultad de Humanidades y Educación y al señor Rectorpor permitirme el honor de participar en este acto de justicia.

Gracias su Eminencia por dedicar su vida en beneficio de todos y en especial de los merideños y esperamos tenerlo entre nosotros por muchos años más.

Muy buenos días para todos.