Democracia artística

Por: Ramsés Uribe….

Sin desconocer la cruda realidad de nuestra amada tanto como casi destruida Venezuela,  en esta oportunidad cambiamos la mirada del pensamiento hacia otros senderos más amables como de interés general y para la gente sensible y los humanistas seguidores de la belleza, las artes y la libertad infinita cualquiera que sea.

Este mes de mayo se conmemora entre otras relevantes efemérides, la del mes del artista plástico. Curiosamente y parece sumamente extraño, en algunas publicaciones tipo almanaques, por cierto han omitido esta fecha crucial para el mundo de la cultura nacional, se ha detectado fallas ya que las fases lunares tienen un margen de error de 2-3 días.

Sin pretender hacer historia del arte, hay que destacar que el mes del artista visual es en honor a Armando Reverón; a este venezolano destacadísimo en el campo de las artes visuales. Reverón, es el título de  la canción del siempre recordado cantautor natural de Coro, Estado Falcón, Alí Primera. Un extracto de la letra es: “ Reverón titiritero, Reverón el muñequero”, Reverón pintor del pueblo, con pinceladas de sueños.” El gran pintor de Macuto, representa hoy día, el genio del arte universal. Incomprendido y vituperado por su estilo de vida prehippie,  por la sociedad convencional, tradicional, como a muchos otros grandes del emprendimiento, de las letras, de la ciencia y la tecnología, de la filosofía, pero que sin embargo aportaron con creces a toda la humanidad. Es la historia de los colosos, los nerds, los distintos, maniáticos,  que superaron sus dificultades, limitaciones, sufrimientos espantosos e indecibles para triunfar extraordinariamente en sus afanes productivos.

Hoy el artista plástico, visual, está laboral, social y virtualmente como un paria. Este profesional de los sueños e ilusiones es quizás el que menor beneficio socioeconómico tiene porque depende exclusivamente de sus menguados ingresos económicos que se obtienen de las pocas ventas de sus creaciones pletóricas de fantasías multicolores, que ocupan el retepenúltimo lugar de prioridad en la pirámide de las necesidades humanas maslownianas. Sólo en algunos casos muy excepcionales, unos pocos afortunados o bendecidos dirían los teólogos, triunfan internacionalmente pues en nuestro país, pocos piensan en la adquisición de obras de arte dado que la precariedad cotidiana exige en primer lugar satisfacer la necesidad del alimento.

Ante esta impostergable, dura y puntual realidad conviene recordar que no sólo necesitamos la energía para vivir, también requerimos la papa espiritual que incluye ingerir cultura con ingredientes de espiritualidad, arte, filosofía, entre otros.

¿Y que del arte y los artistas?. Acaso no está tan grave la crisis nacional como para pensar en otros menesteres como las musas voladoras, la música inefable vs la música pop, la escultura multidimensional, la fotografía aventurera, el videoarte, el arte digital y otras menudencias afines? Si y no responderíamos tajante e inescrutablemente. Soñar en grande y tener fe en Dios, arraigada con la esperanza de un país sin injusticias, pacífico, de libertades   democráticas, no significa desconocer la cruda realidad actual. Al contrario, psicosociológicamente es sano refugiarnos en el mundo del arte pues diversos estudios académicos demuestran su enorme valor terapéutico. En otro artículo anterior titulado “Orquesta sinfónica universitaria” del 2016, hablamos al respecto.  

Para no perder el hilo discursivo y contextual de este momento histórico dramático como trágico, se advierte la poderosa utilidad ya demostrada en las manifestaciones pasadas y recientes en Venezuela del arte para expresar y reclamar pacífica y democráticamente los derechos vulnerados hoy día. La performance social, el desnudo protestante antitanqueta, el topless marchante, el despantaloneo blanco femenino, de algunos(as) ultravalientes jóvenes estudiantes universitarios(as), está siendo empleado con eficacia de impacto con fines políticos, más que estéticos. Fernando Mires, profesor chileno, de la Universidad de Oldenburg,  interpreta la rebelión de los pechos, de los senos femeninos, como una postura de protesta a favor de la vida contra la muerte de los gendarmes armados.

Para culminar esta reflexión, Gadamer, el importante filósofo alemán, señaló que el arte es como un juego en tanto obra de arte no acabada que espera una respuesta del espectador.

Profesor Nuvm de la ULA

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