Sumergidos en una severa crisis y necesitamos ayuda

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

La destrucción experimentada por Venezuela en estos 20 años de revolución, no tienen comparación histórica y muchos menos referente en otra nación del hemisferio americano o del mundo. Las secuelas del daño son visibles y muestran la insensibilidad de Maduro y su corte Pretoriana, por las penurias que sufre el pueblo. La crisis general que atraviesa el país por la ausencia de alimentos y medicamentos, condenan a cerca del 80 % de la población a unas condiciones de vida miserables. La incapacidad en la gestión pública es evidente, la destrucción experimentada no tiene parangón, notorios investigadores expresan su asombro por las cifras económicas y sociales, que expone la nación. A pesar de que los países nunca tocan fondo, lo vivido en Venezuela es difícil de explicar.

Las revoluciones se asocian a un cambio social esencial en la estructura de poder o en la organización que lo detenta. La revolución bolivariana fue vendida como el proceso para construir el hombre nuevo, sobre un conjunto de principios y valores  renovados. Simón Bolívar y Simón Rodríguez fueron utilizados en esta promesa estafadora, para justificar las acciones cometidas por esta sinvergüenza unión cívico militar. La lucha contra la pobreza y la corrupción fueron una de sus principales banderas, sin embargo estos fenómenos han adquirido dimensiones colosales, ocupando lugares destacados en la triste gestión que muestra esta revolución, devenida en Dictadura. Nadie jamás pudo haber pensado que nuestro país pudiera llegar a los niveles de deterioro gigantesco que experimentamos en lo económico, social y político. Posiblemente el hecho de no vivir una experiencia traumática como la actual en el pasado reciente, nos tiene en una total apatía, desorientados, sin entender y comprender la gravedad de la situación que afrontamos. Desconocemos nuestro propio entorno y la canalla mediática del régimen construye escenarios imaginarios, que contradicen las realidades cotidianas que los ciudadanos vivimos. El bufón de la corte intenta de forma desesperada deleitar al poco público asistente a las comparsas, con novelas de ficción montadas y destruir la robusta unidad de los opositores al régimen en este momento. 

El Foro Económico Mundial realiza todos los años estudios sobre la competitividad global de las naciones, en los últimos tres años estamos ubicados en el último lugar en América Latina y el Caribe. Percepción influenciada por factores como: el control de cambio; la hiperinflación; la inestabilidad política; la inseguridad; la burocracia; la corrupción y la inamovilidad laboral. Por otro lado, en el índice de percepción de corrupción  elaborado por Transparencia Internacional, apareceremos en el último lugar en América, lo que significa que es el país más corrupto del continente. En estos años de revolución la percepción de corrupción ha tendido a elevarse, llegando al ranking poco atractivo de los últimos tres años que nos ubica en los peores escaños a nivel mundial. El país está invadido por instituciones y empresas públicas poco transparentes, adicional de contar con un poder judicial que alimenta la impunidad y para colmo subordinado al poder Ejecutivo.

Las encuestas sobre condiciones de vida en Venezuela (Encovi), muestran  que el 82 % de los hogares venezolanos viven en pobreza, lo que nos convierte en el país “más pobre de América Latina”. Este estudio corrobora la profundidad del daño generado por esta Dictadura. La disminución de la frecuencia diaria para alimentarse y la ausencia de proteínas en los servicios, deriva en la pérdida de peso no controlada. Los niveles de escasez y desabastecimiento en alimentos y medicinas, amén de la hiperinflación, presionan la existencia de esos niveles de pobreza que se traducen en un indicador que registra la “crisis humanitaria”. En el Índice de Miseria encabezamos la lista, siendo su cuarto año consecutivo como el país más miserable. En el caso de Venezuela, la alta hiperinflación es la causa fundamental para tener la economía más arruinada a nivel mundial.

Ante esta realidad, observamos con estupor las tretas realizadas por Maduro y su corte Pretoriana, para aferrarse al poder, a pesar de no contar con reconocimiento y legitimidad. El derroche de recursos públicos en actos de circo, en el cual un Emperador bailarín y silbón busca deleitar a su público, mientras la gran mayoría del pueblo está sujeto a condiciones de exterminio. La revolución convertida en Dictadura férrea, destruyo 50 años de avances experimentados por el país con las mejores condiciones para superar la brecha del subdesarrollo en los años 70. Es dolorosos observar el grado de mengua gestado por esta Dictadura revolucionaria, no hay nada que rescatar, la destrucción se evidencia en todos los espacios. Jamás actuaron en favor del pueblo, por el contario su objetivo fundamental es el control social de la población, para convertirnos en mendigos receptores de limosnas. La crisis humanitaria es una realidad y la ayuda es requerida con urgencia.

Evitar la entrada del socorro es un crimen de lesa humanidad condenable. Hay personas que esperan por sus tratamientos en los hospitales públicos, estimados integrantes del estamento militar, algunos de estos pacientes pueden ser sus familiares, no permitan que las órdenes dadas se conviertan en condenas de muerte a una población indefensa. Ministro Padrino no ordene a sus ahijados realizar actos que atenten contra la dignidad y la integridad moral, en cualquier caso el responsable será usted.      

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