Ciudades post virus-Parte II

Una extraña sensación de sentimientos encontrados embarga a quienes transitamos por nuestra ciudad. El aniversario de la fundación de esta urbe se sintió en la realidad virtual.¿Cuántos nombres le han dado? Mérida Ciudad de los Caballeros. Ciudad de las nieves eternas. Una universidad con una ciudad por dentro. Ciudad turística por excelencia. Ciudad estudiantil. Ciudad de las Ferias del Sol.Ciudad de los Escritores. Mérida la ciudad más limpia.Mérida Suya. Las pandemias paralizaron su modo de vida. Corresponde ahora reinventarse para la vuelta a la nueva normalidad. “Una era construye ciudades. Una hora las destruye”, nos dijo Séneca.

Estas notas son el producto del contacto con mi ciudad. La que hoy dejó de ser turística y estudiantil. Tiene su universidad con las puertas cerradas y los viajeros ya no llegan.Caminar por las calles produce desolación.Posee la imagen de un suburbio de frontera.El comercio informal prolifera. Los comercios formales cambiaron su modalidad o bajaron sus santamarías.

¿A qué huele Mérida sin estudiantes, sin visitantes? Con iglesias, museos y casonas cerrados. Parques desvalijados, solitarios. El arte también desapareció Las fuentes se apagaron. El cierre de librerías ha sido determinante. Algunos Quijotes apuestan con su presencia. Nuestras casas coloniales, patrimonio cultural, adoptaron a la decadencia como su dueño. Crece la población de los más vulnerables.Aprendimos a vivir sin servicios públicos. Mérida sin electricidad. Mérida se apagó.

La ciudad se desintegró y se vistió de desigualdades. La gente no vive, ni disfruta. El virus de Wuhan tiene a la mayoría en casa. La inseguridad continúa asechando. Llevamos la capital a las redes. La nostalgia nos hace subir fotografías del ayer. Mientras la ciudad se desdibuja, se desaparece,se derrumba. Las pandemias nos colocaron en blanco y negro.

“El estado de ánimo del que queremos partir es del malestar ante nuestra pequeña y gran ciudad” Alexander Mitscherlinc. Estamos inadaptados en este espacio urbano ante su inhospitalidad. Es una emergencia recuperar la alegría y confianza del ciudadano. Las ciudades están sufriendo la peor parte de la crisis del COVID -19. Tenemos que trabajar por una recuperación económica, verde, resiliente e inclusiva. Esta ciudad es nuestra. Las pandemias no pueden expropiárnosla. Ahora es el momento de recuperarla, de repensar su forma, haciendo gestión local en época de crisis.Crear espacios públicos para ser sentidos por sus habitantes.Debemos volver a la calle a rescatar esta urbe. Existen muchos caminos para dibujarla nuevamente.

Ahora que hemos replanteado el uso de vehículos, tenemos más espacios para el disfrute de los peatones Sigamos apostando por la caminata y la bicicleta. Por lugares para la recreación para convivir con los nuestros. Mudémonos a los parques, a las plazas. Hagamos una vida más saludable y verde. La ciudad se adaptara a nuestra mejor vida. No dejemos sola a esta ciudad. Vayamos en su auxilio.

En las ciudades post pandemia debe establecerse una relación más humana. Más allá de cualquier vacuna, nos hace falta el afecto y la convivencia.En un espacio que nos ofrezca zonas de esparcimiento, con propuestas culturales, deportivas, ecológicas, para niños, adolescentes y adultos. “Una ciudad que no ofrezca zonas de recreo para los niños, ni zonas de fácil acceso al deporte y esparcimiento para jóvenes, esa ciudad no podrá sorprenderse de que más tarde sus habitantes se desentiendan de la vida política de la comunidad” Alexander Mitscherlich.

En Mérida tenemos que sacar la ansiedad de las calles. Sonriamos detrás de los tapabocas. Abramos las salas de concierto en los parques y plazas, en espacios no convencionales. Ofrezcamos bibliotecas ambulantes para los ciudadanos. Diseñemos espacios para recuperar el juego entre los niños. Necesitamos niños más felices. Construyamos paradas inteligentes. Honrremos a nuestros agricultores.Abramos los museos con muestras itinerantes. Regalemos wifi en los espacios públicos. Recuperemos el paseo de los artistas. No perdamos el jardín botánico. Continuemos con el rescate del Parque Albarregas. Empujemos el Distrito Cultural. Continuemos gerenciando nuestro turismo. Restauremos nuestras casonas. Dotemos nuestros servicios médicos. Instalemos alertas tempranas de riesgo. Creemos empleos. Formemos en ciudadanía y relaciones interpersonales. Mantengamos los servicios públicos.

De esta pandemia salimos, como hemos salido de otras. Estemos preparados para regresar a las calles de nuestra querida Mérida. A su vida productiva, estudiantil, cultural y turística. La ciudad será para todos. Tenemos que reaprender a vivir en esta nueva realidad. Mérida es una capital pequeña, amigable, generosa, que puede cobijarnos bajo este cielo, entre sus montañas. Nos recibirá como ciudadanos más organizados, y preocupados por los otros.

Esta ciudad tendrá menos niveles de contaminación con un manejo sustentable de los desechos sólidos. Con mejores vías de comunicación. Con menos vehículos y una vida más cálida. Alejada de las mentiras mediáticas y de las confrontaciones políticas. Con una gerencia municipal y regional pensada en el bien común. Más espacios saludables y naturales. Con gerentes municipales que velen por la salud, educación, recreación, seguridad, productividad, bienestar y alegría sus ciudadanos.

Tenemos que aprender a convivir con otras maneras, con más amor, con más sensibilidad y más criterios ciudadanos. Este virus nos está dando la oportunidad de un nuevo renacimiento y una mejor ciudad será nuestra propuesta.

Rosalba Castillo R.

rosaltillo@yahoo.com