Búsqueda de Marcel

Por: Ramsés Uribe…

¿Qué está buscando?. La búsqueda frenética o calmada de la vida es eterna y abarca cada criatura de la naturaleza agreste, la sociedad y por su puesto cada individuo. Las aves añoran la libertad de volar sin límites por doquier, los cachorros anhelan la madurez definitiva, las plantas pugnan por crecer hacia el sol. Los niños juegan incansables y expresan su deseo profundo rumbo a su independencia en la edad adulta. Todos andan buscando algo en la vida. Nadie sabe más que el que está en ese trajinar. Cada quien sabe en qué anda. Los demás miran y se muestran desconfiados. Sin embargo, el buscador de tesoros es insistente con los días que pasan rápido, los meses y hasta los años. Marcel al parecer llegó a su meta final. ¿El escritor logró su cometido existencial?. Sólo él lo sabe, pero todo indica que sí llegó al llegadero, a su fin definitivo: dejar una gran obra maestra. Esa fue su última y gran obsesión de la vida. Los estudiosos de su obra ya lo saben a ciencia cierta porque se ha dicho bastante al respecto con sus numerosas investigaciones, desde análisis psicológicos y literarios hasta filosóficos. Es de suponer que sí encontró el Santo grial del arte de la escritura actual. Ahora cabe preguntarse si, ¿todos pueden llegar al fin de su búsqueda personal?. Eso está por verse; en obra no en potencia, en sentido aristotélico. Puede afirmarse sin temor al error que la vida es una búsqueda permanente de algo; de lo que nos falta o lo que se necesita para lograr la felicidad. El ser humano es un diamante en bruto, torpe, incompleto porque hay que pulirlo cuidadosamente. El arte es un camino arduo, una estrategia potente y hermosa de lograrlo. Muchos apenas buscan afanosamente la riqueza material, la comodidad y el placer, distorsionando la filosofía de la moderación agradable del filósofo griego Epicuro. Según el psicólogo Abraham Maslow (1967), el ser humano parte de las necesidades básicas de carácter fisiológico hasta llegar a la plena autorrealización, que es el nivel mayor. No obstante, sin las condiciones apropiadas no es posible obtener el máximo desarrollo personal ni mucho menos social, continental o mundial. Al no haber una situación idónea, como el respeto a los derechos humanos y las condiciones políticas, sociales y económicas, no puede haber un auténtico desarrollo espiritual y material de las personas, de los países. Los artistas y otras figuras públicas importantes persiguen conquistar sueños ambiciosos en sociedades desarrolladas y al final lo logran. Por el contrario, muchísimos venezolanos sueñan, luchan para satisfacer sus necesidades básicas junto con las de sus familias y a duras penas lo consiguen por la difícil situación país; algunos pocos que escapan a la dura cotidianidad añoran el infinito. Los criollos siempre han buscado alcanzar los grandes ideales de la libertad, el amor, felicidad, la fraternidad, la prosperidad y la justicia social, entre otros valores eternos, desde la época colonial hasta nuestros días. Y ¿por qué no se ha podido?. Estos últimos poco más de veinte años han ido en esa dirección sin lograr un resultado definitivo a pesar de emplear la estrategia pacífica y democrática aunado a la buena fe en el obrar social, que ha soportado estoicamente el gobierno actual.

Biografía del escritor. Nacido en un hogar acomodado en París, despotricó contra la carrera de leyes impuesta por su padre. Pensar que todavía algunos progenitores insisten en obligar y amenazar a su prole a seguir el camino trazado por ellos; es un sueño ajeno que difícilmente se lleva a cabo. Hombre de una rica cultura; Marcel fue educado en la creencia judía y cristiana simultáneamente sin problema. Se decantó por sus estudios en humanidades, poseía gran inteligencia y una exquisita sensibilidad. Él tenía todos o bastantes de los ingredientes del artista que triunfa. Pero también para aportar o descollar de manera brillante en cualquier área profesional. Aparte del oficio de escritor, Proust se acercó al orbe del periodismo logrando una cierta notoriedad; en la carrera militar no tuvo tanta suerte. Desde muy joven le encantan las reuniones sociales y conoce las personalidades y la vida aristocrática del momento que le permiten reflejarlo, encauzarlo y potenciarlo magistralmente en su extensa obra literaria. Sus pérdidas familiares y enfermedad las dirige eficazmente como una catarsis pertinente y salvadora por medio de la expresión literaria. A propósito de la vida de este famoso escritor, que es una vivencia similar de muchas celebridades, ya se ha estudiado la relevancia del arte, la filosofía, el deporte, la educación, la ciencia, la teología, el emprendimiento y hasta el humor, para encauzar de forma adecuada o esperada las penas del alma o del cuerpo y como un plus o valor agregado, pueden cumplir los requisitos de una carrera exitosa en la sociedad. Emilio Lovera, afamado humorista veterano y George Harris, novel comediante, son ejemplos paradigmáticos del orbe de las risotadas sistemáticas.

Obra literaria triunfadora. El caso Proust es emblemático; no cualquiera triunfa en el medio artístico y menos en la literatura, especialmente si está confinado a una enfermedad de por vida. Marcel es el arquetipo del éxito ante la adversidad de la existencia; el que vence el sentido trágico profieren los filósofos. Y su obra emblemática “En busca del tiempo perdido”, de unos 15 tomos o volúmenes es ingente; su máxima creación literaria que lo inmortaliza en el olimpo de los colosos de la literatura contemporánea. ¿Por qué es una obra tan valiosa?. Su gran obra escrita es su legado eterno que se constituye en un paradigma de las letras para los demás artistas que siguieron. No es fácil escribir durante largos años y de paso encapillado, encerrado y no por pandemia alguna, sino por otra afección crónica, el asma. “En busca del tiempo perdido”, es una obra muy compleja, monumental y constituye todo un estudio psicosocial de su época. Un aspecto bastante notable en la obra es cuando el protagonista sufre un intenso impacto mental al rememorar en un instante casual las vivencias de su pasado pero desbordando la imaginación y estirando el tiempo novelístico casi sin freno. Marcel da una lección de redacción literaria super detallada de cada recuerdo, cada sensación exprimiéndolo al máximo al punto de perderse en el detalle infinito, es una suerte de incremento de las palabras hasta su casi agotamiento, el fragmento de la vivencia, aunque de una manera exquisita y fabulosa; vierte su mundo interior, la subjetividad explotada al máximo, a la vez que el tiempo de la obra se hace muy lento. Es como el pulimento diamantino en bruto hasta que se convierte poco a poco en una preciosa y costosa joya; así puede ser en analogía la vida humana.

Profesor de la ULA        

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