Bahía Blanca, Argentina, 12 de mayo de 2024.

Querido José Germán Uzcátegui Rivas:

Mérida amaneció esta mañana sin el esperado “Concierto ligero dominical”. Y los días de semana venideros también se quedarán sin “Instrumentales alrededor del mundo”, para suavizar el ajetreo del mediodía. Ni qué decir de las ediciones futuras del “Carnaval Taurino de América”, pues sé perfectamente que ya no será lo mismo cuando falte la “Tertulia de Feria”, el decano de los programas feriales en la radiodifusión merideña, y haya silencio en lugar de los clarines de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla que, como ocurre en el recinto maestrante, anunciaban el inicio del anual encuentro vespertino. Luis Cobos y la Real Orquesta Filarmónica de Londres dejarán de interpretar “Españolerías”, o el popurrí de pasodobles, como cortina.

Las principales agrupaciones musicales hispanas, como la sevillana Banda del Maestro Tejera, la Banda Sinfónica Municipal de Madrid, la del Regimiento Inmemorial del Rey N° 1, Soria 9, o las valencianas Primitiva y Unió Musical de Llíria, eternas rivales, entre muchas otras, dejarán de interpretar lo mejor del repertorio para acompasar el preámbulo de la feria y el camino hacia la Monumental “Román Eduardo Sandia” de Mérida. Tampoco tendremos ocasión de escuchar en la tertulia al gran pintor, y mejor persona, López Canito; o al mundialmente reconocido director de orquestas D. Enrique García Asensio, a quien conocí en Madrid –con su esposa e hija– gracias a estos lazos. Ya no habrá anécdotas sobre la historia de la Feria del Sol, ni de las vivencias taurinas primigenias en Ejido.

Querido Germán, once años atrás por estos días de mayo estábamos en plena Feria de San Isidro. Cuando supiste que llevaría por primera vez a mi madre a conocer Madrid, en San Isidro 2013, sin dudarlo te ofreciste a recibirnos en la capital española para ir de paseo y llevarle por lugares de obligatoria visita, como solías hacer con tus amigos. Y así lo hiciste: al poco tiempo de haber llegado del aeropuerto, pasaste a buscarnos por el hotel de Gran Vía 15, junto con el Dr. Gonzalo Fernández Isla, del ENAE Business School, y de ahí bajamos andando por la calle de La Montera hasta la Puerta del Sol, para que ella cumpliera con el rito de posar junto a la Osa y el madroño. De ahí seguimos recorriendo el centro y terminamos en una terraza frente a la histórica, y misteriosa, Casa de las Siete Chimeneas. Luego te fuiste con el Dr. Fernández Isla y nosotros seguimos a cumplir con una promesa personal ofrecida al Jesús de Medinaceli. Casi al final de la tarde de ese 9 de mayo nos encontramos en la Plaza Mayor para compartir lo que quedaba de día y noche con el Padre Edduar Molina, por entonces de estudios en la Villa y Corte. Bajamos por Cuchilleros, tapeamos frente a Las Cuevas de Luis Candelas, continuamos hacia el Mercado de San Miguel para picar y ya entrada la noche nos despedimos en la Plaza de la Villa, por la Calle Mayor.

Los días siguientes quería llevar a mi madre a recorrer sitios históricos cercanos y te sumaste tanto al viaje al Real Sitio de Aranjuez, un día, como al de la visita a la multicultural y mágica Toledo, otrora capital del imperio heredado por Carlos I de España y V de Alemania.

Como buenos melómanos, pues la música fue nuestro primer lazo de amistad, en aquel viaje a Madrid no perdimos la oportunidad de disfrutar de la Banda Sinfónica Municipal, en el Quiosco de Música del Parque del Retiro; ni tampoco del espectáculo en homenaje a Sara Montiel, emplazado en la Plaza Mayor. Y como aficionados taurinos, nos vimos en Las Ventas junto al monumento a Antonio Bienvenida para asistir a los festejos en el tendido 5, casi frente al Palco Real. Más tarde, en nuestro último día de estancia, nos despediste en el hogar de López Canito, junto a su familia.

