Crónicas y Caminos. Mariano Picón Salas: Heredero y legatario de vasta cultura universal

Por: Ramón Sosa Pérez…

No es impensada la frase de Gregory Zambrano al afirmar que Mariano Picón Salas “se sintió orgulloso heredero” del linaje que en los Salas abrevió tanta erudición. Basta mencionar al abuelo Federico Salas Roo, ávido lector, melómano, naturalista y liberal de jacobino verbo, o a su tío Julio César, acólito de Spencer, de quien alcanzó la teoría del positivismo y su pasión por la antropología, la etnología y la sociología.

Entre tantos, a 3 Académicos merideños se debe la tarea titánica de leer los intersticios en la obra de Don Mariano Picón Salas. Sin que el orden signifique mayor o menor dedicación a la hondura de su estudio, Gregory Zambrano, Luís Ricardo Dávila y Ricardo Gil Otaiza, han empeñado esfuerzo en conocer para proyectar la vida -en tanto legado- del gran humanista venezolano con raíz eminentemente merideña.   

El escritor colombiano, Miembro Correspondiente Extranjero de la Academia de Mérida, Otto Morales Benitez, escribió el 26 de abril de 1995 sobre su factoría intelectual: “aprendí a amar sus ríos, el Albarregas con su lenta liquidez que conduce al sosiego y El Chama encrespado en sus ondas. En ello me confundía en amor con el Maestro Mariano Picón Salas, quien predica que aquí se vive entre sierras, árboles, flores y cascadas”.

Por rama materna reservaba un pródigo semillero en las letras. La virtuosa dama Doña Delia Salas Uzcátegui supo inculcar temprano los principios de la buena lectura que frecuentó en su juventud, aun cuando dejó en orfandad al único hijo de su matrimonio con Pio Nono Picón y que por la especial condición, desde los 11 años quedó al cuidado de Doloritas y Josefita, tías dignas de quedar en el aguafuerte de su obra literaria con amoroso recuerdo.

En 1748 llega a Mérida Diego Rodríguez Picón “natural de la ciudad de Ronda, en España, hijo legítimo de Don Eugenio Rodríguez Picón y doña María Josefa Suárez, vecinos de Ronda y luego de la ciudad y Puerto de Cádiz”, cita el genealogista Roberto Picón Parra. Don Diego casó en Timotes con María Ignacia Uzcátegui y su único hijo fue Antonio Ignacio Rodríguez Picón, de evidente aportación patriótica a Bolívar en la Campaña de 1813.

A este linaje de especiales prendas pertenece Don Mariano y de ello se ha escrito con prodigalidad. Hoy ratificamos el relato del erudito Pedro Nicolás Tablante, a propósito de sus pesquisas: “la casa natal de Don Mariano se levantó en el lado derecho de la calle Zerpa, entre calles Lazo y Canónigo Uzcátegui”, dando por rematada la difusa tesis según la cual la vivienda que alumbró la luz primera del humanista estuvo en la esquina de La Torre. 

La aserción del Dr. Tablante Garrido se sustenta en fuentes documentales, juicios familiares y rastreos suficientemente serios como los del también genealogista merideño Don Ramón Darío Suárez y los historiadores Don José Rafael Febres Cordero, Héctor García Chuecos y Teresa María PIcón Gabaldón, sobrina de Don Pio Nono Picón Ruíz, explanaciones que contribuyen a consolidar las huellas fundamentadas sobre el excelso escritor.

De Mariano Picón Salas “uno de los pensadores fundamentales, no solo del siglo XX, sino de toda la historia venezolana”, según su biógrafo Gregory Zambrano, se destaca su trashumancia proverbial desde temprano. Matriculado en la Universidad de Los Andes, con prosecución en la UCV y más tarde aventado al ominoso exilio por el régimen gomero, se residencia en Chile, donde se titula de Profesor en Historia en 1923 y luego de Doctor en Filosofía y Letras.   

Al Doctor Alfredo Morles Hernández, esposo que fue de Delia Picón, única hija de Don Mariano, le escuché curiosísimas anécdotas de su suegro, por quien tuvo afecto particular y admiración perpetua. En esos días fui invitado por la Escuela Humberto Tejera, donde cursamos, años ha, el 6to grado, a participar en un conversatorio sobre Mariano Picón Salas. Le pedí al Dr. Morles me acompañara y la jornada fue portentosa para todos.

Siempre habrá que pedirle a los merideños mayor dedicación al legado intelectual de Don Mariano Picón Salas; universal y enciclopédico. Sus frases fueron lapidarias y de sus escritos y conferencias brotarán siempre enseñanzas y doctrina: “por vocación yo soy cazador de pequeños hechos sociológicos, me gusta ver saltar la liebre del problema y advertir como se resuelve con este ahora o nunca, que debe ser el signo de toda generación decidida”.

Decimos con Gregory Zambrano: “el ensayo, la biografía y la narrativa son los géneros más frecuentados por el autor. En ellos confluyen sus preocupaciones constantes que tienen base en los pormenores de la historia pasada” y el Dr. Otto Morales cita: “el maestro penetra en los diferentes aspectos; en lo religioso, en los romances, en el barroco, en los villancicos de navidad, en las maneras de gobernar”, como un todo integrador de la cultura nacional.

Del 26 de enero de 1901, fecha natal de Don Mariano Federico Picón Salas, su nombre de pila, se cumplen ahora 125 años. Eran los años de la Revolución Liberal Restauradora liderada por El Cabito Cipriano Castro, quien atravesó la tierra andina reclutando bisoños labriegos para alistarlos en su quimérico arribo al Capitolio, apenas 2 años antes.

La nuestra, monacal e incomunicada, era una villa de recato y espiritualidad que solo tenía a la Universidad como faro de luz en medio de tantas tinieblas. El gran humanista merideño Don Mariano Picón Salas estaba predestinado a ser ese fanal refulgente para los andes, Venezuela y el continente.        

18-01-2026