¡Todavía hay esperanza, sigamos adelante!

Por: Ramsés Uribe…

Hay claramente una multiplicidad de esperanzas, aunque tal vez esta afirmación ha pasado desapercibida. Los matemáticos y estadísticos han estudiado científicamente la esperanza matemática, aunque muchos no lo crean, o mejor dicho, no lo saben. Está la muy conocida oración popular: “la esperanza es lo último que se esfuma, se pierde”. Hay la esperanza de los padres/madres, representantes, que creen ciegamente en sus hijos como fuentes de inagotable esperanza en el futuro, claro que ocasionalmente se llevan tremendas decepciones. Se escoge la esperanza a modo de nombre propio, es decir, “ Esperanza “, con mayúscula como el nombre dado a algunas féminas muy afortunadas. También está la expresión común y silvestre que se escucha por doquier:  tengo esperanza en esto o en aquello otro. Aquí interesa sobremanera la esperanza que todos tenemos en el porvenir de Venezuela en este 2017.

Nietzsche, archicélebre filósofo alemán, odiado por algunos y aclamado por otros, en su obra literaria-filosófica, “ Así habló Zaratustra”, proclama a los 5 vientos y al que quiere y pueda escuchar truenos y melodías asombrosas, la necesidad imperiosa de aligerarse y aliviarse, porque la humanidad   y la tierra son demasiado pesadas. Esa es la actitud y proceder frente a lo que él llamó “ el espíritu de la pesadez”. Hay pues esperanza frente a ese espíritu superpesado que significa la dificilísima, abrumadora situación del país. Hay que desinflar a ese indeseado peso pesado.

Efectivamente como han asomado diversos diagnósticos sociales, el ambiente nacional está extremadamente pesado, heavy. Es un fardo odioso que ninguno quisiera continuar arrastrando en su vida, hogar, barrio o en su municipio. Es la carga de penurias y sinsabores cotidianos que ya de plano rechazamos. El espíritu de los venezolanos se viene caracterizando estos 18 años por el pesimismo, la melancolía, (no la sana que posee un carácter estético), la desesperación, la angustia ( no la filosófica, la existencial  que Heidegger mostró); todas estas emociones penosas se presentan hasta el día de hoy, ante la incertidumbre del futuro de la patria buena.

Para aligerar, aliviar, la pesada carga que arrastra el pueblo venezolano, considero bastante acertado e interesante lo apuntado por el otrora afamado Eduardo Fernández, “ el Tigre “. Este sobrenombre para nada es despectivo u ofensivo, sino todo lo contrario. Ese rótulo se lo formuló en 1988, el abogado, escritor y político Luis Alberto Machado, famoso en su momento por ser Ministro de Estado para el desarrollo de la Inteligencia en nuestro país. Por cierto ese proyecto desarrollado en el gobierno de Luis Herrera Campins, fue exportado por Venezuela a otros países como China, Estados Unidos, Inglaterra y México,   catalogado como exitoso por autoridades académicas internacionales en materia de inteligencia como el afamado psicólogo de la Universidad de Oxford, Edward de Bono ( no es el famoso cantante del grupo de  rock U2 y activista político).

En este orden de ideas esperanzadoras, Eduardo Fernández, planteó en una entrevista del programa “ Análisis situacional” de Oscar Schemmel en noviembre de 2016, que se ha sustituido la cultura del diálogo por la cultura de la confrontación. La solución que plantea son 6 acciones fundamentales para “ armonizar Venezuela “, por medio de una cultura del diálogo, además de pedirle a Dios que nos ilumine, que nos ayude. Estas actividades son las siguientes: a) reconocimiento y respeto de las partes, b) reconocer a la Asamblea Nacional, c) tener en cuenta la participación de las fuerzas armadas bolivarianas en la dinámica nacional, d) llamar a los factores de la producción, empresarios, organizaciones empresariales y sindicales y trabajadores organizados, e) incorporar a la iglesia católica, f) llamar a la academia, las universidades y a los sectores pensantes del país.

Frente a la difundida desesperanza en todo el país, hay que revertir esta situación con el antídoto de la esperanza, como lo aseveran personalidades destacadas como el citado Eduardo Fernández, con sus acertadas declaraciones en pro del destierro de la crisis reciente.

Además, en otras oportunidades apuntamos que para la severa crisis  de la nación, se puede apelar al abrazo de alguna postura filosófica individual que al replicarlo, al hacerlo viral, se extendería al resto de la población. Es cuando se asume alguna actitud/postura ética: cinismo (rechazo/crítica a la realidad), estoicismo (resistencia y resignación), platonismo (contemplación/meditación).

Hay que seguir adelante con mucha esperanza y fe, Dios mediante, en un mejor futuro cercano para todos sin discriminaciones de ningún tipo, cumpliendo nuestros DEBERES, a la par que exigimos nuestros DERECHOS, en forma democrática, cívica, y pacífica.

Para finalizar, vale la pena recordar y tener presente  en el Antiguo Testamento a Job (14:7), que decía: “si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñará aún, y sus renuevos no faltarán”.    

Ramsés Uribe, profesor NUVM de la ULA

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Autor imagen artística: Ramsés Uribe