Con fundamento: Dialéctica y bipolaridad

Por: Bernardo Moncada Cárdenas…

«hoy vivimos el momento del trastorno bipolar.» (Luis Allemany http://www.elmundo.es/cultura/2015/01/26/54c573b922601dda678b456e.html)

Desde que la modernidad asumió la dialéctica como método formal de interpretar la realidad, las visiones simplistas de ella que explican el mundo como lucha de elementos opuestos han impregnado muchas de nuestras acciones: derechas vs izquierdas, masculino vs femenino, bien vs mal, ying vs yang, oriente vs occidente, Magallanes vs Caracas, pobres vs ricos, etc. Por ejemplo, ahora en Venezuela tenemos vigente de manera obsesiva la dualidad Oposición vs Gobierno.

Pero la verdadera dialéctica en algo un poco más complejo. No se trata de un ciego choque entre opuestos sino de una relación, en la cual reconocer al otro, a quien existe, actúa, o piensa, distinto a mí, no solamente me confronta, sino me define como persona. No solamente nos enfrentamos; más bien dependemos entre nosotros. No es cuestión de tirrias irreconciliables o de que “la tienen cogida conmigo”, ni tampoco de llevar la corriente para evitar conflictos y parecer tolerantes. Entre personas normales, la discrepancia libera, ayuda a asumir quienes somos. Es el sentido positivo de la confrontación.

Existen formas estáticas de dialéctica: la “relación señor-siervo” en las realidades sociales, relación en la cual unos detentan posiciones de poder temiendo perder la sensación de libertad que éstas dan, mientras que la conciencia del siervo teme la libertad y tiende a conservar y respetar los privilegios del opuesto, bajo cuyo poder se siente protegido. Es una relación inmóvil entre contrarios que puede darse inconscientemente e inmoviliza los procesos humanos. La inercia juega sus trucos a la historia y la dialéctica se paraliza también cuando las relaciones son fosilizadas, inmovilizadas en status de institucionalizado antagonismo. Existe una dialéctica estática especialmente extendida y nociva: esa bipolaridad que se define en dos sentidos: en el terreno geopolítico, la existencia de dos bloques de poder irreconciliables; en el terreno psiquiátrico, un trastorno mental complejo caracterizado por cambios pendulares y cíclicos del estado de ánimo, episodios maníacos, marcados por euforia e irritabilidad, y episodios de depresión, intercalándose episodios de ánimo normal.

¿Cuál de estas situaciones dialécticas inmovilistas corresponde al momento que se vive en Venezuela? ¡Todas! Evidentemente, nuestro siglo XXI ha transcurrido en una frenética reducción a la unilateralidad: Una mesa de dominó donde se reunían un urredista, un adeco, un copeyano y un comunista, a decirse bromas y compartir amistosamente, se ha tornado inimaginable, los operadores políticos han sido desplazados por Sanedrines y falsos radicalismos antipolíticos.

Bipolaridad. Quienes detentan el poder han logrado implantar mucha conciencia servil, el temor a que un cambio arrebate las míseras migajas que se conceden a la sumisión total. E igualmente se ha implantado en la disidencia la ilusión absurda de una mágica solución rápida. Se creó un engranaje de polos opuestos que ha garantizado la permanencia de la polaridad inmóvil gobierno vs oposición.

También echó raíces la bipolaridad como psicosis colectiva, que lleva la población de una emoción a la opuesta, pendularmente: del “¡Vienen los marines!” al “¡Estamos solos!”; del “¡Ni un paso atrás!”, al “¡Qué impotencia!”; del “¡Votando fortaleces al régimen!” al “¡Votar es el único camino!”

Sufrimos la indignante bipolaridad donde conviven obscenas y repentinas riquezas, con la abismal pobreza de un pueblo, de cualquier empleado reducido al mini-sueldo mínimo.

Bipolaridades que combatir. Somos una sociedad maniqueísta que sólo ve un principio del bien contra un principio del mal, sin alternativas ni matices, incapaz de lidiar con una realidad multidimensional y enfrentar libremente la versatilidad de sus problemas, pues las ideologías en pugna, excluyentes e intransigentes, nos impiden una justa estimación de situaciones, peligros y oportunidades. Así no nos liberaremos aunque cambiemos cien gobiernos.

13-09-2023