Aumento en el costo del gas doméstico desconcierta a los merideños

El poco poder adquisitivo que tiene el venezolano hace prácticamente imposible que se pueda cubrir con todos los pagos de los servicios públicos, básicos para la vida digna de cualquier ser humano. Es el caso del gas doméstico y el nuevo aumento que puede llegar a superar lo que se percibe con un sueldo mínimo mensual.
 
El incremento de alrededor de 17 mil Bs por cada litro de GLP, representa un precio inicial de 170 mil bolívares para los cilindros más pequeños, sin embargo, gran parte de los ciudadanos no tienen el acceso económico para poder cancelar los mismos. El precio va acrecentándose según la empresa con la que se tiene el contrato, así como el tamaño del cilindro y el transporte del mismo. 
 
A esto se le suma la poca distribución que hay en el Estado, puesto que los vecinos deben esperar hasta tres meses para que nuevamente sea surtido el sector de ese servicio. Ante esta problemática, a muchos les toca comprar las bombonas hasta en divisas para poder contar con el gas, otros se las ingenian con cocinas eléctricas y están aquellos menos afortunados que cocinan a leña porque no tienen el dinero suficiente para comprar el gas revendido. 
 
En este mismo sentido, hay algunas personas que, tal vez por interés económico o por querer colaborar con los miembros de su comunidad, se trasladan hasta la planta de llenado para poder acceder al gas. Estos servicios varían mucho en lo que a precio se refiere, quiénes lo hacen argumentan que es por la escasez de gasolina y por la pandemia, sin embargo, un solo cilindro cuesta más de 400 mil bs. 
 
Por otro lado, algunos vecinos denuncian que el aumento ha venido sin notificación previa, y que a pesar de realizar la transferencia con días de anticipación, al momento de despachar el pedido los conductores solicitan hasta 1.500.000 por bombonas grandes, lo que causa indignación entre aquellos que con mucha paciencia y trabajo logran reunir 600 mil para cancelar su gas doméstico y se ven de un momento a otro, obligados a tener que cancelar otro monto adicional para lograr comprarla. 
 
Las familias merideñas no pueden continuar cancelando esos precios poco asequibles para obtener un servicio básico para la preparación de las alimentos, si su ingreso mensual es un sueldo mínimo. Redacción CC