Cambio de canal

Por: Ramsés Uribe…

La cambiadera. Aunque el cambio como tal ha sido objeto de estudio sistemático y riguroso en la filosofía, también ocurre en la sociología. El tema es importante también para el individuo de a pie, pues lo interpela y lo mueve en ese sentido. La filosofía ha tratado el asunto con mucha seriedad por su trascendencia metafísica como humana y social. La temática que ha tratado la filosofía ha sido el devenir que incluye el cambio como uno de sus elementos principales. Otro tanto sería la doctrina del eterno retorno que hemos tratado anteriormente. Con toda la intencionalidad bien maquinada, no se pretende en este texto plantear una doctrina del cambio, sino un intento de comprensión de las situaciones extraordinarias, e inéditas como la pandemia que padece actualmente la humanidad entera, tanto de oriente como en occidente, sin distingo de ningún tipo.

Cambio filosofal. Todo fluye, todo cambia decía el gran Heráclito de Éfeso hace muchos siglos. Ciertamente nada permanece intacto; hay cambios tan drásticos que no queda títere sin cabeza visible. Pero no es la única teoría al respecto, hay otras también interesantes por lo ingeniosas que dan qué pensar y hablar en la tertulia cotidiana. Parménides y Platón decían lo contrario: todo es permanente y eterno. Los atomistas planteaban que el cambio era cualitativo o cuantitativo. Para Aristóteles el devenir no es un asunto fácil y simple, es cosa más seria y complicada: para él hay varios tipos de cambios: generación, destrucción, alteración, desplazamiento, aumento o disminución, cambio de lugar o movimiento local. A esto le agregamos el toque lúcido de Spengler al apuntar que el devenir es lo orgánico, lo que posee dirección, irreversibilidad e historia.

Sí, todo cambia y al parecer así ha sido siempre por toda la eternidad, o casi por tanto tiempo, hasta llegar a nuestros funestos días socialistoides. Ciertamente el cambio de la dictadura perejimenista a la democracia, aunque imperfecta, era lo mejor que se había vivido en Venezuela, hasta estos últimos 20 años.

Cambio social y político. Con la llegada del Covid-19, la vida cotidiana con todo se modificó y sigue cambiando sin cesar ni dar tregua. Hace varias décadas   algunos preocupados teólogos, filósofos, sociólogos, historiadores, politólogos, desastrólogos, cosmólogos, futurólogos y hasta videntes y curiosos, asomaron lo que venía. Los expertos alertaron al mundo sobre el colapso económico, el desastroso efecto de la contaminación ambiental, las conmociones sociales, epidemias globales, la amenaza del terrorismo, el socialismo junto al populismo, entre otros rollos tremendos, pero como casi siempre ocurre, se hizo caso omiso y allí están los dramáticos resultados a la vista.

En una entrevista reciente al pensador español, Fernando Savater, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, cuyo tema era la pandemia, aseguró que al finalizar ésta difícil situación, no hará que nadie cambie. Todo seguirá igual. La gente seguirá siendo individualista.

Esa es una pésima noticia. Es uno de los pensamientos más pesimistas de estos tiempos que corren, sin embargo, consideramos que el célebre madrileño está en lo correcto. ¿Cómo puede ser posible?. Sí, tal aseveración es plausible 100%, porque la historia ya demostró que la humanidad no ha cambiado para nada. Si bien es verdad que la gente tiene un mejor nivel de vida en general, las sombras nefastas de las guerras, hambrunas, injusticias y desigualdades sociales están a la orden del día igual que ayer, hoy continúan sin ningún freno posible. Las artes reflejan esta contundente realidad de la resistencia al cambio. La triste realidad la corrobora la frase melódica: “Nunca nadie me cambió, nunca nadie cambiará”, dice la canción de Rudy La Escala.

Con las crisis todo el antiguo cuadro dinámico progresista de las comunidades urbanas que conocimos y hasta adoramos, se alteró drásticamente sin que nada o muy poco lo detenga. La economía industrial se arrebató y surge la economía digital en los ochenta y noventas. Últimamente emergieron los negocios virtuales con delivery incluido (algunas condiciones aplican). La explosión demográfica es otro dolor de cabeza gubernamental, y ahora con la encerrona, seguramente aumentará la población, excepto en los hogares que tengan tv por cable, buena conexión a internet, Smartphone, Tablet. Es decir, habrá más embarazos en muchos países como el nuestro.

Las nuevas ideas han surgido, todas estas décadas recientes, también en nuestra nación, aunque éstas no florecieron ni se desarrollaron por culpa del régimen castrosocialista.

El concepto ideal de comunidad se ha perdido hace mucho tiempo en todas partes, pero debido a la pandemia, afortunadamente, más bien han surgido comunidades virtuales vecinales por medio de las redes sociales tanto locales como a nivel nacional e internacional, con la finalidad de apoyar solidariamente a la población sufriente por tantas carencias y problemas en la lucha contra ese flagelo insalubre.

Sí creemos, Dios mediante, en el cambio del canal del pesimismo y la destrucción al de los cambios favorables en el mundo y en nuestro país, pero no compartimos de ninguna manera las ideologías perversas y caducas del socialismo que han destruido moral y materialmente a una bella y orgullosa nación. Para lograr éste loable propósito hay que empezar por cambiar nosotros mismos, cada uno individualmente, al someter a su loco interior hasta dominarlo, será libre. Urge el cambio de la vieja mentalidad por otra mejor más nueva. Así las cosas psíquicas, luego se irradiaría la bondad al resto de la población; tal como lo consideran expertos como el psicólogo criollo, Nelson Torres, un influencer destacado.

Profesor de la ULA

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