Virgilio Castillo Blanco(Apula): El conflicto universitario se mantiene y se fortalece

El actual conflicto universitario es el nuevo capítulo de una vieja historia de incumplimientos del Estado venezolano con la universidad y los universitarios. Nos impusieron la vía de la Convención Colectiva Única y las llamadas “mesas de trabajo”, para nuevamente incumplir lo acordado. Ya no se trataba de incumplir nuestras viejas conquistas, como las Normas de Homologación, sino de desconocer los instrumentos impuestos por ellos mismos.
 
De la universidad autónoma, popular y democrática no queda nada. La autonomía ha sido vulnerada tanto en lo esencial como en lo accesorio, la universidad perdió el control de aspectos claves para el funcionamiento académico y hoy se encuentra cercada por limitaciones legales, presupuestarias y políticas. Los hijos del pueblo no pueden llegar hasta la universidad porque no pueden mantenerse en un contexto económico de hiperinflación sin la red de protección social que por décadas distinguió a nuestra universidad, la cual hizo posible que durante décadas los jóvenes de todos los rincones del país, independientemente de su origen socioeconómico, pudieran egresar con un título universitario. Por su parte, la democracia hace rato no se utiliza para la elección de las autoridades, de forma que se ha buscado quebrar institucionalmente a la universidad por la vía del agotamiento de quienes todavía luchan al frente de sus responsabilidades.
 
Estas restricciones y limitaciones se expresan de manera muy concreta en la falta de reactivos y equipos en los laboratorios; la falta de insumos de oficina; la imposibilidad de reponer equipos informáticos y automotores; la falta de recursos para dotar y actualizar las bibliotecas y repositorios; pagar el costo de funcionamiento y ofrecerle un salario digno a profesores, personal administrativo y obrero.
 
La magnitud de tal cerco, además de una peligrosa desinstitucionalización que destruye todo sentido de pertenencia, está generando un éxodo del talento que busca en otros países lo que en Venezuela se perdió.
 
Ante tal panorama de naufragio institucional los gremios universitarios están obligados a movilizarse para defender la institucionalidad de la universidad y, en general, las condiciones de trabajo que alienten el desarrollo académico en todos los espacios. Pero esto no puede hacerse obviando la dramática situación salarial de los universitarios, que apenas sobrevivimos con el fruto de nuestra calificada labor.
 
La tragedia que hoy enfrentan las universidades públicas venezolanas ha dejado también muy claro que el salario es un tema académico esencial porque no hay posibilidades de crecimiento académico cuando la gente a duras penas sobrevive con lo estrictamente necesario. En este sentido, el éxodo académico es en gran medida el resultado de la búsqueda de mejores condiciones socioeconómicas, dado que el salario de un académico venezolano, apenas cruzando la frontera, se multiplica hasta por un ciento cincuenta por ciento. Está claro que en otros países valoran lo que en Venezuela se desprecia y maltrata.
 
Por tanto, cuando se pretende desvirtuar la lucha de los gremios, descalificándola como “sólo salarial”, se muestra la profunda incomprensión de un tema ligado a la sobrevivencia de los universitarios y de su familia. Profesores sin ropa, sin zapatos, vehículos para trasladarse, apoyo institucional para desarrollar su labor, sin posibilidad de adquirir libros o pagar actualizaciones, sin recursos informáticos y sin poder llevarse el pan a la boca, qué más pueden hacer sino defender sus legítimos derechos. *¿Puede pedírsele a un universitario que siga adelante en esta situación como si nada estuviera ocurriendo?*
 
Ahora, algunos interesados en mantener la apariencia de normalidad, pretenden hacer ver que la lucha de los gremios es para cerrar la universidad y eso no es verdad. La universidad ya la cerró el gobierno, pero no con candados sino con una política de racionamiento y control que la está matando de mengua. Desde los gremios, y especialmente desde la APULA, lo que hemos hecho es develar la magnitud de la tragedia y, gracias a la decisión mayoritaria de los universitarios que se expresó democrática y libremente en la consulta del 11/10/18, decidir no reincorporarnos a nuestras labores hasta tanto no se respeten nuestros derechos fundamentales.
 
Tenemos un compromiso vital profundamente identificado con los valores y principios de la universidad. No nos mueven intereses subalternos ni defendemos cuotas de poder o privilegios. *Hemos luchado muy duro por la universidad y lo seguiremos haciendo*.
 
En medio de esta tragedia entendemos y asumimos el valor fundamental de la unidad de todos los universitarios que amamos a la ULA y a Mérida. Una y otra nos necesitan unidos para seguir en la lucha por una Venezuela mejor. De allí que tomamos distancia de quienes, con aptitudes y conductas, estimulan la división para imponer sus particulares intereses. Nuestro mayor interés es que la universidad pueda cumplir su excelsa labor sobre la base del respeto al talento y a la condición humana en un marco de libertades, justicia y bienestar para todos.
 
En el caso de la APULA, defendemos un compromiso de lucha de sesenta años de historia que ha hecho de nuestro gremio una institución respetada y valorada en Mérida y en Venezuela. Por eso, quienes hoy estamos afiliados a la APULA, conforme a esa historia y ese compromiso, *debemos ser consecuentes con las decisiones democrática y libremente adoptadas por el gremio*. Por lo cual llamamos a respetar la decisión de no reincorporarnos, hasta tanto el gremio implemente los mecanismos de consulta necesarios, que permitan re evaluar la situación, siendo importante resaltar, que los Consejos de Facultad respeten y consideren cada uno de los días de este conflicto para la reprogramación del periodo lectivo y no prestarnos para el quiebre de la lucha, con fechas cerradas de culminación. 
 
Finalmente, celebramos la realización de la consulta estudiantil de este 05 de noviembre de 2018 y la asumimos, tal como han dicho los distintos grupos estudiantiles que la promovieron, como un mecanismo para la unión de todos los sectores que luchamos por la universidad y el país. Sus tres resultados los tomamos como un dato importantísimo de referencia para la organización de los próximos pasos que en conjunto nos tocará dar.
 
Unión, dignidad y lucha