Por: Ramsés Uribe…
“Roll over Beethoven”, traducida como: vuélvete Beethoven, es el título de una canción interpretada por el célebre cuarteto de Liverpool, The Beatles, para vociferar contra la música del genio alemán. Así parecen arremeter ahora muchos, dizque músicos o artistas, sin siquiera haber pasado por una formación sistemática. El único talento o uno de los pocos logros de tales “artistas”, es vender muchos discos, lograr algún grammy ( o varios) y aparecer en las redes sociales exhibiendo sus costosas joyas. ¿Puede ser esto propio de un artista? A cualquier cosa le dicen artista, todos son artistas. Por culpa de Nietzsche que concibe la totalidad del mundo como arte, todos tocan el cielo de las musas aunque no sepan ni siquiera ¿qué es el arte? o qué es un pentagrama. Es la ignorancia supina sobre el arte. Algunos medios de comunicación y empresarios del show business tienen una alta cuota de responsabilidad en contribuir a la chabacanería y banalización del arte. No puede tener más valor un cansón sonsonete de reggaetón que la sonata “Claro de Luna” beethoveniana o los fabulosos trinares guitarrísticos de los venezolanos Antonio Lauro, Alirio Díaz o Rodrigo Riera; la hermosa música del álbum “Sargeant Peppers Lonely Hearts Club Band” (Club de los corazones solitarios del sargento Pimienta) del fabuloso cuarteto inglés, por cierto uno de los mejores discos de la historia de la música de nuestro tiempo; las fantásticas piezas ligeras del grupo español “Jarabe de Palo”, o las canciones hermosas de los venezolanos Giordano, Franco de Vita, Simón Díaz, Gualberto Ibarreto, entre muchos otros. Todo tipo de música es celebrable, pero hay casos en que la ignorancia, arrogancia e incultura sobrepasan y desbordan los límites de la estética, la educación y la cordura engrosando la chabacanería y la desdicha de los pueblos.
Resiliencia musical. El aguante tremendo que echó sobre sus espaldas el gran compositor es legendario. Un sufrimiento psicológico y fisiológico debido a la sordera desde su juventud es más que una tortura, entre otros padecimientos de su salud. Soportar las pequeñeces e impertinencias de sus conciudadanos y ajenos que no comprendieron al genio fue su calvario y el de los que lo conocieron. La pobreza hizo estragos en su familia y en él y a pesar de su padre alcohólico logró salir del lodo existencial hacia la gloria del niño prodigio que parecía tener hasta que pudo demostrarlo a los incrédulos. Su capacidad extraordinaria para las melodías infinitas y sentimentales no es producto del azar, sino de una educación artística musical sistemática y rigurosa desde su niñez hasta su adolescencia, quizás demasiado exigente, dio sus deliciosos frutos. Fue celebrado como virtuoso del piano antes de ser compositor. Su formidable capacidad de improvisar al piano era insuperable. Las discapacidades han sido un amargo inconveniente de muchos niños y adultos y pueden ser su perdición, su handicap (circunstancia desfavorable) de por vida a menos que cuenten con la comprensión familiar y de educadores especializados. En aquella época no había una educación especial ni para el talento infantil. Beethoven ocultó su minusvalía auditiva por vergüenza ante el mundo hasta que fue descubierto. Desde muy joven hubo de ocuparse de su familia demostrando sus buenos sentimientos. Es indudable que el artista pudo superar su penosa e incurable enfermedad hasta lograr triunfar a lo grande. Ahora el venezolano es el gran resiliente, pues se ha adaptado a las penurias forzadas y a la pandemia reciente. Sigue tocando la melodía del éxito criollo de la supervivencia en medio del caos. Hace poco más de veinte años Venezuela tenía un sistema educativo sólido y serio sin ideologías dogmáticas socialistas que permitían la atención especializada en estos casos y en otras situaciones afines. ¿Qué podrá ocurrir ahora con estos niños, jóvenes y adultos con necesidades especiales en tiempos grises de política malsana empobrecedora y para colmo con pandemia? Indudablemente no puede haber mejorado esa situación menesterosa como casi todo en el país.
