Competitividad inalcanzable

Por: Ramsés Uribe…

Introducción. En esta hora amarga harto conocida y sufrida para la patria es reconfortante valorar lo nuestro como dicen a vox populi desde hace varios años. El tema axiológico, de valores, es reiterativo, siempre vigente, siempre tan necesario y más que nunca en este preciso momento histórico  del lamentable retorno medieval del atraso, no es un regreso romántico, bonito o grato. Creemos que sí es posible recuperar lo perdido por el abandono y la desidia, las ansias desmedidas de poder y lucro de unos cuantos revestidos con la chaqueta roja socialista de la mediocridad y la corrupción.

Imperio de los mejores. Nietzsche, Ortega y Gasset y otros notables gigantes de ayer y de hoy, pregonan la ausencia parcial de la buena semilla social en el mundo occidental que también carece nuestro país y es necesaria para abonarle una cierta y mejor productividad más allá de lo artesanal y contingente. Para los antiguos griegos, los veraces eran los mejores, serían hoy día los denominados líderes; gente que le echaba pichón a cualquier circunstancia. En este caso concreto de corte económico pese a la gigantesca destrucción aún quedó algo en pie para empezar de nuevo, starting over, como versa el título de la canción del exbeatle Jhon Lennon. Es el reseteo territorial del país. Aún se pueden  salvar los muebles que no se robaron por medio del aprovechamiento de las llamadas ventajas competitivas que quedaron, dejaron olvidadas o no pudieron destruir como todo lo demás.  

Fuimos los mejores, o creímos serlo y a pesar de tal aseveración, notables como Don Arturo Uslar Pietri (1998), uno de los venezolanos más reconocidos e importantes del siglo XX, denunciaban lo contrario, nuestra improductividad, asunto que ya había predicho en 1936. Si bien la colectividad venezolana progresaba, no éramos tan buenos porque se vivía en una ilusión: la venezuela saudita; el país rico. Todavía lo creemos. Pero en la actualidad sabemos lo que ha pasado y pasa; los buenos que poseen talento, conocimiento y habilidad profesional que puede servir en la resolución de la problemática actual, están muy ocupados, otros se hacen de la vista gorda, algunos más no son tomados en cuenta, o se marcharon o huyeron en busca de mejores oportunidades de vida. El historiador y académico de La Universidad del Zulia (LUZ) y la Universidad Rafael Urdaneta, Leonardo Fabio Osorio (2021), señala que el miedo al libre mercado, a perder privilegios y protección del Estado, es la causa del éxito del gobierno y el venezolano no quiere ser competitivo.

De esta forma, se marca el mayor impedimento para el cambio de la mediocridad a la productividad cotidiana que nos lleve a la competitividad. Se trata entonces de un cambio de actitud, de mentalidad conformista e indigente a una de prosperidad endógena, interior. En sentido teológico, “Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; más todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza”. (Proverbios 21:5).

Ejemplos de competitividad nacional. Hoy día, muchos veinteañeros desconocen la historia universal, así como la propia del país, y mucho menos la reciente incursión del socialismo, pues nacieron y viven en este caos; no conocen la gloria pasada de Venezuela, antes de estos poco más de 20 años perdidos. En el artículo medioevo 2021, asomamos algunos de esos momentos estelares de la patria bella, hoy apaleada. Muchos talentosos criollos han hecho brillar al país y pocos lo saben o recuerdan. Recientemente están reivindicando que Hugo Rojas, tremendo científico marabino, intervino de manera crucial para la misión Apolo de la Nasa en 1966-1971.

Renacer nacional con la competitividad. La supuesta y aparente proliferación marketera, bodeguera y bachaquera no sirve, no existe realmente para la economía; tal vez puede resolver la presencia de mercancías importadas y nacionales en los anaqueles, pero pocos tienen acceso a tales bienes. Si bien es cierto que abundan los minimarket sifrinos, los bachaqueros de los alimentos, los negocios familiares, ventas de garaje, entre otros, no es esto del todo lo ideal para el progreso del país. Lo verdaderamente importante y definitivo es aumentar la productividad por medio de una sana y creíble competitividad.  

En este 2021 de pandemia continuada y previa crisis humanitaria compleja, afortunadamente están apareciendo algunos indicios y chispazos de mejoría de la situación. Todo este movimiento productivo, sinérgico y resiliente es todo un caldo productivo, suculento  y apunta hacia una futura competitividad nacional. La proliferación in crescendo de emprendimientos, el apoyo político reiterado de muchos países, las discusiones y/o decisiones de posibles cambios en políticas económicas, son alentadoras. Hace poco tiempo se produjo un hecho extraordinario. Están volviendo algunos inversionistas al país caribeño.

Felipe Capozzolo (2021) presidente de Consecomercio, señala con mucho entusiasmo que el servicio y el talento del venezolano puede ser una industria en la actual situación nacional y que la economía venezolana está mejorando. Deustche Welle, DW, (2021), conocido canal de televisión alemán,  también se acopló a esta propuesta talentosa porque afirmó que Venezuela cuenta con talento y potencial al ver las jugadoras criollas de futbol femenino en acción.

En Mérida, la ilustre Universidad de los Andes de más de 234 años de existencia, ha egresado cientos de nuevos profesionales y especialistas en plena pandemia del 2020 y ahora en el 2021, se graduarán en febrero más de 600 personas; un ejemplo de economía verde se está iniciando con la llegada de empresas que están ingresando paneles solares, plantas de energía solar, motos y bicicletas eléctricas; en fin a pesar de la severa crisis se asoman destellos que iluminan la oscuridad de estos años. La Alcaldía emeritense desde el 2020, está implementando luces leds de energía solar para alumbrar tanta oscurana en la calle.

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16-02-2021