comunicArte: « La curiosidad, una filosofía de vida »

Por: Christophe Talmont…

Buenos días amigos!

Soy curioso por naturaleza desde mi más tierna infancia, desde mi entrada en un coro de niños cuando contaba apenas 8 años. Gracias a las numerosas giras nacionales e internacionales que hice con este coro, descubrí el arte de la curiosidad, al hablar nuevos idiomas, puesto que Europa es un continente (al contrario del continente suramericano) con pequeños países cada uno con su propio idioma, su cultura, diferentes gastronomías, arquitecturas, paisajes, modos de vida y obviamente, diferentes culturas musicales.

Trabajé en numerosos países de Europa, en los Estados Unidos, en Corea, y ahora, estoy descubriendo un continente fascinante, unido (exceptoBrasil) alrededor de un único idioma, algo realmente impactante para aquellos que vienen de Europa. Es mi curiosidad la que me ha llevado por primera vez a Venezuela, la misma curiosidad que me empuja ahora a conocer nueva música, nuevos ritmos, nuevas atmósferas artísticas. El próximo junio, trataré de dirigir lo mejor posible un programa de música venezolana con la Sinfónica del estado Mérida; una manera de desarrollar mi enriquecimiento musical permanente y mostrar a todo el mundo, que un músico debe tocar todos los géneros musicales para mantener su curiosidad, y asombrarse como un eterno niño.

Es a través de la curiosidad que manejo también la programación de la Sinfónica. El peor enemigo para un músico de orquesta, pero también para todos nosotros en nuestras vidas privadas y profesionales, es la rutina. La curiosidad con sus olas de sorpresas permanentes nos ayudan a luchar contra esta tendencia humana. Razón por la cual, desde el inicio de mi cargo como director musical, trato de llevar algo fresco, nuevo, inédito, que se ha concretado en numerosos estrenos merideños, y nacionales, como por ejemplo en nuestro último concierto cuando interpretamos la 2° Sinfonía “Lobgesang” de Mendelssohn, retransmitido desde el 27 de marzo en diferentes horarios por ULATV.

Para el próximo concierto, que les presentaré el domingo que viene, he seleccionado unas obras de dos compositores poco ejecutados en Venezuela. Se trata de Richard Wagner y Franz Liszt, dos compositores indisociables, no solamente por motivos musicales sino también por razones de orden personal, puesto que la hija de Franz Liszt se casó con Wagner!

Mientras esperamos mi próxima crónica, el día de hoy les invito a entrar en el mundo mágico de cada uno de estos compositores.

Wagner, en Europa, es considerado casi como un mito, a pesar de sus tesis racistas poco halagüeñas de parte de un genio y que fueron, lamentablemente, recuperadas por Hitler…Sin embargo, su genio es incontestable y sobre todo por sus aportes revolucionarios en el mundo de la ópera, de la orquestación y del lenguaje armónico. Escuchar una ópera de Wagner, es decir, una obra que dura 4 o 5 horas (!!!!!) es una experiencia única, mágica…algo que nos eleva, nos abre puertas espirituales muy fuertes y por otra lado, una música que nos transmite emociones muy intensas, cerca del orgasmo, como por ejemplo en el famoso dúo de amor en el segundo acto de Tristán e Isolda; un momento mágico de 20 minutos de éxtasis…Quién puede resistir?

En cuanto a Franz Liszt, es la entrada en un mundo sonoro transcendental, brillante, virtuoso, que presenta ricas esferas armónicas. Pero ante todo, Franz Liszt fue un pianista único, uno de los más brillantes de la historia de la música y considerado como el padre fundador de la técnica moderna del piano.

Les invito a un impulso de curiosidad al descubrir algunas miríadas sonoras…
Hasta pronto y que tengan un feliz domingo!

Christophe Talmont
Director Musical de la Orquesta Sinfónica del Estado Mérida

https://youtu.be/CyEeggUqWC4

https://youtu.be/lQNcTYVlcEg

https://youtu.be/P73Z6291Pt8

https://youtu.be/FR9EWioJq6s

https://youtu.be/gBUHN5Su3HQ