Biografía artística. Sus orígenes idílicos en el seno de una familia musical no podrían ser mejores para un niño adelantado, especial, tal vez predestinado por Dios para el arte sonoro. Hoy día sería tratado como corresponde, como niño genio o superdotado en cualquier país civilizado. No habría sido debidamente atendido en Venezuela pues la educación está raspada, reprobada como casi todo el país caribeño. Fue llamado de varias maneras, con adjetivos que lo ensalzaban como corresponde a su categoría artística; quizás el epíteto más sonado es “el gran mogol”, por Haydn, afamado compositor, para significar su carácter recio y tosco. Por fortuna, tuvo varios maestros de música que le prepararon paulatinamente a pesar de algunos tropiezos hacia su futuro brillante. En la Universidad de Bonn pudo ampliar sus horizontes intelectuales y políticos. Queda demostrado que sin el soporte de una familia, educación estética y artística adecuada y grandes amistades, este gran artista nunca habría llegado lejos de su ciudad natal. En nuestro país los niños y jóvenes aprendices de músicos pasan mucho trabajo para sobrevivir en un ambiente hostil al arte y a los constantes ensayos instrumentales. Aparte tienen que luchar el día a día para comer junto a su familia como la mayoría de los venezolanos. Todavía a estas alturas se consideran las artes como pérdida de tiempo o vagancia. Cuando al fin es admitido Beethoven a la sociedad alemana como un digno representante de su cultura todos se benefician del formidable movimiento cultural, social y artístico que arrastra a su paso gigante. El sistema de orquestas de nuestro querido maestro José Antonio Abreu es un hermoso ejemplo de lo que el arte musical puede lograr en los barrios más humildes de nuestro país, pero hace falta más apoyo, no sólo gubernamental sino de toda la sociedad, porque es una excelente manera de erradicar la pobreza, alejar a los pequeños de los vicios y el ocio, mantener a raya la delincuencia juvenil, la mendicidad, la drogadicción y tantos otros males sociales por falta de la música en la vida nacional. Las artes en general y especialmente la música han comprobado fehacientemente que es posible la desarrollar una sensibilidad especial que se traduce en una rehumanización en todos los niveles de la sociedad.
Beethoven político. Este artista no es sólo un consumado pianista y compositor, entre otras habilidades musicales, también está al tanto del acontecer de su tiempo. A ratos admira a Napoleón, en otro saca a relucir su desprecio por quien traiciona sus ideales y ahora se convierte en emperador, hoy sería un dictador, una amenaza que puede acabar con su gente de Viena. En nuestro tiempo muchos artistas han desviado su patriotismo o vendido sus ideales por un plato de lentejas. Beethoven tenía sus ideales políticos muy claros; creía fielmente en la libertad, la fraternidad humana e igualdad de la gente, siendo fiel a los valores humanos democráticos de la actualidad. Ciertamente hoy en día más de uno ha perdido la brújula existencial porque han olvidado sus valores originarios para abrazar la perversidad socialista y comunista.
Legado a la cultura universal. El aporte del músico de Bonn es inmenso y sigue hasta nuestros aciagos días. Los siguientes testimonios así lo certifican: Romain Rolland afirma que “con él la historia de la música bascula, porque por primera vez un compositor se ha querido dirigir a toda la humanidad”. Marion Scott dice categóricamente que el brillante alemán “…fue el paladín de la dignidad y la independencia de los creadores artísticos.” Hoy todavía los artistas pasan más hambre que ratón en ferretería y en pocas ocasiones pueden vivir dignamente de su trabajo intelectual. Ser independientes en lo artístico cuesta tanto como vivir en la miseria más atroz, mucho más cuesta triunfar en el orbe artístico y del espectáculo como en el de la vida. Ser independiente en Venezuela es cuesta arriba. Es una pena que tengamos un gobierno de la peor categoría por decir lo menos; que no permita un mejor legado a las nuevas generaciones que no sea la vergüenza moral, la miseria extendida a la mayoría de la población, las migraciones forzadas y la destrucción física y virtual de todo lo que fue motivo de orgullo nacional y envidia de muchos pueblos extranjeros.
Correo: ramaseum@yahoo.com
01-03-2022