El año anterior, en San Isidro 2012, igualmente hiciste más ameno el recorrido de los taurinos que fuimos a la premiación del Círculo Bienvenida. Con Rosita Vergara, Humberto Noguera y Eduardo Pérez, más el Padre Edduar, anduvimos por toda la Carrera de San Jerónimo, con estación en La Taurina, y después terminamos en La Sureña, donde el Padre Edduar nos llevó porque le recordaba el terruño sureño de Canaguá. Y durante la visita al Palacio de Oriente recordabas las anécdotas de cuando Rigoberto Henríquez Vera acudió a presentar las Cartas Credenciales como Embajador de Venezuela en España, designado una vez iniciado del gobierno de Jaime Lusinchi, en la década de 1980.

No describo la infinidad de anécdotas que recuerdo de los años que compartimos en los estudios de Éxitos 100.9 FM, junto con Marcolina Castillo, Andrés Pluska y el recordado José Gregorio Castellanos (QEPD) –que de seguro ya pasó a decirte algo jocoso allá donde estás–, porque el texto sería bastante largo; pero rescato el profesionalismo, siempre característico, de haber hecho radio un día alumbrados dentro del estudio con la linterna del teléfono, mientras la estación salía al aire gracias a generadores eléctricos a gasolina. Esa es la magia de la radio: está en todas partes, pero nadie ve lo que hay ni pasa en ella. No me explayo en las experiencias de haber compartido con todos los componentes de la Unió Musical de Llíria cuando contribuiste a su visita a Mérida, en el marco de la celebración de los 450 años de la fundación de la ciudad. Y gracias a tus vínculos con “Las Méridas del Mundo”, Armando Manzanero (QEPD), como buen meridano, tampoco faltó a la cita con los merideños.

Querido Germán, llegado este momento no puedo más que expresar mi gratitud eterna por la oportunidad que me brindaste al abrirme las puertas de tu productora e invitarme a formar parte de tu equipo radial, en diversas producciones. De adolescente no me despegaba de la 100.9 FM para escuchar lo mejor del pasodoble y, por esas cosas inexplicables de la vida, años después terminé formando parte de la añorada “Tertulia de Feria”, musicalizando varias ediciones con colecciones propias y aprendiendo de tu maestría; un privilegio que muchos quisieron, pero no tuvieron.

Fuiste, sin duda, el maestro de innumerables comunicadores sociales en Mérida, pionero de los programas dedicados exclusivamente a la Feria Internacional del Sol; pero también fuiste pionero de lo que hoy los académicos denominamos “paradiplomacia”, cuya manifestación fueron los lazos tejidos e intercambios de cooperación cultural, realizados por años entre los pueblos emeritenses, meridanos y merideños, a través de la organización de “Las Méridas del Mundo”. Además, promotor y cronista de los valores ejidenses (grabadas quedaron tus palabras que afirmaban “Ejido no es un satélite ni dormitorio de Mérida, porque tiene valores y cultura propios…”), entre ellos los musicales, como nuestra internacionalmente reconocida Banda Taurina “La Mesa de Los Indios”; relacionista público por excelencia y eterno difusor de la cultura y la música más maravillosa, entre otras buenas obras. Nuestro homenaje en la Feria del Sol 2015 por tu trayectoria fue chico, en virtud de tan amplio camino recorrido y del sinfín de aportes realizados.

De todas esas facetas, que la inmensa mayoría de merideños reconoce, me quedo con la generosidad y la bonhomía que me dispensaste. Nunca olvidaré aquella época feliz, dentro y fuera de Mérida, los aprendizajes, los consejos, ni las líneas publicadas sobre mi persona en la prensa regional.

¡Gracias y hasta siempre!

Descanse en paz, José Germán Uzcátegui Rivas.

Mi pesar sincero y compañía en el pensamiento para sus hijos y la Sra. Gregoria Rivas.

Oscar E. Fernández-Guillén, PhD(c).

13-05-2024